¿Sin respiración y sin saber por qué?

Millones sufren de asma inducida por el ejercicio y no saben que la padecen

Domingo, 2 de diciembre (HealthDayNews) -- Si te encuentras sin aliento mientas practicas deporte, no culpes automáticamente a la falta de condición. Podrías ser uno de los millones de estadounidenses quienes sufren de asma no diagnosticada que es impulsada por el ejercicio.

La condición, conocida con broncoespasmo inducido por el ejercicio (EIB, por sus siglas en inglés), es un estrechamiento de las vías respiratorias que ocurren durante o luego de actividad física. Puede incluir tales síntomas como respirar con dificultad, toser, faltar la respiración, sentir presión en el pecho, fatiga o tener disminución en el desempeño atlético.

La mayoría de los 18 millones de estadounidenses estimados quienes padecen de asma crónica están en riesgo de EIB si su asma no está bien controlada, indicó el doctor Gilbert DAlonzo, director del Centro de Enfermedades Respiratorias en el Centro de Ciencias de la Salud de Temple University en Filadelfia. Pero, agregó, millones de otras personas pueden sufrir EIB aunque no muestren señales de asma cuando no se ejercitan.

"De forma tal que si colocamos juntos estos dos grupos, probablemente estamos hablando de 30 millones de personas en los Estados Unidos quienes están en riesgo de asma inducida por el ejercicio o broncoespasmo", expuso DAlonzo.

Puede ser un reto diagnosticar EIB en personas quienes no padecen de asma crónica porque lucen normales cuando visitan a su doctor, explicó DAlonzo.

Una forma de examinarlo es decirle a tu doctor que te dé un pequeño artefacto llamado metro de flujo máximo, que mide cuán rápido puedes exhalar aire en una respiración. Se utiliza antes y después del ejercicio para evaluar el flujo de aire reducido.

Las personas con alergias parecen más predispuestas al EIB y necesitan estar alertas de síntomas indicativos, argumentó el doctor William S. Silvers, de la Clínica de Asma, Alergia e Inmunología de Colorado.

"Si no tienen el rendimiento que creen deberían tener, si padecen de tos o estrechez en el pecho, puede que padezcan de asma inducida por el ejercicio" y deben consultar con su doctor, indicó Silvers.

El asma inducida por el ejercicio puede ser fatal; desde 1995, ha habido 75 muertes en los Estados Unidos, de acuerdo con un registro del Hospital de Temple University que da seguimiento a la condición.

La mayor parte de dichas muertes involucraba a personas con asma crónica y severa que no se trató, señaló DAlonzo.

Tanto él como Silvers enfatizaron que el asma no debe prevenir a nadie de practicar deportes. "Los atletas no deben permitir que su asma los controle; ellos deben controlar su asma y realizar el deporte que deseen", mientras su condición es tratada y diagnosticada, indicó DAlonzo.

Formas para minimizar o evitar el asma inducida por el ejercicio incluyen tomar medicamentos antes del ejercicio, hacer unos buenos ejercicios de calentamiento y de enfriamiento, y utilizar una bufanda que cubra la boca y la nariz si te ejercitas donde hace mucho frío. También podrías elegir una actividad que se menos probable a impulsar EIB, tal como nadar.

E intenta evitar los impulsadores de EIB, que incluyen aire frío, fuerte contaminación aérea y conteos altos de polen.

La educación pública con respecto a la condición es esencial, concordaron ambos doctores.

"Tenemos incontables situaciones donde los atletas casi han renunciado al deporte y entonces, una vez descubrimos qué está pasando en realidad, hacemos que se sientan tan bien que todos están contentos con su hazaña atlética", expresó DAlonzo.

Para probar el punto de que el asma no debe ser una barrera para la actividad, hace 15 años Silvers comenzó un día anual del esquí para niños con asma.

"Va enfocado a saber que pese a padecer de asma, debes ser capaz de realizar cualquier cosa que las demás personas puedan hacer siempre y tanto entiendas los síntomas y conozcan el tratamiento", indicó.

Qué hacer: Para más información sobre el asma inducida por el ejercicio, visita el Hospital de Temple University, o la Academia Americana de Asma, Alergia e Inmunología.

FUENTES: entrevistas con Gilbert DAlonzo, D.O, profesor de medicina, y director, Centro de Enfermedades Respiratorias, Filadelfia; William S. Silvers, M.D., Clínica de Asma, Alergia e Inmunología de (Denver) Colorado, profesor clínico asociado de medicina, Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado
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