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Más personas en riesgo por la vacuna de la viruela

La mitad de los pacientes hospitalizados podrían recibir infecciones secundarias

Martes, 25 de marzo (HealthDayNews) -- Una cantidad de pacientes hospitalizados, mayor de lo que anteriormente se pensaba, podría estar en riesgo de padecer de viruela debido a profesionales de la salud que se habían vacunado recientemente como requisito de un programa del gobierno federal.

Una encuesta a hospitales estatales de Nueva York encontró que en algún momento, más de la mitad de pacientes hospitalizados tienen una o más condiciones que podría conducirlos a riesgo elevado de transmisiones secundarias, informó una carta investigativa publicada en la edición del 26 de marzo de la "Journal of the American Medical Association".

El virus que ocasiona la viruela está presente en el lugar de vacunación por hasta tres semanas luego de la inoculación y se puede transmitir a otras partes del cuerpo o a otros individuos mediante contacto directo.

A juzgar por lo experimentado en los 1960, señaló la carta, por cada 100,000 personas vacunadas podría haber de dos a seis transmisiones secundarias a contactos no vacunados con uno o dos casos de eccema de vacunación, una condición cutánea. Ciertos grupos están en riesgo elevado de esta transmisión secundaria, incluyendo niños menores de cinco años, las personas con condiciones dermatólogas crónicas, e individuos con sistemas inmunológicos comprometidos resultados de enfermedades como el cáncer y el VIH.

No obstante, recomendaciones actuales de los Centros para el Control y las Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC., por sus siglas en inglés) advierten sobre personal del hospital que toma vacaciones luego de recibir la vacuna. Por otra parte, se recomendó a los vacunados a cubrir el lugar con un vendaje, usar camisas de manga larga como protección adicional y lavar sus manos meticulosamente luego de tocar el área.

El problema es que los profesionales de la salud no tienen un buen record de seguimiento en cuanto a lavarse las manos bien y con frecuencia.

"Si mantenemos cubierta el área vacunada, y nos lavamos las manos no hay problema, pero, como una comunidad de salud, no nos hemos lavado las manos todavía", sostuvo el doctor Kent A. Sepkowitz, coautor de la carta y director del control de infección de hospital en el Centro Médico Memorial Sloan Kettering en la ciudad de Nueva York. "Las indicaciones son seguras y maravillosas siempre y cuando las personas la sigan".

Profesionales de la salud, activos en los procesos de vacunación, indicaron que esa es la razón por la cual están opuestos al programa de vacunación en primer lugar.

"Existe una razón por la cual hay una proliferación de infecciones adquiridas en hospitales. Esto es debido a que las medidas básicas de control de infecciones no se están siguiendo estrictamente por la sencilla razón de que hay que establecer prioridades", comentó Liz Jacobs, portavoz para la Asociación de Enfermeras de California en Oakland, que se opone al programa de vacunación.

"Si tienes dos pacientes en una situación crítica, lavarse las manos puede no ser la primera cosa que hagas", sostuvo Jacobs. "Interpreto que esta conclusión es poco realista. Las personas en el transcurso del día inconscientemente podrían rascarse y remover el vendaje y podría haber una infiltración. No lo veo como una solución realista".

Los expedientes de alta del hospital estatal de Nueva York datan de 2001. Específicamente evaluaron personas quienes tenían condiciones que pudieran excluirlos de recibir una vacunación de viruela y aquellos quienes tienen diagnósticos que indican que su sistema inmunitario está comprometido o tuvieron condiciones cutáneas que posiblemente los colocaba en riesgos de transmisiones secundarias.

Durante el 2001, hubo 1,107,173 altas de hospitales en la ciudad de Nueva York, 228,043 (21 por ciento) de los mismos se clasificaron como alto riesgo. Este incluyó VIH/SIDA, cáncer, dermatitis y neonatos. Casi 400,000 pacientes (36 por ciento) se consideraron en riesgo más bajo, una categoría que incluyó quemaduras, diabetes, artritis reumatoide, y enfermedad intestinal inflamatoria.

En el resto de los EE.UU., 240,170 (19 por ciento) de 1,294,287 altas totales del hospital se consideraron en alto riesgo mientras que 479,739 (36 por ciento) cayó en la categoría de riesgo más bajo.

Los estimados son verdaderamente crudos, expresaron los autores del estudio, pero estimados demasiado bajos en unas categorías pudieran descartar estimados demasiado altos en otras categorías.

Jacobs no estaba sorprendida de que los números fueran demasiado altos. "Cualquier persona admitida a un hospital va a tener mucha probabilidad de tener su sistema inmunitario comprometido", comentó.

Sepkowitz estaba sorprendido. "Hay más personas en riesgo de lo que imaginábamos", argumentó. "Espero que los profesionales de la salud piensen 'Cielos, es mejor que tome esto en serio'. Son cifras muy altas. Estamos jugando con fuego. Podemos hacerlo de manera segura si lo hacemos bien. Si lo hacemos de una forma no segura, podríamos tener un problema".

Más información

Para más sobre la viruela, visita los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. o el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Fuentes: Kent A. Sepkowitz, M.D., director, control de infección de hospital, Centro Médico Memorial Sloan Kettering, ciudad de Nueva York; Liz Jacobs, R.N., portavoz, Asociación de Enfermeras de California; 26 de marzo de 2003, "Journal of the American Medical Association"
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