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Mentes deprimidas responden de manera diferente a terapias diferentes

El cerebro no reacciona de igual forma a los medicamentos y el diálogo

Miércoles, 7 de enero (HealthDayNews) -- Los pacientes quienes entran en terapias cognitivas o "dialogadas" para recuperarse de la depresión demuestran cambios cerebrales que difieren de lo que ocurre con terapias medicadas, según nueva investigación.

El estudio demuestra por primera vez con pruebas de imágenes que el cerebro deprimido responde de manera diferente a diferentes tratamientos y los resultados podrían ayudar a los doctores a entender por qué un tratamiento funciona para un paciente pero no para otro, manifestó la autora del estudio doctora Helen Mayberg. Su informe aparece en la edición de Archives of General Psychiatry.

Mayberg, científica asociada en el Instituto de Investigación Rotman de la Universidad de Toronto en el Centro de Cuidado Geriátrico de Baycrest, y su equipo evaluó a 14 adultos con depresión clínica quienes recibieron de 15 a 20 sesiones de terapia dialogada ambulatoria sin ningún tratamiento con drogas. Los investigadores realizaron escáneres cerebrales en los pacientes antes y después de la terapia que usaba la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés), que señala las áreas donde ocurren la mayoría de los cambios en el metabolismo cerebral. Los científicos compararon los resultados con cambios típicos que se han encontrado con terapia medicada.

Encontraron que ambas terapias afectaban muchas de las mismas regiones en el cerebro, pero de maneras diferentes.

"Un [tratamiento] no es mejor que otro", indicó Mayberg, quien también es profesora de psiquiatría y neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta. "Diferentes tratamientos trabajan en el cerebro de maneras diferentes".

En la terapia medicada, la química cerebral se altera en las regiones bajas en el cerebro, tales como la región límbica, áreas que manejan patrones básicos de comportamiento emocional, de acuerdo con Mayberg. Esto se considera un método "de abajo hacia arriba".

La terapia de diálogo se designa como un método de "arriba hacia abajo" porque se enfoca en cambios en las áreas corticales de arriba del cerebro, regiones asociadas con las funciones del pensamiento, a cambios de estados de ánimo anómalos.

Con la terapia medicada, los expertos saben que el flujo sanguíneo disminuye en regiones bajas y aumenta en áreas alta. Pero con la terapia de diálogo, el flujo sanguíneo aumentó en regiones bajas y disminuyó en las regiones altas.

Mayberg indicó que el patrón revertido puede explicarse de esta forma: A medida que los pacientes de la terapia hablada aprenden a dominar los patrones de pensamiento que los conducen a la negatividad, la actividad en áreas de las regiones corticales o de arriba también aumentan.

El reciente estudio es avalado por el doctor Aaron Beck, uno de los originadores de terapia cognitiva y un profesor de psiquiatría en la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. "Demuestra que la terapia cognitiva tiene un impacto serio en la medida en que existan cambios cerebrales", sostuvo.

"Clínicamente, hemos documentado los cambios en la depresión [con la terapia del diálogo]", dijo. Ahora, agregó, el estudio provee la evidencia subjetiva que existe cambios neurofisiológicos.

Los hallazgos, añadió, guardan congruencia con la teoría de arriba hacia debajo de cómo funciona la terapia cognitiva. "Existe cierto tipo de convergencia entre los dos métodos en términos de los cambios cerebrales", expresó.

Los hallazgos podrían ayudar a los doctores a decidir mejor cómo tratar la depresión, indicó Mayberg, usando una combinación de métodos. "Las áreas en las que trabaja la terapia cognitiva son áreas que las drogas no tocan", explicó.

Más información

Para información sobre la terapia cognitiva, visita el Instituto Beck para Terapia Cognitiva. Lee acerca de la depresión en el Instituto Nacional de Salud Mental, y encuentra un terapeuta en la Asociación Psicológica Americana

Fuentes: Helen Mayberg, M.D., científico asociado, Instituto de Investigación Rotman, Centro de Cuidado Geriátrico de Baycrest, Universidad de Toronto, y profesor, psiquiatría y neurología, Escuela de Medicina de la Universidad de Emory, Atlanta; Aaron Beck, M.D., profesor, psiquiatría, Universidad de Pensilvania, Filadelfia, y presidente, Instituto Beck para la Terapia Cognitiva; enero 2004, Archives of General Psychiatry
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