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El estilo de vida puede reducir el riesgo de Alzheimer

Permanecer delgado, comer bien y las redes sociales ayudan

LUNES 19 de julio (HealthDayNews/HispaniCare) -- ¿Podría ser que permaneces delgado, comer muchos vegetales de hojas verdes y mantener los niveles de presión sanguínea y colesterol bajos (mientras trabaja un poco en el jardín o asiste a algún concierto) atrasar el Alzheimer?

Cada vez con más frecuencia, la evidencia parece sugerir que "sí".

Tres estudios presentados el lunes en la Conferencia Internacional de la Enfermedad de Alzheimer y Trastornos Relacionados en Filadelfia, la cual se presenta del 17 al 22 de julio, indican qué factores de estilo de vida modificables, tal como la actividad física y las redes sociales, pueden ayudar a reducir el riesgo del declive cognitivo, incluyendo el Alzheimer.

"Esto realmente representa el inicio de más investigación en esta área", afirmó Marilyn Albert, presidenta del Medical and Scientific Advisory Council de la Alzheimer Association, en una conferencia de prensa en Filadelfia el lunes.

"La meta final de la Alzheimer's Association es prevenir la enfermedad completamente", añadió Albert, quien dirige la división de neurociencia cognitiva en el departamento de neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. "Ahora es el momento de pensar en el riesgo".

"Parece sentido común, pero hay evidencia de que ´éstas son cosas importantes que hacer", añadió Neil Buckholtz, jefe de la Dementias of Aging Branch del National Institute on Aging.

Luego de dar seguimiento a casi 1,500 participantes mayores por más de 20 años, los investigadores en Suecia y Finlandia encontraron que los que eran obesos en la edad madura tenían el doble de riesgo de desarrollar demencia cuando se hacían mayores. "Obeso" se definió como un índice de masa corporal (IMC) de más de 30.

Tanto el colesterol como la presión sanguínea alta aumentaban el riesgo al doble. Todos estos tres factores tenían un riesgo adicional, incrementando el riesgo seis veces cuando se encontraban presentes en una misma persona, según la autora del estudio, la Dra. Miia Kivipelto, quien trabaja en el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia.

La obesidad, el colesterol alto y la presión sanguínea alta también son factores de riesgo en la enfermedad cardiovascular y hay cada vez más evidencia de que la demencia y los problemas cardiovasculares tienen alguna relación. No sólo puede la enfermedad cardiovascular llevar a algunos tipos de demencia, sino que ahora parece posible que los factores separados tal como el colesterol podrían contribuir también al Alzheimer.

Esto es una combinación de noticias buenas y malas. Si bien la prevalencia de la obesidad está aumentando a nivel mundial, "el IMC es fácil de vigilar, así que representa un factor modificable", señaló Kivipelto. "Parece posible que al reducir la obesidad, podamos modificar los factores de riesgo vascular y modificar el riesgo de la enfermedad de Alzheimer".

Investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard encontraron que las mujeres que consumían crucíferos y otros vegetales de hojas verdes en la edad madura tenían mejores habilidades cognitivas a medida que envejecían.

Más de 13,000 mujeres entre los 70 y 81 años de edad que formaron parte del Nurse's Health Study completaron un cuestionario de 116 preguntas sobre las comidas que consumían y la frecuencia.

En general, no hubo ninguna asociación entre el consumo de frutas y vegetales y el declive cognitivo. Sin embargo, sí hubo una asociación inversa entre los vegetales de hojas verdes (tales como la lechuga romana y la espinaca) y los vegetales crucíferos (tales como el repollo), alimentos que tienen altos niveles de antioxidantes y folatos.

Las mujeres que consumían por lo menos ocho porciones (de media taza cada una) por semana eran esencialmente 1.7 años más jóvenes en términos de envejecimiento cognitivo que las mujeres que consumían sólo tres porciones por semana. De manera similar, las mujeres que consumían cinco porciones a la semana de crucíferos eran 1.3 años más "jóvenes" en términos de la cognición que las que consumían sólo dos porciones, afirmó la autora del estudio, Jae Hee Kang.

"Estamos hablando de diferencias muy leves", señaló Kang. "Pero podría representar un beneficio significativo a la salud pública".

Mientras que estos dos estudios evaluaron los beneficios de las actividades llevadas a cabo en la edad madura, un tercer estudio evaluó los efectos de las actividades llevadas a cabo en la ancianidad.

El estudio, dirigido por la Dra. Laura Fratiglioni, también del Instituto Karolinska, encontró que las actividades de ocio que combinan componentes sociales, mentales y físicos tienen más probabilidades de prevenir la demencia.

"Las actividades de combinación son importantes", dijo Fratiglioni. Tales actividades podrían incluir la jardinería, las caminatas o tomar un curso.

Si bien no hay respuestas para la importante pregunta de cuál entre la herencia y el ambiente es más importante en el inicio del Alzheimer, parece que el ambiente tiene una función más importante. "Incluso los participantes con una predisposición genética [al Alzheimer] pueden tener una modulación de la susceptibilidad genética", especuló Fratiglioni.

Kivipelto añadió que el riesgo asociado con la presión sanguínea alta y el colesterol alto era, de hecho, más alto que el que se asocia a los genes apoE.

"La patología de la enfermedad de Alzheimer se desarrolla durante un periodo muy largo, 10 años o más", dijo Albert. "Si uno va a preocuparse, debería comenzar tan pronto como sea posible, pero ciertamente para la edad madura".

Más Información

Visite el sitio Maintaing Your Brain (manteniendo el cerebro en forma) de la Alzheimer's Association.

FUENTES: July 19, 2004, news conference with Marilyn Albert, Ph.D., director, division of cognitive neuroscience, department of neurology, Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore, and chairwoman, Alzheimer Association's Medical and Scientific Advisory Council; Miia Kivipelto, M.D., Ph.D., Karolinska Institute, Stockholm; Jae Hee Kang, Sc.D., instructor, Harvard Medical School, Boston; Laura Fratiglioni, M.D., Ph.D., Karolinska Institute, Stockholm; Neil Buckholtz, Ph.D., head, Dementias of Aging Branch, National Institute on Aging, Bethesda, Md.; July 17-22, 2004, International Conference on Alzheimer's Disease and Related Disorders, Philadelphia
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