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El olfato humano no es nada despreciable

Investigadores señalan que voluntarios siguieron de manera efectiva 'pistas de olor' en pruebas de campo abierto

El olfato humano no es nada despreciable

LUNES 18 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- ¿Está perdido en la oscuridad, sin luz, sonido o ninguna pista? Confíe en su nariz.

Una nueva investigación olfativa sugiere que cuando se trata de rastrear un olor a nivel del suelo en un campo abierto, el sentido del olfato humano promedio es más poderoso de lo que la gente cree.

"Existe la creencia general de que los seres humanos tienen un mal sentido del olfato", señaló la autora principal del estudio Jess Porter, candidata a un Ph.D en biofísica en la Universidad de California en Berkeley. "Pero hallamos que las personas pueden guiarse con toda certeza y de manera precisa por el olfato dentro de un contexto espacial, aunque lo hacen más despacio y con menos éxito si usan solamente un orificio nasal".

Este nuevo estudio estadounidense y israelí, que aparece en la edición en línea del 17 de diciembre de Nature Neuroscience, informa que, de hecho, se puede entrenar a las personas para que dependan exclusivamente del sentido del olfato al nivel de terreno a fin de que puedan transitar con éxito por territorios desconocidos. En efecto, imitan de manera instintiva los comportamientos de ciertos animales, incluido el uso de ambos orificios nasales para identificar por separado diferentes olores y "triangular" el camino.

Porter trabajó junto al profesor de psicología de Berkeley, Noam Sobel, y a un equipo de colegas. Juntos, realizaron cinco experimentos que perseguían evaluar la habilidad de las personas para seguirle la pista a los olores.

Los investigadores trabajaron en un campo abierto, y reclutaron de 4 a 32 participantes hombres y mujeres para hacer las diversas pruebas.

Primero, se vendaron los ojos y se taparon los oídos de los participantes antes de pedirles que siguieran un tramo de 10 metros aromatizado con "aceite esencial de chocolate". Transitaron por el tramo a gatas, con las manos y rodillas sobre el suelo, y además usaron guantes gruesos para que sólo pudieran guiarse con la nariz.

Dos terceras partes de los participantes pudieron lograrlo. Sin embargo, cuando se tapaba la nariz para truncar la habilitad de percibir olores, ninguno de ellos fue capaz de seguir el camino.

Para determinar que si la habilidad se "perfeccionaba con la práctica", dos hombres y dos mujeres fueron entrenados de manera continua para completar esa misma tarea tres veces al día durante tres días, a lo largo de dos semanas.

Porter y su equipo encontraron que este tipo de entrenamiento permitía que los sujetos transitaran por el tramo aromatizado con mucha mayor rapidez y precisión. De hecho, la velocidad en la ejecución de esa tarea se duplicó en tan sólo días. Los investigadores creen que un mayor entrenamiento podría perfeccionar aún más esa habilidad.

El grupo de Porter también halló que a medida que aumentaba la velocidad con la que se rastreaban olores por medio del entrenamiento, también se incrementaba la frecuencia de olfateo. En ese sentido, anotaron que los perros olfatean mucho más rápido que los humanos, lo que quizás explique sus grandes destrezas para el rastreo.

Un tercer experimento reveló que cada orificio nasal percibe olores distintos, de regiones que no están superpuestas en el aire. Los investigadores señalaron que estudios anteriores habían mostrado que los olores que "aromatizan" un espacio abierto con frecuencia están limitados a pequeñas áreas que sólo puede percibir un orificio nasal, mientras que el otro no puede hacerlo.

La cuarta prueba hizo seguimiento a este hallazgo al pedir a 14 sujetos que completaran el experimento de rastreo de campo, pero con uno de los orificios tapado.

Hacer el rastreo con un solo orificio fue mucho menos preciso (36 por ciento versus 66 por ciento) y 26 por ciento más lento en comparación con el uso de ambos orificios.

Por último, los autores llevaron a cabo una prueba final en la que los participantes usaban una mascarilla especial que permitía inhalar por ambos orificios, pero que obligaba al aire entrante a unirse a una sola corriente de aire en el medio de la nariz.

Porter y sus asociados determinaron que este método de "orificio unificado" era 24 por ciento más lento y mucho menos efectivo que el rastreo normal.

Esto prueba que la capacidad humana óptima de rastreo necesita del uso individual de cada orificio para distinguir mejor los olores a medida que las personas encuentran un camino apropiado.

El equipo concluyó que, al igual que en los animales, la capacidad de los seres humanos para oler puede aprovecharse al máximo.

Aún así, para la mayoría de la gente, los ojos siguen siendo la ventana clave hacia el mundo.

"Creo que es justo decir que los humanos somos muy visuales, mientras que los animales que viven en la oscuridad son básicamente olfativos", anotó Porter. "Y las personas tienen la idea de que a medida que nuestro sentidos de la vista y del oído se han vuelto tan prominentes, hemos perdido la capacidad olfativa".

Sin embargo, esa podría no ser el final de la historia. "Creemos que se debe a lo mejor a que no ponemos mucho énfasis en el sentido del olfato", sugirió Porter. "Debido a que los mecanismos subyacentes aún están ahí, tal vez mucho más de lo que nos damos cuenta. Y si les hacemos exigencias y nos entrenamos, nuestra capacidad de seguir una ruta espacial puede mejorar mucho".

George Preti, miembro del Centro de sentidos químicos Monell en Filadelfia, un instituto de investigación dedicado a la ciencia de los sentidos del gusto y el olfato, estuvo de acuerdo en que los talentos olfativos de los humanos pueden perfeccionarse con la práctica.

"Nuestro sentido del olfato puede que no sea tan bueno como el de los perros o los roedores, pero es bastante preciso cuando lo usamos de manera apropiada", apuntó. "Soy experto en la química de los olores humanos, y puede decirles que aquellas personas que utilizan este sentido para ganarse la vida, como los perfumistas, perfeccionan esta destreza y se vuelven, de manera consciente, más sensibles a ese tipo de estímulo".

"El olor es importante en nuestra vida diaria", agregó Preti. "Y lo usamos mucho. No sólo para evaluar los alimentos, sino para cómo somos percibidos por el resto del mundo. Así que me atrevo a decir que los humanos ciertamente tenemos narices muy sensibles, a pesar de lo que la gente cree".

Más información

Para saber más sobre el sentido del olfato, visite los U.S. National Institutes of Health.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Jess Porter, Ph.D. candidate, biophysics, University of California at Berkeley; George Preti, Ph.D., member, Monell Chemical Senses Center, Philadelphia; Dec. 17, 2006, online issue, Nature Neuroscience.
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