Las aguas de la inundación del Golfo todavía representan un riesgo para la salud

Las amenazas incluyen bacterias y contaminantes químicos, según expertos de los EE.UU.

MIÉRCOLES 14 de septiembre (HealthDay News/HispaniCare) -- El número de muertos por el huracán Katrina sobrepasó los 650 el martes y las autoridades federales afirman que las aguas de la inundación en la destruida región de la Costa del Golfo siguen contaminadas con E. coli y otras bacterias, altos niveles de plomo, derivados del petróleo y otras sustancias químicas peligrosas.

El agua potable debe ser hervida. Y el suelo también está contaminado con escombros que van desde desperdicios tóxicos hasta ramas de árboles, afirmó en una conferencia de prensa el Administrador de la EPA, Stephen L. Johnson.

"Continuamos tomando muestras del agua de la inundación", declaró Johnson. "Estamos encontrando una variedad de sustancias químicas de 24D, como bario, cromo, cobre, sodio y hierro".

"Este es uno de los mayores desafíos ambientales en la historia de nuestra agencia. Dado que no hemos visto nada a esta escala anteriormente, es difícil hacer predicciones específicas", afirmó Eryn Witcher, vocera de la EPA. La principal prioridad de la agencia es una limpieza rápida que proteja la salud de las personas, declaró Witcher a la Associated Press.

La cifra de muertes continúa aumentando en la Costa del Golfo, destruida por la inundación, luego de que el número aumentara en Luisiana a 423 luego del descubrimiento de los cuerpos de 34 pacientes mayores, presumiblemente ahogados, en el hogar de ancianos de Chalmette.

Sus propietarios, Salvador y Mable Mangano, se enfrentan ahora a cargos de homicidio por las muertes. Las autoridades afirman que no hicieron caso a las advertencias de evacuar a sus pacientes cuando Katrina tocó tierra el 29 de agosto. Ambos supuestamente también rechazaron una oferta de evacuación de funcionarios de la Parroquia de St. Bernard.

Johnson anotó que los sistemas de agua potable de la región aún no funcionan apropiadamente. "En algunos casos, no están funcionando porque no hay electricidad", explicó. "En otros casos, como en Nueva Orleáns, están funcionando, pero se advierte que se debe hervir el agua porque no es segura".

Los niños pequeños son los más susceptibles a las enfermedades porque sus sistemas inmunes aún están en desarrollo. Sin embargo, la EPA afirmó que la cantidad de sustancias químicas encontradas en el agua representaría un riesgo para los niños sólo si bebieran un litro de agua de la inundación por día, según la AP.

Aún así, las autoridades de la EPA y los Centers for Disease Control and Prevention federales aconsejaron con vehemencia que las personas no caminen por las aguas estancadas ni las beban. Si no se puede evitar el contacto, se debe usar jabón y agua para limpiar las partes expuestas, según el servicio noticioso.

Las plantas de tratamiento de desperdicios continúan dañadas, apuntó Johnson. Muchos sistemas de Luisiana y Misisipí no están funcionando, dijo.

"Los sistemas de agua potable necesitan atención", señaló Johnson. "Los sistemas de aguas residuales necesitan atención. Estamos en el lugar de los hechos, intentando ayudar a los estados y a las comunidades locales a que los pongan en funcionamiento nuevamente".

Las autoridades de la EPA y estatales también están evaluando las aguas del río Misisipí y del lago Pontchartrain. Para evitar una mayor contaminación con petróleo, gasolina y otros contaminantes, la EPA ha colocado barreras flotantes en estos y otras vías acuáticas en que el agua de la inundación está siendo desaguada.

En cuanto al suelo, Johnson dijo que hay una enorme cantidad de escombros. "El tipo de escombro que estamos viendo va desde árboles hasta materiales peligrosos", apuntó. "Hemos recuperado más de 5,000 contenedores abandonados que van desde cilindros de gas hasta bidones de desperdicios médicos".

Otro problema es el sedimento que la inundación deja, agregó.

"Hemos comenzado a tomar muestras de sedimento en Nueva Orleáns", afirmó Johnson. "Todavía no tenemos ningún resultado. Nuestros laboratorios han tenido dificultad para realizar el análisis porque las muestras de sedimento están tan cargadas con derivados de petróleo, que son difíciles de sacar del sedimento para poder buscar otras sustancias o bacterias".

Johnson también anotó que los desperdicios peligrosos y los supervertederos (lugares no controlados o abandonados en que se localizan los desechos peligrosos) fueron dañados por el huracán. "Ahora estamos determinando qué medidas tomar para asegurar al público que estos sitios no están en peligro. Un supervertedero está aún bajo agua".

La EPA también ha recibido numerosos reportes sobre olores químicos y derrames de petróleo. "Hasta la fecha, ha habido cinco derrames de petróleo en Nueva Orleáns", apuntó Johnson.

Hasta ahora, el muestreo de aire no ha detectado ningún escape químico o radioactivo serio, afirmó. Añadió que la EPA continuará trabajando con las agencias estatales y locales para vigilar las condiciones ambientales.

Más información

La EPA puede darle más información sobre la evaluación ambiental en las áreas afectadas por el huracán.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Sept. 14, 2005, press briefing, Stephen L. Johnson, Environmental Protection Agency administrator; the Associated Press
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