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Las vacunas de la infancia no aumentan el riesgo de infección

En comparación con la exposición a otros agentes perjudiciales, las vacunas no son más que una gota de agua en el mar

MARTES 9 de agosto (HealthDayNews/HispaniCare) -- Un reciente estudio realizado por investigadores daneses no encuentra fundamento a la creencia popular de que las vacunas múltiples de la infancia pueden aumentar el riesgo de infección por otras enfermedades con el correr de los años.

Según los investigadores, desde la aparición de las vacunas múltiples se ha creído que vacunas como la de sarampión, paperas y rubéola, o incluso la exposición acumulada a las vacunas, podría llevar a la disfunción del sistema inmunológico, lo que podría provocar enfermedades infecciosas a las que las vacunas no van dirigidas por el llamado mecanismo de sobrecarga.

De hecho, en un informe de 2002, el U.S. Institute of Medicine concluyó que no había evidencia contundente de los mecanismos biológicos que podrían aumentar el riesgo de enfermedades infecciosas a las que las vacunas no están dirigidas por vacunas múltiples.

Sin embargo, el equipo danés señala que no ha habido soporte ni epidemiológico ni clínico para esta hipótesis. De hecho, algunas investigaciones han sugerido que las vacunas múltiples en realidad resultan beneficiosas para las enfermedades infecciosas a las que las vacunas no están dirigidas.

"La vacunación es una de las intervenciones sanitarias más eficaces, además de una de las más seguras", aseguró Anders Peter Hviid, investigador líder y epidemiólogo del departamento de investigación epidemiológica del Instituto Estatal del Suero en Copenhague.

"En una era en la que los programas de vacunación infantil han tenido éxito en el control de varias enfermedades infecciosas potencialmente graves, los beneficios de las vacunas se ven amenazados por versiones alarmistas sobre la seguridad de las mismas", agregó. "Claramente, la evaluación continuada es importante para evaluar cualquier problema de seguridad con las vacunas. El estudio debería contribuir a aplacar cualquier duda paterna o profesional sobre la seguridad de la vacunación infantil".

Su estudio aparece en la edición del 10 de agosto del Journal of the American Medical Association.

Para corroborar el punto, el equipo de Hviid recolectó información sobre 805,206 niños nacidos en Dinamarca entre 1990 y 2001. Los investigadores recopilaron información sobre la cantidad, el tipo y las dosis de vacunas que cada niño recibió. También examinaron la información de aquellos niños que fueron hospitalizados por enfermedades infecciosas, particularmente la infección aguda del tracto respiratorio superior, la neumonía viral y bacteriana, la septicemia, la infección viral del sistema nervioso central, la meningitis bacteriana y la diarrea.

"La vacunación de la infancia no aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas a las que las vacunas no están dirigidas", declaró Hviid.

El grupo de Hviid halló que de las 42 asociaciones posibles de seis vacunas y siete categorías de enfermedades infecciosas sólo había una adversa posible. Se trató de la vacuna tipo B contra la Haemophilus influenzae con la infección aguda del tracto respiratorio superior. Sin embargo, la única explicación hallada para esta relación fue la casualidad y no re relacionó con el momento ni con la dosis de a vacuna recibida, informaron.

"En cambio, las 15 asociaciones protectores observadas sugieren que la vacunación podría tener efectos protectores aunque no se dirija específicamente a ellos", escribieron los investigadores en su informe. "Cuando se considera la exposición acumulada a las vacunas, no hallamos relaciones adversas entre el aumento en la cantidad de vacunas y las hospitalizaciones por enfermedades a las que las vacunas no están dirigidas".

Un experto considera que estos hallazgos corroboran algo que ya era bien sabido.

"Este estudio confirma lo que uno podría haber imaginado, según lo que hace sentido a escala biológica y teniendo en cuenta todo lo que se ha publicado hasta ahora", aseguró el Dr. Paul A. Offit, director del Centro de Educación para las Vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia. "La cantidad de vacunas que los niños reciben en los primeros años de vida está muy dentro de la capacidad de su sistema inmunológico".

Offit señaló que durante la primera semana de vida, el bebé está expuesto a cientos de millones de bacterias. "Lo que se observa con las vacunas no es más que una gota en el mar de lo que generalmente se encuentra y se debe lidiar a diario", aseguró. "El cuerpo humano tiene unos tres billones de células y unos 100 billones de bacterias, a las cuales se da una respuesta inmunológica. Si no fuera así, abrumarían".

Más información

La American Academy of Pediatrics puede darle información sobre las vacunas.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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