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MARTES, 20 de septiembre de 2022 (HealthDay News) -- Mientras las muertes por sobredosis de opioides siguen disparándose, un programa canadiense apunta a una forma de salvar vidas: proveer unos opioides "más seguros" a las personas que están en riesgo de sobredosis.

Esta es la conclusión de un estudio que evalúa el primer programa formal de "suministro más seguro de opioides" (SOS, por sus siglas en inglés) de Canadá. Los programas de este tipo buscan prevenir las sobredosis al ofrecer a las personas vulnerables una alternativa al suministro de opioides callejeros, que son cada vez más peligrosos.

En este caso, el programa de London, Ontario, daba a los clientes una dosis diaria de tabletas de opioides recetados, además de servicios básicos de atención de la salud, consejería y sociales.

El resultado fue una rápida reducción en las visitas al departamento de emergencias y las hospitalizaciones entre los 82 clientes que se estudiaron, encontraron los investigadores. Y a lo largo de seis años, no hubo ni una sola muerte por sobredosis.

"Pienso que este es un estudio histórico", señaló Thomas Kerr, director de investigación del Centro de Uso de Sustancias de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá.

Kerr, que no participó en el estudio, reconoció que los programas SOS son controversiales y hay quienes los critican. Entre las preocupaciones se encuentran que las personas vendan las pastillas de opioides, o que las machaquen y se las inyecten, lo que conlleva el riesgo de sobredosis o infección.

Pero las críticas sobre un suministro más seguro se han hecho ante la ausencia de datos, apuntó Kerr.

"Toda la conversación se ha visto enturbiada por la desinformación", advirtió. "Cuando hablamos de temas de vida o muerte, de verdad no podemos depender de las opiniones de las personas".

Kerr dijo que espera que los nuevos hallazgos "silencien parte de esta desinformación".

El estudio se publicó en la edición del 19 de septiembre de la revista CMAJ (Canadian Medical Association Journal). Aparece en medio de una epidemia de opioides que empeora cada vez más.

En Estados Unidos, las muertes por sobredosis de opioides han estado en aumento durante años, y la situación empeoró tras la llegada de la pandemia. En 2020, más de 92,000 estadounidenses murieron por sobredosis de drogas, que implicaron sobre todo a los opioides, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

La crisis ha sido provocada en gran medida por las versiones de fabricación ilegal del analgésico fentanilo, un opioide sintético que es 50 veces más potente que la heroína, señalan las autoridades de salud. El fentanilo ilícito se vende de varias formas, entre ellas unas pastillas que se fabrican para que se parezcan a otros opioides recetados. También es común que se mezcle con otras drogas ilegales, como la cocaína y la heroína, para aumentar su potencia. El resultado es que, con frecuencia, los usuarios no saben que están tomando fentanilo.

Los programas de suministro más seguro se basan en el principio de reducción del daño, es decir, que las sobredosis, las infecciones y otras consecuencias de la adicción a los opioides se pueden prevenir, sin obligar a las personas que abusan de las drogas a ser abstemias del todo.

Los nuevos hallazgos provienen de un programa que comenzó en el Centro de Salud Intercomunitario de London en 2016. Provee a los clientes tabletas de hidromorfona (Dilaudid), que les despachan a diario, además de muchos servicios adicionales, entre ellos atención de salud primaria, tratamiento para infecciones como el VIH y la hepatitis C, consejería, y ayuda con la vivienda y otros servicios sociales.

Los investigadores, dirigidos por Tara Gomes, de Unity Health Toronto, observaron los datos de los 94 clientes que entraron al programa entre 2016 y 2019. Compararon a 82 de estas personas con 303 individuos diagnosticados con una adicción a los opioides que no participaron en el programa.

A lo largo de un año, encontró el estudio, las visitas al departamento de emergencias y las hospitalizaciones se redujeron entre los clientes del programa, mientras que permanecieron iguales en el grupo de comparación. Y aunque los clientes tenían costos por los medicamentos (que fueron cubiertos por el plan de medicamentos recetados de Ontario), sus costos de atención de la salud anuales fuera de la atención primaria se desplomaron, de unos 15,600 dólares, en promedio, a 7,300 dólares.

De nuevo, no hubo cambios sustanciales en el grupo de comparación.

La Dra. Sandra Springer es una profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, que ayudó a redactar las directrices de práctica de la Sociedad Americana de Medicina de la Adicción (American Society of Addiction Medicine).

"Este estudio constituye una evidencia adicional de que los programas que se ponen en el lugar de los pacientes y proveen un acceso fácil a la atención clínica para el tratamiento del trastorno por el uso de opioides pueden salvar más vidas y reducir los costos de la atención de la salud", enfatizó Springer, que no participó en la investigación.

La dependencia de los opioides se puede tratar mediante una terapia asistida con medicamentos, que implica consejería y fármacos como la buprenorfina, la metadona y la naltrexona.

"Aunque el programa SOS no proveyó los medicamentos tradicionales para el tratamiento del trastorno por el uso de opioides a todos los participantes, estos medicamentos estaban disponibles para los pacientes a través del programa", anotó Springer.

Y señaló que otras investigaciones han mostrado que cuando a las personas que usan drogas se les ofrece una "atención compasiva", es más probable que acepten un "tratamiento basado en las evidencias".

Todavía está por verse hasta qué punto los programas SOS se ampliarán. En 2020, Health Canada anunció financiación adicional para varios programas piloto. Y, el año pasado, la ciudad de Nueva York abrió dos centros de prevención de sobredosis, donde las personas con adicción a los opioides pueden usar las drogas en un ambiente limpio y supervisado, y conectado con servicios de atención de la salud y sociales.

Estos sitios son los primeros centros de prevención de sobredosis con reconocimiento público en Estados Unidos.

Kerr aseguró que ante una crisis de opioides que solo está empeorando, "la respuesta del estatus quo no es suficiente".

"Necesitamos probar estos nuevos métodos, y evaluarlos científicamente", añadió.

Más información

El Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU. ofrece más información sobre el trastorno por el uso de opioides.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Thomas Kerr, PhD, director, research, British Columbia Centre on Substance Use, professor, social medicine, University of British Columbia, Vancouver, Canada; Sandra Springer, MD, associate professor, medicine, Yale School of Medicine, New Haven, Conn.; CMAJ, Sept. 19, 2022, online

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