Los genes podrían predisponer a los usuarios de antidepresivos a pensamientos suicidas

Los expertos aseguran que algún día las pruebas de ADN podrían detectar a los que están en mayor riesgo

JUEVES 27 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Las variaciones en dos genes podrían ayudar a impulsar los pensamientos suicidas en individuos que toman un medicamento comúnmente recetado, según sugiere una investigación.

Aunque preliminares, los hallazgos podrían preparar el camino para una evaluación genética que determine cuáles pacientes de depresión son propensos a este inusual pero peligroso efecto secundario.

"Se se duplican, estos hallazgos ofrecerían una prueba genética que nos diría quién está en mayor riesgo de desarrollar ideación suicida al tomar antidepresivos", afirmó el Dr. Gonzalo Laje, autor principal del estudio e investigador clínico asociado del U.S. National Institute of Mental Health. "Nuestro objetivo a largo plazo es asegurarnos de que los pacientes de depresión puedan tomar antidepresivos, porque tratar la depresión es la mejor manera de evitar el suicidio", apuntó.

Otros expertos enfatizaron la necesidad de mas estudios antes de emocionarse demasiado con el hallazgo.

"La clave real es si se repite con otro conjunto de datos . . . [porque] la repetición de resultados es poco común", afirmó el Dr. Michael Slifer, profesor asistente de medicina del Instituto de genómica humana de la Universidad de Miami. "Es un tema muy importante", señaló Slifer, quien no participó en el estudio. "Nadie en realidad ha evaluado lo que podría ser distinto acerca de los antecedentes de estas personas que tienen tanta dificultad en el tratamiento y desarrollan pensamientos suicidas. Este es un primer paso, pero es sólo un primer paso".

Hay cierta evidencia de que las personas que comienzan a tomar medicamentos antidepresivos pueden desarrollar ideación suicida o pensamientos e ideas suicidas, aunque la idea sigue siendo controvertida.

En 2004, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) recomendó que la clase de medicamentos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) llevaran una fuerte advertencia de recuadro negro en la etiqueta que describiera la posibilidad de un aumento en la ideación suicida. Entre los ISRS se encuentran medicamentos ampliamente usados como Celexa, Paxil, Prozac y Zoloft.

La advertencia de recuadro negro se basó en estudios que encontraron que el cuatro por ciento de las personas del grupo que tomaban ISRS presentaban ideación suicida, en comparación con el dos por ciento de los del grupo del placebo.

"Es un efecto secundario severo, pero inusual", declaró Laje. "Teniendo en cuenta las advertencias de las agencias reguladoras, pensamos que sería un efecto secundario muy importante para evaluar".

El estudio actual formó parte del ensayo Sequenced Treatment Alternatives to Relieve Depression (STAR*D, Alternativas secuenciadas de tratamiento para aliviar la depresión), el mayor ensayo hasta la fecha en evaluar la depresión en ambientes del mundo real. Los participantes de STAR*D fueron tratados con el ISRS citolopram (Celexa) durante hasta cuatro semanas.

Para este estudio, Laje y sus colegas analizaron muestras de ADN de 1,915 participantes para buscar asociaciones entre informes de ideación suicida y 768 lugares en 68 genes.

Las versiones de dos genes que tienen que ver con los receptores celulares de glutamato, que se han relacionado con la depresión, fueron más prevalentes en los participantes que informaban sobre pensamientos suicidas.

Aunque en general el 6 por ciento de los pacientes informaron sobre pensamientos suicidas mientras tomaban Celexa, el 36 por ciento de los que portaban ambas variaciones del gen informaron sobre ideación suicida. En general, el 59 por ciento de los que informaron ideación suicida tenían al menos uno de los tipos sospechosos de gen.

El uno por ciento de los participantes portaba una versión del gen receptor de kainato (GRIK2) que aumentaba el riesgo de pensamiento suicida más de ocho veces.

El 41 por ciento portaba una versión del gen receptor AMPA (GRIA3) que casi duplicaba esas probabilidades.

Once participantes, la mitad del uno por ciento, portaban ambas versiones, lo que causaba un aumento de quince veces.

Debido a que los investigadores sólo evaluaron Celexa, no se sabe si los hallazgos se extienden a otros antidepresivos, incluso aquellos en la misma clase de ISRS.

Este estudio, que aparece en la edición de octubre del American Journal of Psychiatry, es el primero en encontrar una relación significativa entre un marcador genético y la ideación suicida.

Los investigadores de otros lugares están trabajando para aclarar más las relaciones, si existen, entre el uso de antidepresivos y la ideación suicida.

El jueves, científicos liderados por el Dr. John March, jefe de psiquiatría infantil y de adolescentes del Centro médico de la Universidad de Duke, anunciaron el lanzamiento de un registro de seguridad a gran escala para dar seguimiento al uso de antidepresivos en niños y jóvenes.

En su primer estudio, el Child and Adolescent Psychiatry Trials Network (CAPTN, Red de ensayos de psiquiatría infantil y de adolescentes) espera dar seguimiento a los resultados de 2,420 niños y adolescentes a quienes se recetó un ISRS u otro tipo de medicamento, un inhibidor de la recaptación de la serotonina y la norepinefrina (IRSN) para ayudar a tratar la depresión, los trastornos de ansiedad y otros problemas psiquiátricos. Un estudio de un subgrupo examinará variaciones genéticas relacionadas con un aumento en los beneficios o los efectos secundarios de los medicamentos psiquiátricos en usuarios jóvenes.

El esfuerzo CAPTN es financiado por el U.S. National Institute of Mental Health.

Más información

Para más información sobre la prevención del suicidio, visite el U.S. National Institute of Mental Health.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Gonzalo Laje, M.D., associate clinical investigator, National Institute of Mental Health; Michael Slifer, M.D., assistant professor of medicine, University of Miami Institute for Human Genomics; Sept. 227, 2007, news release, Duke University Medical Center, Durham, N.C.; October 2007, American Journal of Psychiatry
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