La deuda médica envía a muchos al abismo financiero

Expertos señalan que el aumento en los costos de salud y las crisis médicas fomentan muchos embargos y bancarrotas

MARTES, 28 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Desde 1999, Keith y Deborah Krinsky de Magalia, California, han observado como el deducible de su seguro de salud aumenta de $1,000 a $10,000.

Y los costos de la atención de salud los han llevado a un agujero financiero.

Una combinación del asma crónico de Keith y de problemas cardiacos potenciales, el trastorno de los tejidos conectivos y arcos caídos de Deborah, y los múltiples rasguños y tropezones de sus hijos les llevó a acumular deudas en la tarjeta de crédito y les obligó a refinanciar la hipoteca de su casa, que ahora tienen problemas para pagar.

Keith, que una vez fue gerente de planta de una compañía de camiones en Chico, redujo sus ingresos en $30,000 para tener un trabajo con mejores beneficios de salud. Deborah, que no trabaja debido a su discapacidad, afirmó que están luchando desesperadamente para evitar el embargo hipotecario.

"Ahora mismo, estamos en el proceso de perder nuestro hogar. Probablemente nos mudemos con mi suegra", afirmó Deborah el lunes.

Los Krinsky no son los únicos que luchan con una crisis financiera causada por problemas médicos.

La conexión entre la deuda médica y la crisis actual de crédito no es una línea directa, pero es suficientemente fuerte para hacer que Mike Leavitt, director del U.S. Department of Health and Human Services, declarara en una conferencia de prensa reciente de "si tuviéramos una idea de cuántas hipotecas fueron embargadas debido a que la gente tenía problemas médicos . . . Los costos de salud son el núcleo de muchas de las cosas que suceden".

Una encuesta de la Kaiser Family Foundation llevada a cabo en abril, mucho antes de la crisis económica actual, encontró que el 28 por ciento de los estadounidenses informaban que ellos o sus familias tenían un problema serio para pagar el seguro de salud o las facturas médicas debido a cambios en la economía.

Y datos del Commonwealth Fund señalan que el 41 por ciento de los adultos en edad de trabajar (72 millones de personas) tienen deudas médicas o problemas para pagar sus facturas médicas, respecto a 34 por ciento (o 58 millones de personas) en 2005.

Muchas familias logran manejarlo, hasta que una crisis los envía al abismo. "La gente entra en crisis cuando tiene una deuda sustancial pero que está logrando pagar, así como hipotecas y saldos de tarjetas de crédito. Entonces ocurre algo inesperado", apuntó la Dra. Steffie Woolhandler, profesora asociada de medicina de la Facultad de medicina de la Harvard y coautora de un artículo sobre la bancarrota médica para el Consumer Bankruptcy Project. "En la bancarrota, en alrededor de la mitad de los casos, el hecho inesperado es de origen médico".

"El hecho con frecuencia consiste de facturas más altas. También puede tratarse de una combinación de facturas más altas y perder el trabajo debido a la enfermedad", añadió Woolhandler, que defiende el concepto de un seguro nacional de salud.

Eso es lo que les sucedió a Donna Smith y a su marido Larry.

Los Smith, que criaron a seis hijos, tenían seguro de salud patrocinado por el empleador de manera constante. Sin embargo, al igual que los Krinsky, comenzaron a notar una tendencia al alta en el costo de las primas además de copagos y deducibles más altos en los 90.

"Mientras los dos estuvimos bien, pudimos absorber el aumento", apuntó Donna, una ex editora de un periódico y actualmente organizadora comunitaria de la California Nurses Association y el National Nurses Organizing Committee en Chicago.

Pero entonces llegó la crisis médica: a Larry le diagnosticaron una grave enfermedad arterial y a Donna un cáncer uterino.

"Nuestra deuda aceleraba, y no se trataba sólo de la deuda médica", apuntó Donna. "Lo que uno hace es aguantar, se toma prestado de un lugar para pagar al médico. Es como hacer malabares todo el tiempo". Los Smith tomaron préstamos contra el salario, Donna empeñó su anillo de compromiso, incluso acudieron a sus parientes.

"No puedo decirles lo humillante que es", afirmó Donna. "Para cuando se ha pasado ese tipo de trauma, se ha consumido toda la buena voluntad de la familia y los amigos. Los llamas y su tono de voz cambia. Se han dañado las relaciones personales. La gente se emociona menos cuando te ve".

Para 2004, su póliza de seguro de salud tenía una exposición de desembolso máximo de $9,000 y un dermatólogo los demandó por una factura no pagada. ¿De cuánto era? De apenas $600.

Embargaron el sueldo de Donna y la pareja se vio forzada a declararse en bancarrota y vender su casa muy por debajo del costo, mientras técnicamente aún tenían un seguro de salud completo.

La pareja primero se mudó con una hija que vive en Colorado y ahora alquilan en Chicago.

"No sé si tenemos suficiente vida laboral para comprar una casa nuevamente", señaló Donna. "Se trata de un castigo bastante severo por haberse enfermado".

Más información

El Access Project tiene más información sobre la deuda médica.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Steffie Woolhandler, M.D., associate professor, medicine, Harvard Medical School, Boston; Carol Pryor, senior policy analyst, The Access Project, Boston; Donna Smith, community organizer, California Nurses Association and National Nurses Organizing Committee, Chicago; Deborah Krinsky, Magalia, Calif; Oct. 7, 2008, teleconference with Mike Leavitt, U.S. Department of Health and Human Services Secretary; August 2008, Commonwealth Fund survey
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