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¿Es la cooperación parte de la naturaleza humana?

La sociedad ha prosperado debido a la buena voluntad de las personas por castigar en mal comportamiento

Jueves, 13 de marzo (HealthDayNews) -- Cuando los científicos sociales examinan la sociedad humana, se ven impactados por una diferencia básica entre nosotros y los otros mamíferos: Los humanos son la única especie que depende de la cooperación de los extraños.

En primates, nuestros parientes genéticos más cercanos la cooperación ocurre sólo entre grupos estrechamente relacionados madres, padres, niños, hijos y otros parientes comparte el alimento, el aseo y la responsabilidad de proteger el grupo.

Pero en sociedades modernas, la vida diaria involucra la cooperación entre personas que casi no se conocen. Esta cooperación es evidente de forma amplia (en nuestra capacidad de formar corporaciones y gobiernos) y pequeña (un mesero cuenta con su propina; uno confía en que el vecino no se robará el periódico en la mañana).

Hoy día, nueva investigación ofrece evidencia que explica cómo los humanos pueden cumplir con esto.

Muchos científicos sociales creen que la clave de mantener el orden en grupos tan grandes, sin relación familiar es "castigo altruista", o sea, personas que se ofrecen para mantener el comportamiento de miembros del grupo aunque el costo sea la confrontación, indicó el autor del estudio Robert Boyd, un profesor de antropología de la Universidad de California en Los Angeles.

El problema con este concepto, sin embargo, es que los científicos sociales también creen que las personas actúan por interés propio.

"La presunción existente es que las personas, como otros animales son principalmente egoístas", comentó Boyd. "La selección natural no favorece el comportamiento que beneficie a los otros si perjudica al individuo este comportamiento". La nueva investigación de Boyd resuelve al menos parcialmente el dilema.

Utilizando una simulación matemática de una sociedad humana simple, Boyd y sus colegas encontraron que cuando la sociedad trabaja bien, sólo la amenaza del castigo es suficiente hacer que sea rara la necesidad de castigo real. Por lo tanto, no es en realidad muy perjudicial para los castigadores altruistas ya que rara vez tienen que ejecutar la acción.

"Es una ilusión óptica", dijo John Hibbing un profesor de ciencias políticas de la Universidad de Nebraska en Lincon. "La persona que está dispuesta a castigar a costa de sí misma no va a tener que sufrir muchas desventajas ya que no habrá muchos ejemplos en los cuales las personas se comporten de manera inadecuada".

El estudio aparece en la edición de esta semana de la Proceedings of the Nacional Academy of Sciences.

El concepto de castigo altruista es ampliamente aceptado por científicos sociales, explicó Hibbing. Una forma de entender mejor el concepto es a través de una prueba llamada el "experimento ultimátum".

En éste, se suministra a los participantes una cantidad de dinero, digamos $20. Se dice a la persona A que debe dar a la persona B una porción del dinero, pero la Persona B tiene el derecho de refutar su ofrecimiento. Si la persona B rechaza la oferta, nadie mantiene el dinero.

Los experimentos demuestran que la persona A con frecuencia da a la persona B la mitad del dinero. Pero cuando la persona A ofrece una suma mezquina, la persona B usualmente rechaza el dinero, aunque al castigar a la persona A por dividir el dinero injustamente la persona B también pierda.

Aún así otros experimentos de laboratorio han encontrado que las personas son más propensas a castigar a los miembros de un grupo por los comportamientos que perjudican a los demás que el grupo que hace espontáneamente cosas agradables para el grupo mismo.

Para evaluar adicionalmente la teoría de castigo altruista, Boyd y sus colegas crearon una simulación matemática de una sociedad simple, en la cual los humanos fueron uno de tres tipos de personalidad: "cooperadores" quienes ayudan a mantener rodando las ruedas de la sociedad, haciendo lo que se supone que hagan o se espera que hagan; "desertores quienes rompen las reglas, y castigadores altruistas", quienes enfrentan a los que no se comportan.

Investigadores previos han demostrado sociedades que son dominadas por "castigadores altruistas" se desempeñan mejor al pasar el tiempo.

La investigación de Boyd encontró que la sola amenaza de castigo de los castigadores altruistas es suficiente para prevenir la mayor parte de la no-cooperación.

También existe alguna evidencia de que las personas ocasionalmente hagan cosas que no están dentro de su interés propio para beneficiar al grupo, indicó Boyd.

Este es el hallazgo más controversial del papel, sostuvo Hibbing. Muchos científicos sociales creen firmemente que no existe tal cosa como verdadero altruismo en la sociedad humana, o la idea de que muchas personas actuarán en una forma que beneficie al grupo a costa de ellos mismos.

"Muchos estudiosos que trabajan en esta área se resisten bastante a esta idea, pero se comienza a hablar de esto con seriedad incrementada", dijo.

Más información

Lee más acerca del rol de altruismo y el interés propio en sociedades humanas en el MIT. Y aquí encontrarás más información sobre evolución y comportamiento humano.

Fuentes: Robert Boyd, Ph.D., profesor de antropología, Universidad de California, Los Angeles; John Hibbing, Ph.D., profesor, ciencias políticas, Universidad de Nebraska, Lincon; 10-15 marzo de 2003, "Proceedings of the National Academy of Sciences"
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