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¿Ansiedad por las matemáticas? Todo está en la enseñanza

Instructores comprensivos producen alumnos entusiastas

Miércoles, 27 de marzo (HealthDayNews) -- Añade ansiedad por las matemáticas a la creciente lista de fobias que persigue a la sociedad moderna. Y para los alumnos de escuela que ya la sufren, puede tener un alto precio en sus carreras académicas.

En un estudio de métodos de enseñanza realizado en 65 salones de clases que imparten sexto grado en Midwest, investigadores encontraron que el énfasis de un maestro en recibir las respuestas correctas sólo aumentó el número de estudiantes que no respondieron las preguntas, no estudiaban a propósito y odiaban explorar nuevas áreas de las matemáticas.

A diferencia, los investigadores de la Universidad de Notre Dame, encontraron que los maestros que utilizaban métodos de apoyo para la enseñanza ayudaron a producir en los estudiantes un deseo de afrontar nuevos y mayores conceptos de retos.

"Los salones de clase donde los niños reportaron menor conducta de evasión fueron también salones donde los maestros ofrecieron más ánimo para aprender", dijo Julianne Turner, profesora de psicología en Notre Dame, y autora principal del estudio, que aparece en la última edición de "Journal of Educational Psychology".

También fue muy interesante para Turner el valor de lo que llama "discurso de motivación" que requiere estímulo verbal a los niños según su progreso.

En su estudio, los investigadores encuestaron aproximadamente 1,200 estudiantes. Los investigadores también se sentaron en 10 salones de clase y grabaron todas las conversaciones, que mostraron exactamente cómo los maestros interactuaban con sus estudiantes.

Lo que los investigadores encontraron fue que los maestros quienes eran entusiastas con la materia de enseñanza, decían cosas como, "esta es la parte que me encanta", o "esto sí que es interesante", fueron más exitosos en su enseñanza, dijo Turner.

"Los maestros que pronunciaron más discursos de motivación, tenían por mucho, los resultados más positivos", dijo.

Eso contrasta con los maestros que fueron menos entusiastas.

"No eran negativos, pero se mantenían muy neutrales. No motivaban a los niños, no decían cosas positivas, no demostraban que las matemáticas eran importantes o interesantes", dijo Turner.

Los niños de las clases que reportaron un alto número de "conducta evasiva": no contestaban las preguntas, no hacían un intento a sabiendas, se "auto-limitaban" y no deseaban explorar nuevos conceptos.

"Existe una cantidad considerable de investigación acerca del entusiasmo en la enseñanza", dijo Nathaniel Gage, profesor emérito de educación y psicología en Stanford University. "Y generalmente, el entusiasmo está positivamente relacionado con el éxito de los estudiantes".

El trabajo de Turner sugiere que "las conductas negativas de aprendizaje" tomadas desde temprano en la educación del niño podrían ponerle trabajas tarde en la vida.

"Esto es sólo una suposición, pero si los niños se privan a sí mismos de las oportunidades de aprender, si se deshacen de las malas calificaciones, se limitan a sí mismos en términos de aprendizaje y podría influir en ellos cuando llegan a la adultez", dijo. "Los niños con grandes problemas de aprendizaje tienden a abandonar la escuela".

Los métodos de enseñanza no son la única causa de la ansiedad por las matemáticas, dijo Turner. Otro factor: la forma que en que se enseña la materia.

Mientras existe un movimiento para enseñar matemática más conceptual, el método tradicional que enfatiza reglas y la forma correcto-incorrecto para estudiar la materia sigue siendo común. Y el viejo método no es necesariamente el mejor, dijo Turner.

"Un discurso típico en matemáticas es '¿cuál es la respuesta?' El énfasis es la respuesta correcta, mientras, por ejemplo, en una clase de inglés, hay más espacio para la interpretación y el reconocimiento de respuestas múltiples y verosímiles", dijo.

"Eres juzgado frente a todos en tu clase y los niños mayores tienden, según van creciendo, a ser comparados con otros", añadió.

Si dan respuestas erróneas constantemente, comienzan a sentirse inferiores y a perder la confianza, dijo Turner.

"No existe separación suficiente entre ser bueno en la escuela y ser una buena persona", dijo. "Y los niños que no son buenos en la escuela comienzan a creer que no son buenas personas".

Qué hacer

Para leer el estudio de Turner, visita Journal of Educational Psychology. Para más sobre ansiedad por las matemáticas, visita Math.com.

Fuentes: Julianne C. Turner, Ph.D., profesora de psicología, Universidad de Notre Dame, South Bend, Ind.; Nathaniel Gage, Ph.D., profesor emérito de educación y psicología, Stanford University, Palo Alto, Calif.; "Journal of Educational Psychology".
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