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Acostarse temprano podría proteger a los adolescentes de la depresión

El sueño adicional también controla los pensamientos suicidas, según encuentra un estudio

MARTES, 9 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los adolescentes cuyos padres los envían a la cama a las 10 de la noche son menos propensos a deprimirse o a tener pensamientos suicidas que sus compañeros que permanecen despiertos hasta mucho más tarde, según muestra una investigación reciente.

"Este estudio respalda el argumento de que la falta de sueño puede causar depresión", apuntó el autor del estudio, James Gangwisch, profesor asistente de psiquiatría del Centro médico de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. "Los adolescentes cuyos padres los hacían irse a la cama más temprano eran menos propensos a sufrir de depresión y pensamientos suicidas".

Gangwisch tenía programado presentar los hallazgos el martes en la reunión anual de Associated Professional Sleep Societies en Seattle.

El estudio se basó en datos sobre más de 15,000 adolescentes que participaron en el Estudio Longitudinal Nacional de Salud Adolescente.

Los investigadores encontraron que 1,143 de los adolescentes estaban deprimidos y 2,038 tenían ideación suicida, el término que los profesionales clínicos usan para describir los pensamientos suicidas. El Dr. Jonathan Pletcher, especialista en medicina adolescente del Hospital Pediátrico de Pittsburgh, apuntó que los pensamientos suicidas son comunes en la adolescencia, motivo por el cual el estudio incluyó a más adolescentes con pensamientos suicidas que adolescentes deprimidos.

"Muchos adolescentes tienen pensamientos suicidas, pero hay una gran diferencia entre la ideación suicida y ser suicida", señaló Pletcher.

Cuando Gangwisch y su equipo de investigación observaron la relación entre la depresión y los pensamientos suicidas con que los padres enviaran a los adolescentes a dormir a determinadas horas, encontraron una correlación clara.

Los adolescentes cuyos padres insistían que se durmieran a las 10 p.m. o antes tenían 25 por ciento menos probabilidades de estar deprimidos y veinte por ciento menos probabilidades de tener pensamientos suicidas, frente a niños que se acostaban a medianoche o más tarde.

Gangwisch explicó que ajustó los datos para tomar en cuenta numerosos factores, entre ellos la conexión con los padres y la edad de los adolescentes, ya que es probable que los adolescentes mayores se acostaran más tarde. Tras controlar estos factores, dijo que estaba claro que una falta de sueño era responsable de un mayor riesgo de depresión y pensamientos suicidas.

"Los niños que tienen que acostarse más temprano duermen más", dijo.

Pletcher dijo que es probable que una combinación de factores diera cuenta del aumento en el riesgo. "La relación entre la depresión y el sueño es bidireccional", aseguró. "Es más probable que los adolescentes que duermen menos tengan más ansiedad y se sientan mal. Pero creo que los hallazgos del estudio también hablan de una conexión entre el adolescente y sus padres, y su capacidad de trabajar juntos".

Tanto Gangwisch como Pletcher concurrieron en que la mayoría de adolescentes necesitan entre ocho y nueve horas de sueño por noche, y dijeron que los padres podrían subestimar la necesidad de sueño de sus hijos adolescentes.

"Dormir lo adecuado es una inmensa prioridad", resaltó Pletcher. Además de aumentar el riesgo de depresión y pensamientos suicidas, la falta de sueño puede afectar la concentración y el aprendizaje de un niño, advirtió. Y Gangwisch señaló que una falta de sueño también se asocia con la obesidad y la diabetes tipo 2.

Pletcher dijo que los adolescentes que no duermen lo suficiente también podrían ser más impulsivos.

"No hay que subestimar la manera en que una falta de sueño adecuado puede afectar todo, desde el estado de ánimo hasta la conducta", aconsejó.

Más información

La Fundación Nacional del Sueño tiene más información sobre los adolescentes y el sueño.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: James E. Gangwisch, Ph.D., assistant professor, division of cognitive neuroscience, Department of Psychiatry, Columbia University Medical Center, New York City; Jonathan Pletcher, M.D., adolescent medicine specialist, Children's Hospital of Pittsburgh; June 9, 2009, presentation, Associated Professional Sleep Societies annual meeting, Seattle
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