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El sueño es una necesidad no un lujo

Se estima que 40 millones de estadounidenses no descansan bien en la noche

DOMINGO 8 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- El ritmo de la vida se acelera cada vez más y la gente intenta sacar cada vez más de cada minuto del día.

A medida que todo se complica, se tiende a descuidar el sueño. Se percibe como tiempo desperdiciado, perdido para siempre.

"La gente sana tiene la gran tentación de restringir el sueño voluntariamente, acostarse una o dos horas más tarde o levantarse una o dos horas más temprano", afirmó el Dr. Greg Belenky, director del Centro de investigación del sueño y el rendimiento de la Universidad estatal de Washington en Spokane.

"Pero en realidad lo que la gente hace es reducir su productividad y exponerse al riesgos", añadió Belenky.

Ese es un mensaje que los médicos están intentando llevar a los estadounidenses, incluso a los 40 millones de personas que se enfrentan a algún tipo de trastorno del sueño cada año.

Antes de que Thomas Edison inventara la bombilla en 1880, la gente dormía un promedio de diez horas por noche. Hoy en día, los estadounidenses duermen en en promedio 6.9 horas las noches entre semana y 7.5 horas las noches el fin de semana, según la National Sleep Foundation.

"El grupo de gente que duerme lo óptimo es cada vez más pequeño", afirmó el Dr. Chris Drake, científico principal del Centro de trastornos de sueño e investigación del Hospital Henry Ford en Detroit. "Cuando el sueño de una persona disminuye a seis horas o menos, muchas cosas empiezan a volverse muy problemáticas".

Aunque los expertos recomiendan entre siete y ocho horas de sueño por noche, el tiempo necesario puede variar entre individuos.

Pero, aseguró Belenky, la falta de sueño afecta a una persona en una de dos maneras. En primer lugar, la falta de sueño influye sobre el rendimiento en las tareas cotidianas.

"Los efectos sobre el rendimiento se ven de inmediato", apuntó. "Si uno no duerme bien, nota los efectos de inmediato. Se pueden tomar malas decisiones. Se puede pasar algo por alto. Un momento de inatención puede significar salirse de la carretera".

Los efectos a más largo plazo de la privación de sueño tienen que ver con la salud de la persona. Los médicos han relacionado la falta de sueño con aumento de peso, diabetes, presión arterial alta, problemas cardiacos, depresión y abuso de sustancias.

"Las hormonas que procesan el apetito comienzan a desorganizarse", apuntó Drake, quien es también profesor asistente de psiquiatría y neurociencia conductual de la Facultad de medicina de la Universidad estatal de Wayne. Cuando una persona duerme demasiado poco, hay una disminución en la cantidad de leptina, una hormona que suprime el apetito. Al mismo tiempo, la falta de sueño aumenta la grelina, una hormona que estimula el apetito.

Demasiado poco sueño interfiere con la capacidad del organismo para regular la glucosa y puede causar inflamación que lleva a problemas cardiacos y a un aumento en la presión arterial. "La falta de sueño desencadena una respuesta de estrés", señaló Belenky.

Los tipos de persona que no duermen lo suficientemente también se pueden clasificar en dos grupos. En primer lugar está la gente que toma la decisión consciente de no dormir lo suficiente.

"Es como parte de la cultura", dijo Belenky. "La gente se enorgullece de dormir poco. Se puede oír presumir a la gente de que sólo necesita seis horas por noche. Hay cierto elemento de machismo involucrado".

Por otro lado se encuentra la gente que padece trastornos del sueño. Entre estos trastornos se encuentran:

  • Insomnio, la incapacidad de quedarse o permanecer dormido.
  • Apnea del sueño, interrupciones de la respiración durante el sueño que hacen que la gente se despierte repetidamente.
  • Síndrome de las piernas inquietas, una sensación de hormigueo o picazón en las piernas que hace que una persona las tenga que mover con frecuencia, lo que interrumpe el sueño.

Alguien que sufre de cualquiera de estos problemas debe consultar a su médico o a un somnólogo, enfatizó Belenky.

La apnea del sueño, el trastorno de sueño más prevalente, puede en particular tener efectos a largo plazo graves si no es tratada. "Uno se despierta para respirar. No puede dormir y respirar al mismo tiempo", dijo Drake. "Se trata de un factor de riesgo para desarrollar importantes efectos de salud cardiovascular".

Algunas personas que tienen problemas para dormir recurren a sedantes suaves como Ambien y Lunesta.

La U.S. Food and Drug Administration solicitó hace poco a los fabricantes de estos fármacos sedantes e hipnóticos que hagan más contundentes las etiquetas de advertencia. Esta acción vino después de informes de reacciones alérgicas peligrosas, además de una variedad de extraños efectos secundarios conductuales que incluyen conducir dormido, así como hacer llamadas telefónicas, preparar y comer alimentos y tener relaciones sexuales durante el sueño.

Tanto Drake como Belenky consideran que las pastillas para dormir no representan un problema a corto plazo si se toman de manera adecuada.

"Las pastillas para dormir son una solución temporal", dijo Belenky. "Si uno está disgustado por algo o tiene insomnio situacional, o está tratando de dormir a una hora inapropiada porque se han cruzado zonas horarias, son eficaces".

Pero ambos médicos señalaron que las partillas para dormir no sirven para ayudar con un problema crónico del sueño. "No abordan la patología de la falta de sueño", apuntó Drake.

Los U.S. National Institutes of Health ofrecen estos consejos para dormir bien:

  • Mantenga un horario de sueño regular.
  • Evite hacer ejercicio a partir de cinco o seis horas antes de la hora de acostarse.
  • Evite la cafeína, la nicotina y el alcohol antes de acostarse.
  • Evite comer y beber mucho tarde en la noche.
  • No duerma siestas después de las 3 p.m.
  • Relajarse antes de irse a la cama, saque tiempo para liberar tensión con un baño caliente, un buen libro o música suave.
  • Si sigue despierto después de más de 20 minutos en la cama, levántese y haga algo relajante hasta que sienta sueño. La ansiedad por no poder dormir puede hacer que quedarse dormido sea más difícil.

Más información

Para más información, visite la National Sleep Foundation.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Greg Belenky, M.D., director of the Sleep and Performance Research Center at Washington State University Spokane; Chris Drake, M.D., senior scientist at the Henry Ford Hospital Sleep Disorders and Research Center, and assistant professor of psychiatry and behavioral neuroscience, Wayne State University School of Medicine, Detroit; National Sleep Foundation; U.S. National Institutes of Health
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