La ciencia acalla el mito de las mujeres parlanchinas

Un estudio encuentra que los hombres y las mujeres usan la misma cantidad de palabras al día

JUEVES 5 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Es probable que una investigación reciente que encuentra que los hombres y las mujeres hablan aproximadamente la misma cantidad de palabras por día dé de qué hablar a ambos sexos, según afirman los expertos.

Los investigadores grabaron las conversaciones diarias de 400 estudiantes universitarios de los Estados Unidos y México durante un periodo de varios días. Hallaron que las mujeres hablaban alrededor de 16,215 palabras al día,y los hombres un promedio de 15,669 palabras, lo que se consideró una equivalencia estadística.

"Entonces, para contradecir los estereotipos, no parece haber evidencia de que los hombres y las mujeres hablen a ritmos distintos, por lo menos entre los estudiantes universitarios", afirmó James Pennebaker, autor del estudio y presidente del departamento de psicología de la Universidad de Texas en Austin.

Su equipo publicó los hallazgos en la edición del 6 de julio de Science.

Los tan usados clichés de que las mujeres son parlanchinas provienen de la misma idea cultural, que les encanta hablar mucho más que a los hombres, según los expertos.

Pero nunca ha habido ninguna prueba científica para respaldar el estereotipo, afirmó Marianne LaFrance, profesora de psicología y estudios de género y sexualidad femenina de la Universidad de Yale.

En su propio trabajo y en el de otros, anotó LaFrance, "la investigación muestra constantemente que o no hay diferencias sexuales en la cantidad que hablan los hombres y las mujeres o que sí hay tal diferencia, depende del contexto. Por ejemplo, en un contexto profesional, los hombres en realidad hablan muchísimo más que las mujeres".

LaFrance, quien no participó en la investigación, añadió que por eso los psicólogos conductuales no se sorprenderán mucho de los hallazgos publicados en Science. "Lo novedoso de esta investigación no fueron los hallazgos sino la metodología", apuntó.

Debido a los avances recientes en tecnología, el grupo de Pennebaker pudo diseñar un dispositivo de grabación del tamaño de un teléfono celular que los participantes del estudio podían llevar en un bolsillo mientras se grababan sus conversaciones en un micrófono ajustado a su solapa. Los participantes olvidaron rápidamente que llevaban la grabadora, apuntó Pennebaker y, "después del primer par de horas, las personas raras veces mencionaron el aparato".

Y a diferencia de estudios anteriores, en que los participantes tenían algo de control sobre cuándo y dónde se activaba la grabadora, el dispositivo usado en el nuevo estudio se activaba automáticamente cada 12 minutos para grabar cualquier cosa que se dijera o no durante los siguientes 30 segundos.

Los participantes del estudio, que tenían entre 19 y 25 años de edad, usaron las grabadoras de voz durante varios días.

El resultado fue que el equipo de Pennebaker no encontró ninguna diferencia sexual en la cantidad de conversación diaria de estos hombres y mujeres jóvenes.

Según Pennebaker, sigue siendo posible que emerjan diferencias en la verbalización entre los sexos a medida que la gente envejece. Y apuntó que el enfoque del estudio en estudiantes universitarios podría también ignorar diferencias entre los hombres y las mujeres basadas en la clase social.

Pero LaFrance cree que las ideas prevalentes de la "mujer parlanchina" tienen raíces culturales y políticas basadas en el sexismo.

"Existe una idea prevalente de que las mujeres se absorben en lo trivial, las minucias, el cotilleo ridículo", apuntó. Por otro lado, se piensa que los hombres estereotípicos se reservan, en silencio, hasta que tienen algo importante qué decir.

Pero un estudio tras otro refuta esas trilladas ideas, afirmó la experta de Yale. Por ejemplo, hay amplia evidencia de que el chisme es un tema de conversación igual de popular, o hasta más, entre los hombres de lo que lo es las mujeres, dijo LaFrance.

Sin embargo, sí es verdad que los hombres y las mujeres tienden a favorecer temas distintos cuando hablan, apuntó.

"Los datos muestran que las mujeres tienden a hablar más sobre las relaciones", dijo LaFrance. Y es posible que ese deseo de las mujeres de comprender mejor a los demás, sobre todo a sus parejas, haya dado pie a ciertos estereotipos.

"Si fuera a adivinar por qué piensa la gente que las mujeres hablan más, probablemente diría que proviene de lo que sucede durante los conflictos [románticos]", dijo Pennebaker. "Algunos estudios han sugerido que durante el conflicto emocional, los hombres se callan y las mujeres hablan más".

A pesar de que la tendencia de los hombres a "callarse como un muerto" en estas discusiones privadas no se traduce a otros contextos sociales, la gente podría generalizar que los hombres son reservados por naturaleza, señaló Pennebaker.

LaFrance estuvo de acuerdo. "Una de las quejas principales en las relaciones heterosexuales que tienen las mujeres es la 'falta de apertura' de sus parejas", aseguró. "Parte de los estereotipos podrían provenir de ahí".

Pero los expertos estuvieron de acuerdo en que los hombres tienden a volverse mucho más verbales cuando sienten la inclinación.

En las situaciones de conflicto matrimonial, "los datos muestran que depende de de qué están hablando", afirmó LaFrance.

"Si ella quiere hablar de algo que a él le interesa, entonces él responderá", añadió.

Y el tema también es clave, anotó. "Los hombres sólo tienen que comenzar a hablar de deportes, finanzas o podadoras de pasto y ahí tenemos otra categoría de parlanchines".

Más información

Para más información sobre el sexo y el cerebro, visite la Society for Neuroscience.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: James Pennebaker, Ph.D., professor and chair, department of psychology, University of Texas at Austin; Marianne LaFrance, Ph.D., professor, psychology and women's gender and sexuality studies, Yale University, New Haven, Conn.; July 6, 2007, Science
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