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Las granjas protegen a los niños de las enfermedades intestinales

Una investigación reciente sugiere que la tierra del corral podría reforzar el sistema inmunitario de los jóvenes

LUNES, 6 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los niños que de bebés estuvieron expuestos con regularidad a la vida de la granja son casi la mitad de propensos que otros niños a desarrollar enfermedades intestinales inflamatorias como la colitis ulcerativa o la enfermedad de Crohn, señalan investigadores alemanes.

Los hallazgos, publicados en la edición de agosto de Pediatrics, caen dentro de la línea que los expertos en enfermedades intestinales inflamatorias (EII), alergias y asma denominan "hipótesis de la higiene".

Esta teoría "se refiere a la observación de que los niños que viven en ambientes con menores niveles de exposición microbiana parecen estar en mayor riesgo de desarrollar alergias", explicó la investigadora principal del estudio Katja Radon de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich.

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa son enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmunitario del organismo ataca por error a sus propios tejidos. Es posible que esta disfunción pueda deberse, al menos en parte, a cómo se desarrollan las respuestas inmunitarias en una etapa bastante temprana de la vida, dijo el Dr. Joel Rosh, director de gastroenterología pediátrica del Hospital infantil Goryeb, parte del Atlantic Health System en Morristown, Nueva Jersey.

Señaló que aunque la tasas de EII se han mantenido estables en los países en vías de desarrollo, han aumentado de manera abrupta en los países ricos.

"Es algo que nos estamos haciendo a nosotros mismos", dijo Rosh.

"La idea es que si el sistema inmunitario de una persona no es puesto a prueba en el momento apropiado de la vida, podría hacer algunas cosas absurdas posteriormente", añadió Rosh. En otras palabras, un ambiente demasiado limpio, aunque es saludable en cierta manera, podría ser menos que ideal cuando se trata de enfermedades relacionadas a la inmunidad, señalan los expertos.

El estudio alemán es uno de los primeros en comparar las tasas de enfermedad intestinal inflamatoria contra la exposición infantil a animales de granja y a la vida en la granja. El equipo alemán interrogó a los padres de más de 2,200 niños que tenían entre 6 y 18 años. Más de 300 niños tenían colitis ulcerativa, otros 444 tenían la enfermedad de Crohn y casi 1,500 estaban libres de ambas.

Los niños que tenían colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn "eran menos propensos a haber vivido en ambientes rurales y a tener contacto con granjas en su primer año de vida, previo al desarrollo de la enfermedad", anotó Radon.

Por el contrario, los niños que habían visitado de manera regular las granjas o que habían vivido en ellas durante su primer año de vida eran 50 por ciento menos propensos a desarrollar la enfermedad de Crohn a medida que crecían y 60 por ciento menos propensos a tener colitis ulcerativa, en comparación con los niños que no habían tenido esa experiencia.

La exposición temprana al ganado, ante todo, pareció ayudar a mantener las enfermedades a raya y a reducir las probabilidades de la enfermedad de Crohn en 60 por ciento y las de la colitis en 70 por ciento, señalaron los autores del estudio.

El ganado pareció tener un efecto más poderoso sobre el riesgo de EII que la exposición a las mascotas domésticas, halló el estudio. La exposición a gatos o perros domésticos ha sido el centro de atención de numerosos estudios y del debate entre alergólogos e inmunólogos.

En este estudio, la exposición regular en la infancia a gatos redujo el riesgo de enfermedad de Crohn en sólo 20 por ciento, una estadística que los investigadores describen como de apenas "significación marginal". La exposición a gatos era un poco más útil contra la colitis, dado que las tasas se redujeron en 50 por ciento en relación con los niños no expuestos.

La diferencia entre la exposición a gatos y al ganado no fue una gran sorpresa para Rosh.

"Al parecer no tiene nada que ver con la exposición a muchos animales, en sí, sino que tiene que ver de qué animales se trata", dijo. "Así pues, los gastos domesticados que permanecen en una esquina limpiándose todo el día podrían no estar lo 'suficientemente sucios' como para salvar a una persona",

concurrió Radon. "En cuanto a las alergias, también se ha demostrado que el contacto con animales de granja es más eficiente [en la reducción del riesgo] que el contacto con mascotas. Por tanto, no es una sorpresa que observemos lo mismo en la enfermedad intestinal inflamatoria", señaló. "La razón podría ser que el nivel de exposición a bacterias y a hongos en el ambiente de la granja es mucho más alta que el que se tiene al entrar en contacto con un gato o perro doméstico".

Rosh tiene sus propias teorías en cuanto a lo que podría ser el elemento protector. "Lo depuran en el artículo, pero señalan que no puede tratarse de un animal limpio, tiene que ser el ganado. Tiene que tratarse de algo de ese ambiente, y yo diría que no está tanto en el aire, sino en las heces", dijo.

Así pues, ¿quiere decir esto que los bebés de la era moderna deben "volver al campo"?

Quizás no, de acuerdo con los expertos.

"No se puede alegar que para proteger a nuestros niños contra enfermedades autoinmunes, necesitamos llevarles a granjas, porque aún desconocemos cuál es la exposición [protectora]", dijo el Dr. Peter Mannon, director de la Unidad de investigación de enfermedades intestinales inflamatorias en el U.S. National Institute of Allergy and Infectious Diseases.

¿Está una persona supuesta a exponerse al heno? ¿A un tipo particular de bichos? ¿A las ratas en las granjas? Es muy difícil de saber", aseguró. Aunque no existan razones para no llevar a los niños a zonas rurales, "no puedo garantizar que se va a producir algún tipo de protección", dijo Mannon.

Radon estuvo de acuerdo en que "por el momento, no se pueden dar consejos directos a los padres", ya que el estudio no mostró una relación de causa y efecto, sólo una asociación.

Y señaló que la obsesión de la sociedad con la limpieza tiene sus recompensas. "No deberíamos olvidar que un mejor nivel de higiene ha contribuido enormemente a la salud de hoy en día en los países industrializados", apuntó.

Por su parte, Rosh aseguró que podrían haber algunas ventajas de permitir que los niños entren en contacto con la suciedad, una receta para la que muchos niños no pondrían objeción.

"No quiero decir que todos tengamos que comer tierra, pero si podemos aislar lo bueno de ello, quizá tengamos un tratamiento [para la EII]", dijo. "Estas diversas áreas de investigación desvelarán los secretos que necesitamos para curar estas enfermedades".

Más información

Más información sobre la hipótesis de la higiene en la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Katja Radon, Ph.D., head, Unit for Occupational and Environmental Epidemiology, Ludwig-Maximilians-University, Munich, Germany; Joel Rosh, M.D., director, pediatric gastroenterology, Goryeb Children's Hospital, Atlantic Health System, Morristown, N.J.; Peter Mannon, M.D., head, Clinical Inflammatory Bowel Diseases Research Unit, U.S. National Institute of Allergy and Infectious Diseases, Bethesda, Md.; August 2007, Pediatrics
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