La pobreza incrementa el riesgo de sobrepeso entre los adolescentes

Citan como principales factores las bebidas azucaradas, la inactividad y saltarse el desayuno

MARTES 23 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Los adolescentes mayores y pobres son más propensos a tener sobrepeso que sus homólogos acomodados.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio que halló que la prevalencia de sobrepeso era 50 por ciento más alta entre los adolescentes mayores que viven por debajo de la línea de la pobreza, en comparación con los que viven por encima de esa línea. Sin embargo, el estudio no encontró una asociación entre la pobreza y el sobrepeso en adolescentes más jóvenes, aquellos que tienen entre 12 y 14 años.

El estudio también analizó factores importantes que podrían contribuir al sobrepeso en la adolescencia, y concluyó que la inactividad física, el aumento del consumo de bebidas azucaradas y saltarse el desayuno eran fuerzas importantes, especialmente en las comunidades pobres.

"Aquellos que viven en la pobreza son casi 50 por ciento más propensos a tener sobrepeso en comparación con los que no viven en tal situación", señaló el autor principal del estudio Richard Miech, profesor asociado en el departamento de salud mental de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins.

"Y no se queda ahí. Uno de nuestros hallazgos claves es que esta diferencia ha surgido recientemente. En los años 70 y 80, no había diferencias en lo absoluto", apuntó Miech.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición del 24/31 de mayo del Journal of the American Medical Association.

El número de adolescentes estadounidenses con sobrepeso se ha incrementado de manera dramática en los últimos 30 años. Y el número de adolescentes considerados con exceso de peso se ha más que duplicado en ese mismo periodo, de acuerdo con el estudio.

Con el incremento en la prevalencia de sobrepeso, los profesionales sanitarios están preocupados de que enfermedades como la diabetes tipo 2, la alta presión sanguínea y la apnea del sueño aumenten también de forma dramática y empiecen a afectar a personas cada vez más jóvenes.

Para tener una mejor idea de cuántos adolescentes tienen sobrepeso y qué poblaciones están en mayor riesgo, los investigadores reunieron los datos de cuatro encuestas diferentes y representativas a nivel nacional, la NHANES (Encuesta para la evaluación de la salud y la nutrición a nivel nacional en EE.UU.) de 1971-1974, 1976-1980, 1988-1994 y 1999-2004

En estas cuatro encuestas participaron más de 10,000 niños entre 12 y 17 años. Se recopiló información sobre la altura, peso, actividad física, hábitos dietéticos y estatus socioeconómico.

Los investigadores usaron los datos de la Oficina de Censos de los EE.UU. para evaluar los niveles de pobreza. Por ejemplo, en 2004, una familia de cuatro miembros con un ingreso inferior a $19,157 era considerada como pobre.

Los investigadores no hallaron diferencias significativas en la prevalencia de sobrepeso entre adolescentes jóvenes (12 a 14 años) según sus niveles de ingreso. Sin embargo, esa diferencia fue clara en adolescentes mayores (15 a 17). La tasa de sobrepeso en adolescentes mayores procedentes de familias pobres era de 23 por ciento, en comparación con sólo el 14 por ciento para los adolescentes mayores de áreas más prósperas.

Algunos factores que podrían influenciar esa diferencia, de acuerdo con los investigadores, son estilos de vida sedentarios, saltarse el desayuno y tomar bebidas azucaradas, tales como bebidas energéticas, gaseosas y jugos de frutas.

"En los últimos 10 años, el porcentaje de calorías que los adolescentes reciben de bebidas azucaradas se ha incrementado en 20 por ciento, y especialmente entre los pobres", señaló Miech.

Señaló que el retiro voluntario reciente de los refrescos de las escuela es un paso en la dirección correcta, pero agregó que las escuelas y los padres necesitan hacer mucho más para fomentar la actividad física.

Cathy Nonas, una dietista registrada y directora de los programas de diabetes y obesidad en el Hospital North General de la ciudad de Nueva York, estuvo de acuerdo en que la actividad física es algo esencial.

"Los niños a menudo acaban teniendo menos tiempo para la gimnasia, para tener más tiempo para las clases, con el fin de lograr mejores calificaciones. Trabajamos tan duro para obtener buenas notas en matemáticas y en inglés que estamos destruyendo nuestra salud", aseguró Nonas. "Estamos creando un ambiente para nuestros niños que no es muy saludable".

Además, agregó, en las áreas urbanas, el problema es complejo porque a menudo no hay suficiente espacio para terrenos de juego o gimnasios.

Por tanto recomienda caminar lo más que se pueda, y agregó que toda la familia debería hacer lo mismo. Además, sugiere que cuando los adolescentes estén escuchando música, no deberían hacerlo de manera pasiva, sino que deben animarse a bailar.

Tanto Nonas como Miech destacaron que desayunar es algo importante, y que numerosos estudios han demostrado que saltarse el desayuno puede contribuir a un exceso de peso. Nonas dijo que si no se tiene tiempo para sentarse a comer una taza de cereales y un pedazo de fruta, es preferible echar mano a una barra nutritiva rica en proteínas y fibras que sea baja en azúcar.

Más información

Este artículo de la Nemours Foundation, escrito para los adolescentes, explica por qué hacer ejercicio es bueno para usted.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Richard Miech, Ph.D., M.P.H., associate professor, department of mental health, Bloomberg School of Public Health, Johns Hopkins University, Baltimore; Cathy Nonas, M.D., R.D., director, diabetes and obesity programs, North General Hospital, New York City, and spokeswoman, American Dietetic Association, and author, Outwit Your Weight; May 24/31, 2006, Journal of the American Medical Association
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