El valor de la mayoría de los tratamientos para el estrés postraumático es 'incierto'

Un estudio financiado por la VA podría influenciar la atención de los veteranos que regresan a EE.UU.

JUEVES 18 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los médicos tienen poca evidencia de calidad en la que confiar para decidir cuál es el mejor tratamiento para el trastorno por estrés postraumático (TEPT) en los veteranos estadounidenses que regresan a casa, según concluye una nueva revisión de los datos financiada por el gobierno.

El estudio del Institute of Medicine fue solicitado por el Departamento de asuntos de veteranos de los EE.UU., que notó que alrededor del 12.6 por ciento del personal que combate en Irak y el 6.2 por ciento de los que vuelven de Afganistán han experimentado síntomas de TEPT.

Desafortunadamente, el exceso de estudios con diseños inadecuados o fallidos hace que sea imposible decir si los tratamientos con medicamentos o la mayoría de las psicoterapias pueden ayudar a combatir el TEPT, según señalaron a los reporteros los autores del informe en una conferencia de prensa el jueves.

Sólo la terapia de exposición, en la que el paciente es expuesto de nuevo al factor estresante original en un ambiente seguro y controlado, muestra algunos datos sólidos que corroboran la afirmación de su efectividad, dijeron los investigadores.

En cuanto a las demás terapias, "creo que es importante apuntar que nuestra evaluación de evidencia inadecuada no significa que los tratamientos no sean efectivos", aclaró el Dr. Alfred Berg, presidente del comité que escribió el informe y profesor de medicina familiar de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington. "En la mayoría de los casos, simplemente no sabemos debido a la ausencia de datos sólidos", señaló.

El informe no pretende ser una guía para los pacientes y médicos que se esfuerzan por combatir el TEPT, que puede incluir pesadillas crónicas y aterradoras, recuerdos súbitos, además de conductas de evitación. Estos síntomas disminuyen la calidad de vida.

En cambio, el informe busca evaluar el estado actual de la ciencia respecto a la investigación del TEPT, afirmó el Dr. David Matchar, director del Centro de investigación de políticas clínicas de salud del Centro médico de la Universidad de Duke.

"No queremos que la gene capte el mensaje de que deben evitar buscar atención porque ésta no funciona, ese no es el mensaje de este informe, en lo absoluto", afirmó Matchar, coautor del informe y profesor de medicina de la Duke. "Sería un error percibir esto como una directriz, porque no lo es".

La Administración de veteranos sí tiene directrices para la práctica clínica del TEPT disponibles, que fueron revisadas por última vez en 2004, apuntó Berg. Cualquier cambio en esas directrices no afectaría sólo a los veteranos que sufren de la afección, sino a una población de pacientes mucho más amplia. Según los expertos, el siete por ciento de los estadounidenses, alrededor de veinte millones de personas, puede esperar experimentar alguna forma de TEPT durante sus vidas.

En su revisión de los datos, los investigadores del IOM estudiaron 53 ensayos que investigaban la efectividad de los medicamentos contra el TEPT, entre ellos anticonvulsivos, antidepresivos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), entre los que se encuentran medicamentos como Celexa, Paxil, Prozac y Zoloft, inhibidores de la monoamina oxidasa y ciertos antipsicóticos.

También evaluaron 37 estudios que se enfocaban en el uso de psicoterapias contra el TEPT. Esos métodos incluían terapia de exposición, terapia cognitiva, entrenamiento en habilidades de afrontamiento, e hipnosis.

Sólo los estudios que trataban sobre la psicoterapia de exposición ofrecían evidencia de suficiente calidad para apoyar su afirmación de que puede aliviar el TEPT, dijeron los investigadores.

Ninguno de los demás tratamientos farmacológicos o conductuales logró alcanzar ese umbral, lo que dejó al equipo del IOM dudando de si las terapias podrían ser efectivas o no.

Gran parte de esa incertidumbre se debió a una preponderancia de ensayos mal conducidos o incompletos, aclararon los expertos.

Por ejemplo, muchos estudios tuvieron índices de abandono de participantes de entre el veinte y el cincuenta por ciento, lo que hizo que fuera casi imposible para los investigadores sacar conclusiones confiables.

En otros casos, los investigadores no fueron "cegados" respecto a qué pacientes obtenían un tratamiento particular o no, lo que permite que el sesgo afectara potencialmente los resultados.

Además, "la mayoría de los estudios con medicamentos han sido financiados por los laboratorios farmacéuticos y la mayoría de los estudios sobre la psicoterapia han sido conducidos por los individuos que desarrollaron las técnicas o por sus colaboradores cercanos", señaló Berg. Para ayudar a evitar el sesgo, "recomendamos que un rango más amplio de investigadores sea apoyado para llevar a cabo estudios que repliquen y confirmen los anteriores", aconsejó.

Un experto no se sorprendió por la falta de datos coherentes y de calidad sobre los tratamientos para el TEPT.

"El TEPT no adopta la misma forma en cada persona ni tiene el mismo grado de severidad", afirmó el Dr. Charles Goodstein, profesor clínico de psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Nueva York. "Entonces, estamos tratando con una población muy heterogénea. Además, los tratamientos para esta población probablemente tienen que ser personalizados".

Esa evaluación concuerda con el informe del IOM, que enfatizó la necesidad de investigación de alta calidad sobre la efectividad de los tratamientos para tipos particulares de pacientes. "Estas subpoblaciones incluyen a personas que tienen trastornos concurrentes como abuso de sustancias y depresión, minorías étnicas, y veteranos con lesiones cerebrales traumáticas", explicó Berg.

Llevar a cabo ensayos grandes y rigurosos costará dinero, pero podría ahorrarle al gobierno mucho dinero al final, para no mencionar la carga sobre los pacientes, añadió Goodstein.

"¿Por qué someter a la gente a formas de tratamiento que tal vez no funcionen?", planteó. "¿Por qué debe el gobierno pagar por tratamientos que no funcionan? ¿Por qué debe sufrir la gente con los síntomas más tiempo del necesario? Todas estas preguntas son importantes y esa es la moraleja real de este informe".

Más información

Para más información sobre el TEPT, visite el Departamento de asuntos de veteranos de los EE.UU.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Charles Goodstein, M.D., clinical professor, psychiatry, New York University School of Medicine, New York City; Oct. 18, 2007, Institute of Medicine teleconference with Alfred Berg, M.D., professor, family medicine, University of Washington School of Medicine, Seattle; and David Matchar, director of the Center for Clinical Health Policy Research, and professor, medicine, Duke University Medical Center, Durham, N.C.
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