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Un estudio recomienda menos sal y más potasio para un corazón más sano

bananas
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LUNES, 15 de noviembre de 2021 (HealthDay News) -- Quizá deba dejar ese salero y elegir un plátano.

Consumir menos sodio y más potasio en la dieta se vincula con un riesgo más bajo de enfermedad cardiaca, según un nuevo estudio en que participaron más de 10,000 adultos.

Unos estudios observacionales anteriores han conducido a confusión respecto a si reducir los niveles actuales de sal en la dieta podría resultar contraproducente, y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV), anotó el primer autor del estudio, Yuan Ma, científico investigador de epidemiología en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard.

Los nuevos datos deberían acabar con estos miedos.

"Nuestro estudio combinó datos de alta calidad de participantes individuales de seis estudios de cohorte en que el sodio se midió mediante el método actual más fiable, es decir, múltiples muestras de orina a lo largo de 24 horas", explicó en un comunicado de prensa de la Harvard. "Nuestros resultados ayudan a clarificar el rol del sodio en la ECV, es decir, que un consumo más bajo se asocia con un riesgo más bajo de ECV en la mayoría de las poblaciones, lo que incluye a EE. UU.".

Los hallazgos se presentaron el domingo en la reunión anual en línea de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), y se publicaron al mismo tiempo en la revista New England Journal of Medicine.

El sodio es uno de los componentes de la sal de mesa, y ocurre de forma natural en algunos alimentos. Pero unas cantidades mucho más altas también se añaden con frecuencia a los alimentos comercialmente procesados, envasados y preparados.

El potasio ocurre de forma natural en las frutas (como el plátano), las verduras de hojas, los frijoles, los frutos secos, los lácteos y las verduras almidonadas. Tiene el efecto contrario al sodio, y ayuda a relajar los vasos sanguíneos y a aumentar la excreción del sodio, al mismo tiempo que reduce la presión arterial, explicaron los investigadores.

En el nuevo estudio, Ma realizó un análisis conjunto de los datos de seis importantes estudios: el Estudio de seguimiento de profesionales de la salud, el Estudio de salud de las enfermeras, el Estudio de salud de las enfermeras II, el estudio de Prevención de enfermedad renal y vascular en etapa final, y los estudios de Seguimiento de los ensayos de prevención de la hipertensión.

Analizaron los datos de excreción de sodio y potasio individuales, además de la incidencia de enfermedad cardiaca, lo que incluye a las enfermedades de la arteria coronaria (entre las que se encuentra el ataque cardiaco) y el accidente cerebrovascular (ACV).

Los datos provinieron de múltiples muestras de orina en un plazo de 24 horas, que los investigadores afirmaron es el método más fiable para evaluar la ingesta de sodio de una persona. Se tomaron estas muestras de más de 10,000 adultos en general sanos, con un estudio de seguimiento de los eventos cardiovasculares durante un promedio de casi nueve años.

Tras documentar 571 ACV, ataques cardiacos y otros "eventos" cardiacos en los datos, el equipo de Ma concluyó que una mayor ingesta de sal se asociaba de forma significativa con un mayor riesgo cardiaco de una forma dosis-efecto, con una ingesta diaria de sal que abarcaba entre unos 2,000 miligramos (mg) en algunas personas a más de 6,000 mg en otras.

Las Directrices Dietéticas para los Estadounidenses de EE. UU. actuales recomiendan que los adultos limiten la ingesta de sodio a menos de 2,300 mg al día, que es el equivalente a más o menos 1 cucharadita de sal de mesa.

Pero el nuevo estudio encontró que por cada aumento de 1,000 mg al día en la excreción de sodio, el riesgo de enfermedad cardiaca de una persona aumentó en un 18 por ciento.

Al contrario, por cada aumento de 1,000 mg al día en la excreción de calcio, el riesgo de enfermedad cardiaca era un 18 por ciento más bajo.

Por tanto, una proporción más alta entre sodio y potasio se asoció de forma significativa con un aumento en el riesgo cardiovascular, concluyó el equipo.

"Este estudio subraya la importancia de utilizar un biomarcador fiable para medir la ingesta habitual de sodio y evaluar su relación con el riesgo cardiovascular", planteó Frank Hu, profesor Fredrick J. Stare de Nutrición y Epidemiología, presidente del Departamento de Nutrición de la Facultad Chan de la Universidad de Harvard, y autor sénior del trabajo. "Los hallazgos proveen más respaldo a las estrategias de salud pública, entre ellas las regulaciones, las etiquetas de los alimentos, y promover unos patrones dietéticos más saludables para reducir la ingesta de sodio y aumentar la ingesta de potasio".

Sharon Zarabi es dietista registrada y directora de programa del Instituto Katz de Salud de las Mujeres de Northwell Health, en la ciudad de Nueva York. Al leer los nuevos hallazgos, dijo que el nuevo estudio ofrece evidencias que son el estándar de excelencia sobre los daños de un exceso de sal en la dieta.

"Esto cementa las pruebas. ¿Qué mejores evidencias se necesitarían cuando se puede en realidad visualizar los resultados de una dieta rica en sodio?", planteó.

Las pruebas de orina utilizadas en la nueva investigación están disponibles para todo el mundo, añadió. "Son pruebas fáciles que podemos realizar en cualquier consultorio, y al mostrar los números, las medidas y los datos a nuestros pacientes a nivel individual, quizá estemos mejor equipados para cambiar conductas", planteó Zarabi.

Las personas ni siquiera tienen que sacrificar el sabor de la comida, añadió. "Podemos seguir mejorando el sabor de la comida con alternativas bajas en sodio, hierbas y especias", anotó Zarabi.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. ya pidió a la industria alimentaria que reduzca de forma gradual el sodio en la comida producida comercialmente a lo largo de los próximos dos años y medio.

Más información

La Asociación Americana del Corazón ofrece más información sobre las enfermedades cardiovasculares.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTE: Sharon Zarabi, RD, program director, Northwell Health's Katz Institute for Women's Health, New York City and Westchester; Harvard T.H. Chan School of Public Health, news release, Nov. 13, 2021

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