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¿Come de más? Culpe a sus genes

Cierto ADN podría hacer que la gente tenga que comer más para obtener el mismo placer por la comida

JUEVES, 16 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un gen podría impulsar a la gente a comer de más y a aumentar de peso, según muestra una investigación reciente.

No es probable que el hallazgo ofrezca una "cura mágica" para la pérdida de peso, pero refuerza el valor de los buenos hábitos alimentarios y el ejercicio, sobre todo para la gente joven, señalan los científicos.

El estudio, sobre el que se informa en la edición del 17 de octubre de la revista Science, es el más reciente en una serie que se enfoca en la respuesta del cerebro a los alimentos usando el neurotransmisor dopamina. Las células del centro de "recompensa" del cerebro liberan dopamina cuando las personas comen, causando esa sensación de placer, explican los investigadores.

Estudios anteriores han mostrado que algunas personas tienen menos células receptoras de dopamina en el cerebro, lo que las conduce a comer más para obtener el mismo efecto de placer. El nuevo estudio usó escáneres de los centros de placer de los cerebros de un grupo de mujeres. Revelaron una respuesta lenta de la dopamina en los cerebros de algunas de las mujeres.

"Este es el primer estudio de imágenes que encontró una menor activación de los receptores de dopamina en [algunos] humanos", apuntó el autor líder del estudio Eric Stice, científico del Instituto de investigación de Oregón en Pórtland.

Las mujeres con una forma del gen receptor de la dopamina D2 tenían la menor respuesta de placer cuando bebían un batido, mostraron los escáneres. Tenían que consumir más del batido para obtener la misma respuesta de placer. Un estudio de seguimiento encontró que estas mujeres también tenían más probabilidades de aumentar peso durante el año siguiente.

El estudio se llevó a cabo en colaboración con investigadores de la Universidad de Yale y de la Universidad de Texas en Austin.

"Lo nuevo de esto es que por primera vez se han identificado las consecuencias de este [tipo de] polimorfismo genético sobre el funcionamiento del cerebro", apuntó la Dra. Nora Volkow, que trabajó en los estudios anteriores en el Laboratorio nacional de Brookhaven que establecieron el papel del gen D2 sobre comer en exceso. Actualmente es directora del U.S. National Institute on Drug Abuse.

Volkow señaló que estudios anteriores habían relacionado esta forma del gen con la obesidad. El nuevo trabajo "muestra una asociación en la región cerebral que rige el placer. La respuesta es distinta con este polimorfismo".

Estudios sobre animales obesos en el Laboratorio nacional de Brookhaven han mostrado que hacer dieta aumenta la respuesta del D2 a los alimentos, según Peter Thanos, neurocientífico del laboratorio. "Si pudiéramos identificar a la gente que es más vulnerable, sería fascinante ver qué efectos tiene la dieta sobre su riesgo en cuanto a la respuesta cerebral", dijo Thanos. "En realidad, nadie ha hecho esto con humanos".

Stice señaló que las pastillas dietéticas dirigidas a los receptores de dopamina no funcionan. "Estas pastillas de dieta basadas en anfetaminas no son la opción adecuada", advirtió. En vez de esto, Stice aconseja una intervención conductual temprana que aleje a los niños de las comidas rápidas grasientas. "Lo deseable es cambiar las conductas de las personas antes de que se atrincheren", apuntó.

Volkow añadió que tampoco se debe pasar por alto el ejercicio.

"Hacer dieta es un proceso complejo y a la gente no le gusta", dijo. "La actividad física, que también activa la vía de la dopamina, podría ser un mecanismo para reducir la actividad compulsiva de ingesta alimentaria en exceso".

Este trabajo sobre la obesidad encaja bien con los estudios sobre el abuso de drogas, anotó Volkow, quien conserva su posición de laboratorio en el Brookhaven. Ambos son ejemplos de cómo la gente participa en conductas compulsivas, "aún cuando saben que son muy dañinas", señaló.

Más información

Para más información sobre la dopamina, visite la Universidad de Texas en Austin.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Eric Stice, Ph.D, scientist, Oregon Research Institute, Portland; Nora Volkow, M.D., director, National Institute on Drug Abuse, Bethesda, Md.; Peter Thanos, Ph.D, neuroscientist, Brookhaven national Laboratory, Brookhaven, N.Y.; Oct. 16, 2008, Science Express
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