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Algunos medicamentos contra el Parkinson podrían desencadenar las apuestas compulsivas

Hallazgo podría ofrecer pistas sobre conductas adictivas, señalan los investigadores

LUNES 11 de julio (HealthDay News/HispaniCare) -- Once personas con la enfermedad de Parkinson se convirtieron temporalmente en apostadoras compulsivas luego de tomar una clase de medicamento diseñado para controlar los problemas de movimiento causados por la enfermedad, informa un nuevo estudio.

Este es el último en una serie de estudios de caso que relaciona tales medicamentos (llamados agonistas de la dopamina) con las apuestas patológicas en los pacientes de Parkinson.

"Esto brinda un apoyo continuado a la hipótesis de que esa familia de medicamentos podría causar dificultades con problemas conductuales en esta población de pacientes", afirmó la Dra. M. Leann Dodd, autora principal del estudio y consultora principal asociada del departamento de psiquiatría y psicología de la Clínica Mayo, en Rochester, Minnesota.

"Es un efecto secundario muy poco común pero ciertamente deseamos que toda persona tratada comprenda que el potencial está allí de manera que estén abiertos a conversar con sus neurólogos y controlar estas conductas antes de que les causan algún daño personal o profesional", añadió.

Además, seis de los pacientes en el nuevo informe desarrollaron otros problemas conductuales en conjunto con las apuestas patológicas. Estos incluyeron comer compulsivamente, un aumento en el consumo de alcohol y una obsesión con el sexo.

El estudio, que aparece en línea el lunes y será publicado en la edición de septiembre de Archives of Neurology, suscita algunas curiosas preguntas sobre cómo funcionan las adicciones y cómo podrían ser tratadas o curadas.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la muerte de neuronas en el área del cerebro conocida como sustancia negra y generalmente se trata con medicamentos que aumentan el sistema de señalización de la dopamina. Si bien la dopamina, un a sustancia química del cerebro, ayuda a regular el movimiento y el equilibrio, también cumple una función en el sistema de "recompensa" del cuerpo y puede reforzar varias conductas, no todas productivas.

Los 11 estudios de caso presentados en el nuevo estudio son sorprendentes, no sólo por el dramático inicio de una compulsión peligrosa, sino porque la reducción o descontinuación del medicamento resultó en una cesación igual de dramática del hábito.

Un hombre casado de 52 años comenzó a apostar "incontrolablemente" luego de aumentar la dosis de su agonista de la dopamina. Su esposa llamó al neurólogo para reportar que su esposo había perdido más de $100,000, estaba comiendo compulsivamente (aumentó 50 libras, casi 23 kilos), y tenía una obsesión con el sexo que resultó en que se involucrara en un romance extramarital. El hombre perdió su excesivo interés en las apuestas y el sexo cuando se disminuyó su medicación, según el informe.

Otro hombre sin ninguna historia de apuestas comenzó a frecuentar casinos por varios días a la vez, exhibió un mayor deseo sexual, bebió más alcohol y comió excesivamente. Cuando se detuvieron sus medicamentos, volvió a tener relaciones sexuales una vez por semana en lugar de cuatro veces al día.

Un hombre de 68 años perdió más de $200,000 apostando en seis meses y salió de la ciudad durante días varias veces sin decirle a nadie dónde estaba.

Todos los pacientes, que fueron vistos y evaluados entre 2002 y 2004 en la clínica de trastornos del movimiento de la Mayo, comenzaron a apostar sólo luego de iniciar con un agonista de la dopamina, ya fuera pramipexole (nueve de 11 casos) o ropinirole (dos casos). Las apuestas cesaron cuando se redujo o descontinuó el medicamento en ocho de los 11 casos. Los demás tres casos no estaban disponibles para seguimiento, dijeron los investigadores.

"El hecho de que pudieran controlar su conducta al reducir o eliminar el medicamento implica que se trataba del medicamento", afirmó Paul Sanberg, profesor distinguido de neurocirugía y director del Centro de Envejecimiento y Reparación del Cerebro de la Universidad del Sur de Florida. "Verifica bastante bien que la estimulación de la dopamina subyace a estas conductas negativas".

A todos los pacientes se les administró otra terapia o una dosis reducida de la misma terapia para sus síntomas de Parkinson.

Desde que se envió el artículo para su publicación, los autores han identificado a 11 pacientes más con problemas similares. Estudios anteriores han estimado que cerca del 5 por ciento de las personas que toman pramipexole presentan el efecto secundario de las apuestas. Los neurólogos están comenzando a tomarlo en cuenta y a hablar a los pacientes sobre este potencial efecto secundario, señaló Dodd.

El hecho de que las apuestas compulsivas ocurran más frecuentemente con pramipexole podría arrojar pistas sobre la naturaleza de la conducta adictiva, apuntaron los investigadores.

La dopamina, un neurotransmisor, puede asentarse en uno de varios lugares receptores en el cerebro. Según resulta, el pramipexole tiene una afinidad mucho más alto para el lugar receptor D3 que los demás, afirmó Dodd.

"El receptor D3 parece estar localizado y más concentrado en las áreas límbicas del cerebro, aquellas áreas del cerebro directamente relacionadas con las emociones y los sistemas internos de recompensa", explicó Dodd. "Sería muy interesante ver si los medicamentos que tienen un efecto opuesto obres el D3 podrían o no controlar algunas de estas conductas".

Sanberg se preguntó entonces si "¿es esto algo que lleva a tratamientos potenciales para bloquear el D3? Eso es claramente algo que se debe evaluar".

Pero los agonistas de la dopamina todavía tienen valor para los pacientes de Parkinson, apuntó Dodd.

"No es un medicamento que haya que desechar. Es un buen medicamento. Se usa frecuentemente en dosis menores para el síndrome de las piernas inquietas con una respuesta muy buena y todavía lo usamos para tratar a muchos pacientes de Parkinson", afirmó. "[Las apuestas compulsivas] son reversibles. Queremos que los pacientes lo sepan para que hablen al respecto. Si alguien nota un cambio aunque sea ligero en la conducta de un ser amado, lo podrían mencionar a su neurólogo".

Más información

Visite el National Institute of Neurological Disorders and Stroke para más información sobre la enfermedad de Parkinson.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: M. Leann Dodd, M.D., senior associate consultant, department of psychiatry and psychology, Mayo Clinic, Rochester, Minn.; Paul Sanberg, Ph.D., D.Sc., distinguished professor of neurosurgery, and director, University of South Florida Center for Aging and Brain Repair, Tampa; September 2005 Archives of Neurology
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