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La religión no siempre es una motivación para los médicos que atienden a los pobres

Una encuesta encuentra que los psiquiatras son los más propensos a trabajar con los marginados

MARTES 31 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Aunque ofrecer ayuda y consuelo a los menos afortunados es un principio fundamental de la religión organizada, una encuesta reciente de los EE.UU. sugiere que los médicos religiosos son un poco menos propensos a atender a los pacientes pobres y marginados que los médicos que no lo son.

Según se informa en la edición de julio y agosto de Annals of Family Medicine, el 35 por ciento de los médicos que se describieron a sí mismos como ateos, agnósticos o sin afiliación religiosa afirmaron que practicaban la medicina entre los marginados, frente al 31 por ciento de los médicos religiosos.

El Dr. Farr Curlin, autor principal del estudio y profesor asistente de medicina del Centro MacLean de ética médica clínica de la Universidad de Chicago, describió la diferencia entre los números como "leve, estadísticamente hablando".

"Sin embargo, el punto importante es que no parece importar mucho cuáles son las características religiosas generales del médico", apuntó. "Son más o menos igual de propensos a atender a los marginados".

Los investigadores encontraron que, para muchos médicos, ayudar a los más necesitados puede ser su propia recompensa. Con frecuencia, el impulso tiene sus raíces en valores profundamente internalizados, ya sean religiosos o seculares.

La desventaja es que los médicos que deciden trabajar con los pobres, los que no tienen seguro y los marginados por lo general lo hace a un costo considerable en términos de salario, prestigio, tiempo libre, control administrativo y oportunidad académica, señalaron los investigadores.

Para medir el impacto que la fe podría tener sobre la decisión de un médico de dedicarse a un camino de más autosacrificio, Curlin y su equipo analizaron cuestionarios completados por 1,144 médicos de todos los Estados Unidos.

Todos los encuestados eran menores de 65 años y a todos se les preguntó sobre sus creencias religiosas y si atendían o no a pacientes marginados. Los pacientes "marginados" incluyen a las personas que no tienen seguro, que reciben Medicaid o que acuden al llamado "ambiente de red de seguridad", como clínicas gratis, centros de salud comunitarios o para inmigrantes, hospitales públicos o de condados, o centros de salud rurales.

Poco más del 25 por ciento de los médicos encuestados dijo que trabajaba con pacientes marginados. Los que lo hacían tendían a ser un poco más jóvenes, mujeres, y más propensos a trabajar en un ambiente académico.

Entre los tipos de médicos, el 40 por ciento de los psiquiatras afirmó que trabajaba en ambientes de marginados, la proporción más alta observada. Sólo el 21 por ciento de los que se dedicaban a subespecialidades médicas indicó una opción similar, la proporción más baja observada.

En cuanto a las convicciones religiosas, los médicos que se consideraban "altamente espirituales", pero que no estaban necesariamente afiliados a una religión, eran casi el doble de propensos a darle atención a los pacientes marginados que los que indicaban que no eran tan espirituales.

La hipótesis de los investigadores es que la conexión entre una espiritualidad fuerte y ofrecerle atención a los pacientes pobres podría tener sus raíces en una tradición liberal de justicia social que, afirmaron, subyace a gran parte de las iglesias Protestantes tanto tradicionales como liberales de hoy en día.

Los médicos que afirmaron no tener afiliación religiosa o que fueron criados en familias que enfatizaban el servicio a los marginados también estaban entre los más propensos a cuidar de los marginados.

"Todo el mundo sabe que cuidar a los pobres es algo bueno", anotó Curlin, quien se describe como un cristiano protestante ortodoxo. "Sin embargo, hay muchos motivos para no atender a los pobres. Muchos motivos egoístas. Porque es difícil y cuesta. Pero lo que las comunidades religiosas hacen respecto a esas conductas que son buenas pero costosas es dar a la gente apoyo y exhortarlos a vivir conforme a su vocación, aunque sea difícil".

El Dr. Peter Ubel, profesor del departamento de medicina de la Universidad de Michigan, aplaudió a Curlin por llevar a cabo "un magnífico estudio sobre un magnífico tema".

"Creo que esto aborda una cuestión fundamental en la práctica médica", aseguró. "Se trata de si estamos aquí para avanzar haciendo el bien. Lo bueno de ser médico es salvar la vida de la gente y hacer que se sienta mejor. Y por cierto, nos pagan muy bien por hacerlo. De manera que se vuelve casi imposible saber cuál es nuestra motivación principal. ¿Se trata de ser bien remunerado y respetado como una figura de estatus o de un deseo de hacer el bien? Y supongo que la mayoría de los médicos no puede resolverlo".

"Pero tal vez se esperaría que fuera distinto para los médicos que son religiosos", añadió Ubel. "Me atrevería a afirmar que la moralidad no pertenece a la gente religiosa. De hecho, a muchos agnósticos les impulsa un fuerte sentido de lo correcto y lo incorrecto. Y una cosa que sale de este estudio es recordar ese hecho a la gente. Y sugiere que si se quiere saber si la gente tiene buenas intenciones, no se les pida si van a la iglesia el domingo. Hay que juzgar a la gente por sus acciones, no por sus congregaciones".

Más información

Para más información, visite el Centro de religión y cultura cívica de la Universidad del Sur de California.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Farr Curlin, M.D., assistant professor, medicine, MacLean Center for Clinical Medical Ethics, University of Chicago; Peter Ubel, M.D., professor, department of medicine, University of Michigan, Ann Arbor; July/August, 2007, Annals of Family Medicine
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