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Veteranos de Irak se pierden en el sistema de atención de salud

Un informe sugiere que, a pesar de la atención que salva vidas, muchos de los que tienen graves lesiones de cabeza no obtienen el seguimiento que necesitan

MIÉRCOLES 20 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- El sargento Jason Pepper regresó del conflicto en Irak con una lesión cerebral traumática, síntomas de trastorno de estrés postraumático y una desesperada necesidad de ayuda para navegar el sistema de atención de salud de los EE.UU.

Pero, al igual que muchos de sus compañeros, Pepper, quien también quedó ciego en la explosión de un dispositivo improvisado, pasa ahora casi desapercibido dentro de un sistema mal equipado para gestionar el tipo y la magnitud de lesiones que aparecen en los veteranos que regresan de Irak, según un informe publicado en la edición del 21 de diciembre del New England Journal of Medicine.

"En lo que se refiere a la atención médica, como que se ha caído entre las grietas", afirmó la Dra. Susan Okie, editora contribuyente del New England Journal of Medicine. "Físicamente, se ha recuperado asombrosamente si se considera lo lesionado que estaba, pero tiene problemas médicos residuales y síntomas significativos".

Pepper, junto con el sargento David Emme, fueron los primeros presentados en las páginas de la revista el año pasado mientras se sometían a tratamiento y rehabilitación en el Centro médico del ejercito Walter Reed de Washington, D.C.

Emme también tiene una lesión cerebral traumática (LCT) y síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT) como resultado de su servicio en Irak.

Okie volvió a visitar a los dos hombres, esta vez en sus hogares. Pepper vive a una hora de Nashville, Tennesee, y Emme, al norte de Allentown, Pensilvania.

Pepper y Emme están entre los 22,600 soldados de los EE.UU. que han resultado heridos en los conflictos en Irak, Afganistán y otros lugares. La causa más común de las lesiones son las explosiones. Se ha encontrado que el 59 por ciento de los lesionados en explosiones tienen LCT, a las cuales se les ha llamado la lesión característica de esta guerra. Esta y otras características de los conflictos podrían estar abrumando el sistema de atención de salud de veteranos.

"Probablemente haya más personas como estos dos hombres que tienen una combinación de TEPT y LCT, y eso es algo que la Administración de veteranos probablemente no haya visto antes en tales cantidades", apuntó Okie. "Debido a la armadura corporal, hay un índice más alto de supervivientes con heridas múltiples, así como un mayor número de supervivientes con lesiones graves y tal vez con lesiones de cabeza además de amputaciones o heridas en las extremidades. La Administración de veteranos tiene obviamente una gran carga de personas que se recuperan de lesiones graves, más que en conflictos anteriores".

"La naturaleza de las heridas es completamente distinta debido a los dispositivos explosivos improvisados", añadió Phil Kraft, director de programa del National Veterans Services Fund en Darien, Connecticut. "Los hombres que recibieron lesiones de esta extensión en Vietnam están muertos. A esta gente la están salvando cuando, ordinariamente, no hubieran sobrevivido. El sistema de Administración de veteranos está diseñado para soldados que recibieron un balazo y cosas así. Estas no son las lesiones tradicionales".

Los planes de la Administración de veteranos para una "transición nítida" de la atención de salud militar a la civil no se han materializado en su mayoría. Alrededor del 80 por ciento de los soldados recientemente dados de baja después de servir en Irak ni siquiera se han inscrito como pacientes en el sistema de Administración de veteranos.

Pepper, un ex ingeniero de combate del Ejercito, no ha visto a un médico desde que abandonó el Walter Reed en septiembre de 2005. Se inscribió en Tricare, una agencia que administra un plan de atención de salud nacional para personal militar, veteranos y sus familiares, pero apuntó que no pudo ponerse en contacto con el médico civil de atención primaria al que lo remitió a Tricare.

Pepper toma dosis crecientes de analgésicos que contienen barbitúricos que le quedan del Walter Reed, junto con medicamentos para reducir la ansiedad y ayudarlo a dormir. Al mismo tiempo, ha reducido su dosis diaria de antidepresivos a la mitad y ha aumentado unas 50 libras (casi 23 kilos) desde que fue dado de alta del Walter Reed. Como no ve, cree que no puede hacer ejercicio.

Emme tampoco ha consultado a un médico desde que fue dado de alta. Sus dolores de cabeza se han detenido en su mayoría desde que reconstruyeron su cráneo, aunque todavía tiene temblores musculares (como resultado de su lesión cerebral), apnea del sueño y ansiedad, que podrían ser síntomas de TEPT. Emme también se inscribió en Tricare, pero todavía no ha recibido seguimiento con un neurólogo civil.

Ni Pepper ni Emme tienen un administrador de caso para asegurar la continuidad de la atención.

"Todo el mundo ha intentado crear un sistema que incluya administradores de casos para tratar de ayudarlos a permanecer al día, pero no los utilizan", apuntó Okie. "Teóricamente, ambos podrían conseguirlos simplemente organizándolo".

Y es difícil decir precisamente dónde o cómo se están perdiendo las personas en el sistema.

"Tan sólo el tamaño mismo de la carga de casos es insoportable para cualquier organización de atención de salud", señaló Kraft. "Mi conciencia no me dejaría culpar a la Administración de veteranos y decir que lo hacen a propósito. Lo intentan. De verdad lo intentan, pero no les dan nada de dinero. ¿Cómo diablos pueden cuidar a toda esa gente sin el dinero para hacerlo? Siempre están dispuestos a enviar a hombres y mujeres jóvenes al conflicto, pero no piensan en lo que viene después".

Más información

Para más sobre los problemas a los que se enfrentan los veteranos que regresan, visite el National Veterans Services Fund Inc.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Susan Okie, M.D., contributing editor, New England Journal of Medicine, Washington, D.C.; Phil Kraft, program director, National Veterans Services Fund, Darien, Conn.; Dec. 21, 2006, New England Journal of Medicine
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