Niños con condiciones cardiacas

Cardiólogos urgen a cambiar los hábitos ahora para prevenir enfermedades luego

Lunes, 1 de julio (HealthDayNews) -- Los cardiólogos de Estados Unidos están examinando los niños de este país, y no les agrada lo que están observando: un nutrido grupo de jóvenes sobrealimentados, faltos de ejercicio quienes están abriendo camino para problemas cardiovasculares luego en la vida.

La Asociación Americana del Corazón está publicando la edición de Circulation de la guía cardiovascular para los niños del mañana, que recomienda la misma clase de medidas del estilo de vida que son estándar para los adultos no fumar, comer saludablemente, realizar actividad física y eso se están ignorando demasiado por parte de los jóvenes.

Un punto de partida es una epidemia de obesidad, que se ha duplicado en los jóvenes en las pasadas dos décadas, con las tazas más elevadas entre jóvenes negros y adultos. Otro es el señalamiento de que 20 por ciento de los adolescentes fuman diariamente para cuando llegan al último año de escuela superior. Un tercer punto es una inclinación a pasar el tiempo libre observando televisión o jugando juegos de video en lugar de realizar actividad física.

"Debemos actuar ahora o estos jóvenes en sobrepeso podría estar en riesgo de desarrollar cardiopatía en una edad más joven que la de la generación de sus padres", expresó en una declaración la Dra. Christine L. Williams, directora del Centro de Salud Cardiovascular Infantil en el Hospital de Niños y Bebés de Columbia University.

"Mientras más pronto se entre en comportamientos preventivos que pueden hacer una diferencia, mucho mejor estará toda la población", indicó en el Dr. Hugh G. Allen, un portavoz para la asociación del corazón.

Los padres deben supervisar lo que comen los niños, argumentó Allen, porque "generalmente a los jóvenes se permite escoger su dieta, y lo que a menudo eligen es comida chatarra, mantecosa y grasosa".

De manera ideal, sostuvo Williams, los padres deben ayudar a los hijos a visualizar un "plato saludable", uno lleno a la mitad con ensaladas y vegetales, una cuarta parte de patatas, arroz, o carbohidratos similares, y sólo una cuarta parte con proteína; como pescado, pollo o soya como proteínas principales, junto con las inevitables hamburguesas u otras carnes.

Con demasiada frecuencia, aseveró Allen, los padres utilizan la comida como recompensa de buen comportamiento. "Hacer que la recompensa fuera el ejercicio, sería mejor", indicó.

La dependencia suburbana del auto implica que "caminar es de ninguna manera tan común como lo era cuando yo era niño", expresó Allen, aunque ve un sendero de luz en la tendencia de actividades saludables como jugar soccer. "Todavía creo que apagar el televisor, pasar menos tiempo en los juegos de video, y realizar actividad física es la recompensa que se debe llevar a cabo", opinó.

En cuanto a fumar, el punto de partida obvio es que los padres dejen de fumar. "Muchos niños, en efecto, están fumando de forma habitual al respirar el humo remanente de los cigarrillos encendidos e inhalados por sus padres", afirmó la declaración de la asociación del corazón.

Algunos jóvenes fuman porque piensan que esto ayudará a mantenerlos delgados, otros porque sus amigos lo hacen. Los padres pueden hacer un trabajo de educación en ambos frentes, diciendo a sus hijos que el daño ocasionado por fumar elimina cualquier beneficio. "Aprender a decir que no a la presión de sus pares es de suma importancia", indicó Williams.

La preocupación acerca del desarrollo temprano de enfermedades cardiovasculares no es nueva, expuso Allen. Data al menos a comienzos de los 1950, cuando las autopsias en las muertes de la guerra de Corea mostraron que muchos tenían bloqueos significativos de las arterias. Motivar el comportamiento saludable para los jóvenes es de especial importancia cuando hay un historial familiar de condiciones cardiacas, señaló.

"Esto es una gran bandera roja", indicó. "Cada vez que veo que un miembro familiar ha tenido un ataque cardiaco temprano e incluso tan temprano como la edad de 50 años hago más énfasis en la prevención".

Lo que hacen los padres es mucho más importante que lo que dicen a sus hijos, recalcó el Dr. Steven B. Heymsfield, profesor de medicina en Columbia University y director del centro de investigación de obesidad en St. Lukes-Roosevelt Hospital.

"Lo que debemos hacer es atacar los factores ambientales que conducen a la obesidad, y para un niño el ambiente abarca el hogar", dijo. "A menudo los padres están en sobrepeso, contribuyendo al comportamiento o a los genes que conducen a la obesidad, así que es un problema familiar". Para ayudar a que un niño pierda peso, tenemos que intentar reestructurar el ambiente en una forma en que facilite al niño adoptar buenos comportamientos. Pero se requiere mucha sensibilidad. No queremos criar a un niño demasiado cohibido.

A veces la fuente del problema es llanamente una imagen que emular, comentó Heymsfield. "¿Cuántas veces caminas por la calle y ves un padre en sobrepeso parado al lado de un hijo en sobrepeso?".

Qué hacer

La Asociación Americana del Corazón ofrece información sobre obesidad y sobre actividad física.

Fuentes: Hugh G. Allen, M.D., doctor en jefe, Childrens Hospital, Columbus, Ohio; Steven B. Heymsfield, M.D., profesor de medicina, Columbia University, Nueva York; 2 de julio de 2002, Circulation: Journal of the American Heart Association
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