Depresión: una enfermedad infantil escondida

Más de 10 por ciento de los niños luchan contra el problema

Kathleen Doheny

Kathleen Doheny

Published on May 13, 2003

Jueves, 8 de mayo (HealthDayNews) -- El divorcio había sido difícil para un niño de 6 años, hijo único.

"Estaba viviendo con su madre y extrañaba su padre terriblemente", recuerda Constance Wood, una psicóloga que se especializa en el tratamiento de niños y familias. En la escuela, su maestra notó que no estaba jugando con otros niños y tendía a aislarse. No se podía concentrar en su tarea escolar, aunque había sido un buen estudiante.

"En el hogar, no estaba comiendo y decía cosas negativas de sí mismo", añadió Wood.

Su madre estaba preocupada, pero no tenía idea de cuán mal estaban las cosas hasta que lo encontró con una soga alrededor de su cuello. Su hijo la miró y le dijo que se iba a suicidar.

La historia del caso, una verídica, es extrema, pero describe el problema muy real de la depresión infantil, indicó Wood, quien trató al niño y reportó que ahora está desempeñándose bien.

La depresión se podría considerar un trastorno adulto, pero actualmente afecta hasta 2.5 por ciento de los niños y hasta 8.3 por ciento de adolescentes en Estados Unidos, de acuerdo con el Instituto Nacional de la Salud Mental.

Aún así, indicaron los terapeutas, muchos padres no están al tanto de que los niños están deprimidos. Para concienciar ese hecho se ha designando del 4 al 10 de mayo como la Semana de Salud Mental Infantil.

Si la depresión se reconoce a tiempo, el tratamiento por lo general puede ayudar a que el niño se recupere con rapidez. Muchos terapeutas utilizan la terapia del diálogo, a veces combinada con medicamentos.

"Al principio, los padres creen que es otra cosa", expuso Wood. O a menudo excusan los síntomas como una etapa en el niño.

Usualmente, se requiere de algo dramático desde bajar las notas hasta encontrarse con el horrible incidente de la soga para que los padres asistan a un terapeuta con su hijo, expresó Wood.

Los padres deben percatarse de las señales de advertencia típicas, añadió Carl L. Tishler, un profesor asociado adjunto de psicología en Ohio State University. Entre las señales que podrían indicar problemas, explicó: volver a mojar la cama, o tener problemas con el sueño tal como levantarse a mitad de la noche y pasear por la casa.

"Con los niños mayores, se pueden notar actitudes más riesgosas en su comportamiento", sostuvo.

"La mayoría de las veces los padres están mirando en otra dirección", sostuvo Tishler. "Se concentran en cómo se comporta en el desempeño escolar y dicen: ¿Por qué no obtienes mejores notas. Se enfocan en el comportamiento día a día".

La depresión puede parecer que surge de ningún lado, pero manténte especialmente alerta, aconsejó Tishler, si tu hijo ha tenido un trauma, tal como la muerte de un abuelo o un divorcio. No es que un divorcio siempre vaya a conducir depresión infantil, según demuestra el estudio de Tishler.

Su equipo encontró que el impacto de un divorcio en la salud mental infantil fue peor si los padres habían tenido un divorcio estilo 3 Guerra Mundial, planteó.

Algunos síntomas son comunes tanto en la depresión infantil como la adulta, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental, incluyendo una tristeza persistente o un estado de ánimo irritable, pérdida de interés en actividades que solían disfrutar, un cambio en el apetito o en los hábitos de sueño, pérdida de energía, sentimientos de valer poco, dificultad en concentrarse y otros problemas. Si cinco o más de estos síntomas persisten por dos semanas o más, se puede hacer un diagnóstico de depresión clínica.

Los niños pueden también quejarse de dolor de estómago o jaquecas o pueden hablar de abandonar el hogar.

Si los padres sospechan de depresión, se recomienda un referido o una visita a un terapeuta. "El tratamiento depende de la edad del niño", sostuvo Wood. En niños pequeños, por lo general usa la terapia del juego, invitándolos a jugar con muñecas u otros juguetes que lo ayuden a abrirse.

Cuando los chicos son mayores y hablan más, hace uso de la terapia del diálogo para que se expresen.

Por cuánto tiempo un niño necesita terapia dependerá de una serie de factores, incluyendo la extensión de la depresión. Si es un trastorno de adaptación combinado con depresión el resultado del divorcio de un padre, o la muerte de un abuelo "que se curará con relativa rapidez", aseveró Wood, quizás dentro de tres a seis meses de sesiones semanales.

De ser necesario, el terapeuta recetará un antidepresivo o, de no poder hacerlo legalmente, referirá el niño a un profesional de la salud que sí pueda.

Más información

Para datos sobre depresión infantil, visita la Asociación Nacional de Salud Mental, o lee este informe del Cirujano General de EE.UU.

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