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Prevenir la preeclampsia

Una simple prueba pronto podría indicar cuáles mujeres desarrollarán la condición

Jueves, 4 de abril (HealthDayNews) -- Una simple prueba pronto podría predecir cuáles mujeres embarazadas desarrollarán una forma de alta presión que amenaza la vida conocida como preeclampsia y se podría hacer lo suficientemente a tiempo para suministrar cuidado que pueda salvarlas.

Reportando en la edición de hoy de Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, investigadores de Massachusetts General Hospital señalaron que la clave parece estar en los niveles sanguíneos decrecidos de SHBG (siglas en inglés de globulina portadora de hormonas sexuales), una proteína que también se asocia con una condición prediabética conocida como resistencia insulínica.

"Las mujeres quienes tienen niveles bajo lo normal de SHBG en su primer trimestre de embarazo terminaban desarrollando preeclampsia con mucha más frecuencia que aquellas quienes tenían niveles normales, lo que nos indica que la SHBG podría actuar como indicador, ayudando a identificar aquellas en más alto riesgo mucho antes de que ocurran los síntomas", explicó el autor del estudio Dr. Myles Wolf, un investigador en Massachusetts General. Otros doctores involucrados en la investigación de preeclampsia en otros lugares, no obstante, no están tan seguros de que el hallazgo apoyará estudios más extensos.

"Es demasiado temprano para suponerlo", manifestó Dr. Edmund Funai, investigador y director de obstetricia y ginecología en Bellevue Hospital en la ciudad de Nueva York. "En este punto, no sugeriría que todas las mujeres salieran corriendo a hacerse una prueba de SHBG. Necesitamos mucha más información antes de hacer alguna recomendación general".

La preeclampsia, también conocida como "toxemia", se caracteriza por un aumento repentino y peligroso en la presión sanguínea, combinado con otras anomalías metabólicas. Los síntomas, que usualmente comienzan en algún punto en el tercer trimestre, pueden afectar del 5 al 7 por ciento de los embarazos ó 200,000 mujeres estadounidenses. A veces la preeclampsia puede progresar a una forma más seria conocida como eclampsia, en la cual se destaca convulsiones violentas, insuficiencia hepática y falla renal. Bebés de mamás con cualquiera de ambas condiciones por lo general son conducidas a la sección C de emergencia, y a menudo tienen partos prematuros.

Aunque nadie está seguro de qué causa la preeclampsia, Wolf y su equipo sospecha que puede estar vinculado con la resistencia insulínica, un problema que interfiere con la capacidad de cuerpo de eliminar el azúcar de la sangre y a menudo un precursor de diabetes tipo II.

En vista que la resistencia a la insulina se asocia con obesidad, y la obesidad ya es un factor conocido de la preeclampsia, Wolf entiende que podría haber una conexión directa del problema de la insulina con la complicación del embarazo. Una de las formas para saberlo era medir los niveles de SHBG, que la resistencia insulínica altera, por lo tanto eso fue lo que el estudio se dispuso a hacer.

Primero, los investigadores accedieron expedientes médicos de participantes en el estudio Maternal Obstétrico del Massachusetts General Hospital, un extenso proyecto que involucró a 4,500 mujeres embarazadas quienes habían suministrado muestras sanguíneas en su primer trimestre. Todas las muestras se habían probado, entre otras cosas, para niveles de SHBG.

Entonces el grupo de Wolf identificó 45 mujeres quienes desarrollaron preeclampsia, y comparó los resultados de sus niveles sanguíneos de SHBG con 90 mujeres seleccionadas al azar quienes tenían un embarazo normal.

Los investigadores encontraron que las mujeres quienes habían desarrollado preeclampsia eran mucho más probables de tener también bajos niveles sanguíneos de SHBG, el indicador de resistencia a la insulina. Sin embargo, el factor sorprendente fue que las mujeres delgadas tenían la misma probabilidad que las gruesas de tener niveles bajos y tenían la misma probabilidad de desarrollar preeclampsia.

"Esto nos indica que con o sin obesidad, la resistencia a la insulina, por sí misma, podría desempeñar un papel en la preeclampsia", argumentó Wolf.

Además, Wolf ahora considera que probar los niveles de SHBG tan pronto como el primer trimestre alertaría a los doctores de cuáles mujeres necesitan cuidado especial, y hacerlo con suficiente tiempo podría hacer una diferencia en el resultado del embarazo.

"Existen algunos tratamientos para la preeclampsia que pueden realmente funcionar si se comienzan a tiempo, antes de que se desarrollen los síntomas", expuso Wolf. "Esta prueba podría identificar cuáles mujeres podrían beneficiarse de ese tratamiento temprano".

Funai, en cambio, aún no está convencido de que la necesidad de examinar la SHBG hasta haber más evidencia con este respecto.

"Este estudio es muy interesante, pero con el fin de que este descubrimiento tenga realmente un impacto tendría que ser duplicado en un grupo mucho mayor de mujeres, y sería necesario probar que la resistencia insulínica sola fuera un factor subyacente, y en estos instantes esto no está claro", indicó.

Adicionalmente, sostuvo Funai, la preeclampsia es mucho más probable que sea un problema multifacético, sin una causa singular para cada mujer.

Wolf concordó diciendo: "Creo que debe haber más de un factor involucrado. Pero en estos momentos, la resistencia a la insulina parece ser uno de esos factores".

Otros factores de riesgo para la preeclampsia incluyen presión alta antes del embarazo, diabetes y diabetes de gestación, que se desarrolla durante el embarazo. Sin embargo, los tratamientos para cualesquiera de estos factores no funcionan para la preeclampsia. Los riesgos pueden también ser más altos en las mujeres que porten más de un bebé, en madres mayores de 35 años, y en aquellas quienes experimentan preeclampsia en un embarazo previo.

Qué hacer

¿Te interesa saber más acerca de la preeclampsia? Visita La Fundación de Preeclampsia.

En adición, para aprender más sobre la resistencia insulínica, visita The American Family Physician.

FUENTES: Myles Wolf, M.D., investigador, Massachusetts General Hospital, Boston; Edmund Funai, M.D., director, obstetricia y ginecología, Bellevue Hospital, y profesor asociado, obstetricia/ginecología, Escuela de Medicina de New York University, ciudad de Nueva York; abril 2002 Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism.
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