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Relación entre mujeres maltratadas y el acoso en edad escolar

El resultado: Las niñas comienzan a responder pasivamente al abuso, indicaron los investigadores

Lunes, 18 de noviembre (HealthDayNews) -- El hostigamiento infantil aparentemente inofensivo, tal como tirar de los sostenes y halar el pelo, podría estar estableciendo patrones de comportamiento no saludables que inviten a la violencia sexual.

Esa es la tesis de dos profesores de la Universidad de Illinois cuyos trabajos en psicología educativa y leyes, respectivamente, los condujo a ver paralelismos entre la psicología de las mujeres maltratadas y el comportamiento de niñas en edad escolar al responder al hostigamiento.

"Al leer los casos legales acerca de hostigamiento sexual en las escuelas, las niñas estaban actuando al igual que las mujeres maltratadas; esperando que terminara pronto, esperando que no volviese a pasar, pretendiendo que no pasó, que es la dinámica exacta de las mujeres maltratadas", manifestó Karla Fischer, una profesora de leyes visitante en la universidad quien a menudo representa las mujeres maltratadas en el tribunal.

Fischer y su esposo, el profesor de psicología educativa Philip Rodkin, se percataron de las similitudes en el comportamiento cuando discutieron su trabajo entre ellos y colaboraron en un artículo que exponía su tesis. El artículo se publicará en una próxima edición especial de la "Journal of Applied School Psychology", así como en un libro sobre la prevención del acoso sexual.

Fischer indicó que el hostigamiento sexual, que define como "cualquier comportamiento sexual no deseado y que te moleste", comienza tan temprano como en tercer grado. Aunque los niños también son sujetos de acoso, las niñas son las principales víctimas de la mayoría de los casos y quienes son el foco de atención en su trabajo y por parte de su esposo.

El acoso sexual es muy común, indicó, cintando un informe publicado en 2001 por la Asociación Americana de Mujeres Universitarias que encontró que cuatro de cada cinco estudiantes de octavo al duodécimo grado, niñas y niños, reportaron algún tipo de acoso sexual, mucho antes de sexto grado.

Lo que es más, indicó Fischer, el acoso sexual entre niños de edad escolar es con frecuencia condonado tácitamente por la sociedad estadounidense.

"Las autoridades escolares tienden a subestimar la prevalencia y el impacto del hostigamiento sexual", expresó, evidenciado por el hecho de que más de la mitad de incidentes de acoso se llevan a cabo en espacios públicos, tales como pasillos y salones de clase.

"El acoso sexual no sólo es aceptado, es recompensado", añadió. "Se realiza por frecuencia por chicos populares quienes lo usan para tornarse más populares entre sus compañeros" Aunque tirar del sostén y molestar a las niñas por su figura en la escuela no conduce directamente a la clase de violencia sexual sufrida por las mujeres maltratadas, indicó Fischer, existen muchos paralelismos psicológicos y situacionales entre el acoso escolar y las condiciones que enfrentan las mujeres maltratadas.

"Las niñas escolares acosadas sexualmente y las mujeres maltratadas tienen que compartir el mismo espacio físico de los que actúan contra ellas, ambas tiene una relación en progreso con alguien sobre quien no tienen control, y ambas son sumamente concientes de que lo que hagan hoy tendrá un impacto en el futuro", afirmó.

Las niñas que responden a estas condiciones en la escuela pueden establecer patrones de comportamiento que pudieran crearles problemas cuando estén en una relación adulta, planteó Fischer.

"Se establece una respuesta pasiva. Las niñas no enfrentan a los niños quienes tiran de las correas de sus sostenes. Más bien, pretenden que no ocurrió", dijo. "En mi trabajo con mujeres maltratadas, muchas de sus historias comienzan en la infancia en un salón de clases".

Nadine Kaslow, jefa de psicología en la Escuela Médica de la Universidad de Emory en Atlanta, señaló que hay una gran cantidad de datos acerca de patrones familiares que conducen a la violencia doméstica, pero este nuevo artículo habla sobre patrones sociales, particularmente los de dinámicas de compañeros y dinámicas sociales, y como tal es una "hipótesis social muy interesante".

"La violencia doméstica no ocurre de la nada. Hay un curso de desarrollo para ésta" que podría comenzar en la escuela, indicó Kaslow. "Las mujeres son recompensadas por impotencia aprendida y los hombres son recompensados por cualidades más agresivas".

Fischer dijo que hay una clara necesidad de programas para adiestrar a las niñas a cómo responder al acoso sexual mientras están en la escuela.

"Las niñas necesitan practicar entrenamiento de autodefensa psicológica y verbal, de manera que puedan reaccionar cuando se actúa contra ellas", sostuvo.

Las autoridades escolares también pueden realizar una mejor labor en cuanto a abordar el hostigamiento sexual, argumentó.

"Las escuelas necesitan reconocer que el incidente es parte de un patrón mayor que incluye los compañeros de un niño y la escuela en general. Necesitan un lente más amplio para examinar esto", dijo Fischer.

Qué hacer

Un resumen del informe de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias en cuanto al acoso en las escuelas puede encontrarse en AAUW. Los padres pueden aprender cómo ayudar a sus hijos a lidiar con la importunación al visitar Centro ERIC de Distribución de Educación Temprana y Elemental.

Fuentes: Karla Fischer, Ph.D., profesora visitante de leyes, Universidad de Illinois, Urbana-Champaign; Nadine Kaslow, Ph.D., jefa, psicología, Escuela Médica de la Universidad de Emory, Atlanta
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