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Los trabajadores de rescate del 11-S sufrieron daño pulmonar permanente

Un estudio halla que muchos de los primeros socorristas continúan sufriendo por respiración sibilante y falta de aire

MIÉRCOLES, 7 de abril (HealthDay News/DrTango) -- Los socorristas del World Trade Center mostraron daño pulmonar persistente más de seis años después de la exposición a la nube de polvo tóxico el 11 de septiembre de 2001. Según investigadores, el daño probablemente sea permanente.

Los investigadores midieron la función pulmonar de cerca del 92 por ciento de casi 14,000 bomberos de la ciudad de Nueva York y trabajadores de servicios médicos de emergencia que acudieron al lugar de los ataques.

Al año después de la exposición a contaminantes como el combustible de aeronave ardiendo y materiales de construcción pulverizados, los bomberos y trabajadores de emergencias médicas experimentaron una reducción marcada en la función pulmonar promedio. Los bomberos que no eran fumadores fueron afectados especialmente, según el estudio publicado en la edición del 8 de abril de la New England Journal of Medicine.

Cerca del 18 por ciento de los bomberos que nunca habían fumado presentaron función pulmonar anormal para su edad durante un año, frente al 3 por ciento antes de la exposición. Según el estudio, entre los trabajadores de medicina de emergencia, el 22 por ciento tenían función pulmonar anormal luego de un año, frente al 12 por ciento antes de la exposición.

Durante los siguientes seis años o más, los trabajadores mostraron poca o ninguna recuperación de la función pulmonar, aseguró el Dr. David J. Prezant, autor principal del estudio y director médico del Departamento de Bomberos de Nueva York.

Cerca de 13 por ciento de los bomberos y 22 por ciento de los trabajadores de emergencia médica continuaron teniendo función pulmonar anormal seis años después.

"Esta reducción es permanente, lo que demuestra la necesidad de monitorización continuada y tratamiento agresivo", aseguró Prezant, quien también es profesor de medicina de la facultad de medicina Albert Einstein de la ciudad de Nueva York.

"Este es el estudio más grande realizado hasta la fecha de los trabajadores más expuestos, bomberos y trabajadores de medicina de emergencias", agregó. "Cuanta más exposición haya sufrido, mayor será el declive".

La función pulmonar de los socorristas se estableció por medio de espirometría, que mide la velocidad y el volumen de aire que entra y sale de los pulmones al respirar. Específicamente, los investigadores midieron el volumen espiratorio forzado, es decir, cuántos litros de aire podían soplar en un segundo los trabajadores.

A los bomberos y a los trabajadores de medicina de emergencia se les hacen pruebas de función pulmonar cada 12 a 18 meses como parte de sus exámenes físicos de rutina. Con estos datos, los autores del estudio pudieron comparar resultados "antes" y "después" del 11-S.

Típicamente el volumen espiratorio forzado se reduce gradualmente con la edad, aunque no tanto como para los socorristas, según halló el estudio.

En el caso de los bomberos, sus puntajes se redujeron en promedio 371 mililitros durante los primeros seis meses, doce veces la reducción esperada. Según el estudio, para los trabajadores de medicina de emergencia, la reducción fue de 272 millones, 10 veces lo esperado.

Los puntajes bajos de función pulmonar pueden implicar la obstrucción de las vías aéreas o la inflamación de los pulmones.

"Se trata de personas saludables que, a pesar de su excelente estado físico, presentan esta sorprendente y dramática pérdida de la función pulmonar luego del 11-S", aseguró el Dr. Philip Landrigan, presidente de medicina preventiva del Centro Médico Mount Sinai de la ciudad de Nueva York. "La buena noticia es que la reducción en la función parece haber sido un asunto de una sola vez. Recibieron este gran impacto y desde entonces se han nivelado. La mala noticia es que no está mejorando. Parece que éste es un cambio permanente".

En el estudio participaron los primeros socorristas que se presentaron al lugar de los atentados terroristas de Nueva York entre el 11 y el 24 de septiembre de 2001. Los que estaban ahí el día de los ataques, cuando la nube tóxica era más fuerte, presentaron mayores declives respiratorios que los que acudieron a la escena algunos días después, aseguró Prezant.

Aunque un gran porcentaje de los trabajadores de medicina de emergencia tenían función anormal, esto se debe que esos trabajadores comenzaron, en promedio, con menos acondicionamiento físico que los bomberos y tenían puntajes en pruebas de función pulmonar más bajos, explicó Prezant.

Los tratamientos agresivos para los socorristas, como los esteroides, por medio de programas como el World Trade Center Medical Monitoring and Treatment (monitorización y tratamiento médico para el World Trade Center) probablemente ayuden a prevenir más declive de la función pulmonar, aseguró Landrigan.

El impacto de la función pulmonar reducida sobre los trabajadores de rescate varía según la persona. Muchos continúan teniendo respiración sibilante, falta de aire y tos, aseguró Prezant.

Típicamente, los bomberos experimentan una reducción a corto plazo en la función pulmonar luego de una exposición intensa al humo de un edificio o de un incendio forestal. Según los autores del estudio, los ataques al World Trade Center liberaron contaminantes aún más agresivos.

Además del humo normal, los bomberos y los paramédicos estaban inhalando combustible de aeronave ardiendo y material particulado del World Trade Center mismo. Las partículas finas sobrecargaron los sistemas normales de filtración para nariz y garganta y se alojaron en lo profundo de los pulmones, señaló Landrigan.

"No hay duda de que quedar atrapado en la nube fue una exposición terrible", aseguró Landrigan. "La nube de polvo era tan densa y las concentraciones de toxinas en el aire eran tan elevadas que inhalaron cantidades masivas".

El 19 de marzo, un juez federal rechazó un arreglo que le hubiera dado a los socorristas del World Trade Center al menos $575 millones para compensarlos por sus afecciones, con el argumento de que dicha compensación sería insuficiente.

Más información

El programa World Trade Center Medical Monitoring and Treatment tiene más información sobre problemas médicos relacionados con el 11-S.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: David J. Prezant, M.D., professor of medicine, Albert Einstein Medical School, and chief medical officer, New York City Fire Department; Philip Landrigan, M.D., chairman, department of preventive medicine, Mount Sinai Medical Center, New York City; April 8, 2010, New England Journal of Medicine
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