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Sexo en el campus: práctica riesgosa

Muchos estudiantes no se protegen

Jueves, 6 de noviembre (HealthDayNews) -- La vida universitaria en estos días es a menudo una oleada de juegos de fútbol los sábados, fiestas de fraternidades, fiestas de residencias; y con demasiada frecuencia, sexo sin protección.

Este es el punto de vista de expertos de la salud quienes están desanimados de que los estudiantes universitarios a pesar de toda la publicidad sobre el sexo seguro, por lo general no son conscientes de cuánto riesgo tienen de contraer una enfermedad de transmisión sexual.

De hecho, casi dos tercios de los casos anuales de enfermedades de transmisión sexual (ETS) involucran personas más jóvenes de 25, estima el gobierno federal. Y la incidencia de ETS ha estado aumentando en las pasadas décadas, en parte porque los jóvenes se están tornando activos sexualmente en edades tempranas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas.

Si no fuera lo suficientemente preocupante, una reciente encuesta nacional realizada por la Sociedad para Medicina Adolescente encontró que 73 por ciento de los estudiantes sexualmente activos tenían sexo sin protección mientras estaban en la escuela.

Las percepciones podrían ayudar a explicar por qué: La encuesta cibernética encontró que 68 por ciento de quienes tenían sexo sin protección no creían que estaban en riesgo de contraer ETS.

Esto no es sorpresa, manifestó Ellen M. Daley, una profesora auxiliar en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Florida del Sur.

Daley enseña un curso que trata específicamente sobre las consecuencias de sexo sin protección. Pero, indicó, "muy pocos de los estudiantes a quienes enseño son conscientes de los posibles resultados de sexo sin protección, aunque reportaron haber tenido educación sexual en la escuela superior o intermedia".

"Estudiantes universitarios, quienes están saliendo de sus años adolescentes, podrían todavía tener ese pensamiento adolescente que dice: 'Esto nunca me va a pasar a mí'; una actitud que veo todo el tiempo", añadió.

La preocupante falta de conciencia persiste incluso aunque la mayoría de los estudiantes conozca a alguien que haya contraído una ETS, expuso la doctora Lauren Solotar, una psicóloga y profesora asociada de la Escuela de Medicina de Tufts University.

"Atribuyen [contraer una ETS] a la mala suerte", expresó Solotar. "Piensan que 'esta persona fue estúpida. Yo no soy ese tipo de persona. No me sucederá a mí. Yo sólo me acuesto con cierta clase de personas'".

Solotar indicó que los padres pueden desempeñar un rol clave al hablar cándidamente con sus hijos acerca de evitar patrones de comportamiento de riesgo sexual.

"Entregarles un folleto no va a funcionar", argumentó. "Deseamos aumentar la ansiedad a un grado que no estén atemorizados, pero deseamos aumentarla lo suficiente de manera que cuando entren en algún tipo de actividad sexual, al menos se detengan y piensen acerca de lo que están haciendo y cuáles serían algunos de los efectos a largo plazo".

Aunque los síntomas no se presenten, las enfermedades de transmisión sexual pueden causar daño a largo plazo. La clamidia por ejemplo, la ETS más común en los EE.UU. transmitida por bacterias, para la cual los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estimaron unos 3 millones de casos en el 2000.

Daley indicó 85 por ciento de las mujeres quienes adquieren clamidia no presentan síntomas creando una "epidemia oculta" de una enfermedad que puede ocasionar infertilidad debido al cicatrizado en las trompas de Falopio.

Todas sus estudiantes conoce acerca VIH, afirmó Daley. Pero pocas saben acerca del Virus de Papiloma Humano (VPH), que puede causar cambios celulares que conduzcan a cáncer cervical, o hepatitis B, una enfermedad viral del hígado potencialmente mortal y que se puede prevenir por medio de vacunación.

La educación acerca de las ETS, para ser eficaz, debe comenzar a tiempo, aseveró Daley. "Necesitamos comenzar a hablarle a los jóvenes antes de la escuela superior, o incluso escuela intermedia, si esperamos que tengan el conocimiento y las destrezas para protegerse en una cultura confusa y muy complicada que dice que los estudiantes universitarios deben estar allá afuera, teniendo sexo, participando en fiestas, divirtiéndose y arriesgándose", aseveró.

"No equipamos a nuestros hijos para entender las consecuencias de ciertas acciones, para decir "no" y no sentirse presionados, para retrasar su primera relación sexual", añadió. Para cuando entran a universidad, dijo, "para muchos de ellos, ya es demasiado tarde" para transmitir el mensaje suficientemente eficaz para influenciar sus decisiones sexuales.

De hecho, la Campaign for Our Children, una organización sin fines de lucro para la prevención de embarazo en adolescentes con base en Baltimore, señala que los niños y niñas están comenzando a tener relaciones sexuales a una edad tan temprana como los 12 años. Muchos expertos. Ahora creen que se podría hablar de sexo con un niño de seis años de edad si se modifica la conversación de acuerdo con la edad. Y la mayoría de los expertos dicen que es sumamente importante comenzar a hablar con los niños antes de que empiecen a estar activos sexualmente.

El doctor Michael Durel, un especialista en obstetricia y ginecología en la Clínica Ochsner en Baton Rouge, Louisiana, coloca gran responsabilidad del comportamiento sexual riesgoso en los mensajes de los medios y la cultura popular: "Si te vas a divertir, tienes que tener una cerveza en la mano y una chica en tus brazos; para divertirte, tienes que ingerir alcohol y estar activo sexualmente".

Los condones ofrecen alguna protección, indicó Durel. Pero, añadió: el único sexo realmente seguro es la abstinencia en nivel universitario.

Más información

Para más sobre las ETS, visita los Institutos Nacionales de la Salud. Para consejos sobre comunicarse con los adolescentes acerca del sexo, visita la Campaign for Our Children.

Fuentes: Ellen M. Daley, Ph.D., MPH, profesor auxiliar, Escuela de Salud Pública de la Universidad de Florida del Sur, Tampa; Lauren Solotar, Ph.D., psicóloga, profesora auxiliar, Escuela de Medician de Tuffs University, Boston, y psicóloga directora, vicepresidenta de servicios clínicos, The May Institute Inc., Norwood, Mass.; Michael Durel, M.D.,, departamento de obstetricia y ginecología, Fundación Clínica Oschner, Baton Rouge, La; Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, Bethesda, Md.; Sociedad para Medicina Adolescente, Blue Springs, Miss.; Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, Atlanta, Campaign for Our Children Inc., Baltimore
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