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El riesgo de suicidio podría ser superior en centros para adultos mayores

Pero las pérdidas vitales recientes podrían ser responsables de las preocupantes cifras, señalan investigadores

MARTES, 18 de mayo (HealthDay News/DrTango) -- Los adultos mayores que viven en centros de vivienda asistida y atención a largo plazo tal vez tengan un índice de suicidio más alto que los que continúan viviendo en sus propios hogares, según sugiere un informe reciente.

Las personas mayores de 65 años tienen un índice de suicidio de alrededor de 14 por cada 100,000 personas, pero en un estudio de italianos que vivían en centros de atención a largo plazo, los investigadores encontraron que el índice de suicidio era de casi 19 por cada 100,000 personas.

Un motivo podría ser eventos estresantes o problemáticos, como la muerte de un cónyuge, la enfermedad o el declive en la función física, que tal vez subyazcan a la reubicación en un centro residencial de atención, apuntan los investigadores.

"El riesgo de suicidio podría ser superior en el primer año", aseguró la autora principal del informe, Carol Podgorski, profesora asistente de psiquiatría de la Universidad de Rochester en Nueva York. "Hay que contar con el estrés por la reubicación, añadido a enfrentarse con el motivo que causó la mudanza".

El informe fue publicado en línea en la edición del 18 de mayo de la revista PLoS Medicine.

Encontrar los motivos exactos que casan el aumento, además de desarrollar estrategias potenciales de prevención, es importante dado que casi una cuarta parte de todos los adultos mayores vivirán en un centro de atención residencial en algún momento, según la información de respaldo del informe.

Más de un millón de adultos mayores de los EE. UU. viven en centros de vida asistida y la mayoría son mujeres (alrededor del 80 por ciento), según el informe. La edad promedio de los residentes es de alrededor de 85 años. Muchos otros viven en comunidades de vida independiente, centros de atención a largo plazo (también llamados hogares de ancianos) y comunidades de jubilación con atención continua, que incluye a los tres tipos.

Los factores de riesgo generales del suicidio entre los adultos mayores incluyen ansiedad, abuso de sustancias, trastornos psicóticos, dependencia o aislamiento social, problemas o pérdidas en la familia, una personalidad inflexible y el acceso a armas de fuego. Los factores de riesgo específicos de las personas mayores que viven en un hogar residencial incluyen la viudez o el divorcio, tener una perspectiva pesimista, dormir más de nueve horas al día y beber más de tres bebidas alcohólicas al día.

"La depresión es un factor de riesgo importante", aseguró el Dr. Gary Kennedy, director de la división de psiquiatría geriátrica del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York. "Pero la gran mayoría de personas deprimidas no intentan suicidarse, y no predecimos tan bien quién tiene en realidad un mayor riesgo de suicidio".

El informe encontró que los índices de depresión en los centros residenciales para adultos mayores eran de entre 22 y 40 por ciento en el momento de la admisión.

Entonces, ¿qué se puede hacer para cuidar a un ser querido?

"Cuando visite, observe si participan en actividades y hacen amigos. ¿Van a la iglesia? Dejar de ir a la iglesia es una señal de advertencia. Asegúrese de que la persona comprenda que sigue desempeñando un papel importante en la familia, que aún resulta necesaria", aconsejó Podgorski.

A medida que se da la transición del hogar al centro residencial, Kennedy recomendó observar cómo el ser querido se ajusta al cambio. "Si el estrés de prepararse para la mudanza comienza a desorientar a la persona, es un indicador claro de que necesitarán ayuda adicional".

Añadió que la depresión no siempre se presenta como un estado de ánimo triste, sino que a veces las personas deprimidas parecen enojadas e irritables.

Podgorski dijo que los centros mismos deben estar conscientes de que las personas están en riesgo, sobre todo sus residentes más recientes. "Los centros deben observar y estar vigilantes para ver cómo se ajusta la gente. Es probable que las comunidades de jubilación puedan hacer un mejor trabajo al evaluar de forma rutinaria por depresión en el momento de la admisión", apuntó.

También es importante asegurar que los residentes estén en comunicación con sus proveedores médicos, y que cualquier dolor que sufran se encuentre bajo control.

Si su ser querido muestra señales de depresión o pensamientos suicidas, sugiérale hablar con su médico de atención primaria para evaluar la depresión. Y asegúrese de informar lo que sucede a alguien del centro, recomendó Podgorski.

"La gente piensa que está sola, pero deben darse cuenta de que otros sienten lo mismo", enfatizó Podgorski. "Cuando uno está deprimido, no siempre puede recordar cómo se solucionaban los problemas, así que hablar con los demás es importante. Investigue cómo se enfrentan a los sentimientos de desesperanza".

Más información

Para más información sobre la depresión entre los residentes de hogares de ancianos, visite la Foundation for Health in Aging de la Sociedad Estadounidense de Geriatría (American Geriatrics Society).


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: Carol Podgorski, Ph.D., assistant professor of psychiatry, University of Rochester, Rochester, N.Y.; Gary Kennedy, M.D., director, division of geriatric psychiatry, Montefiore Medical Center, New York City; May 18, 2010, PLoS Medicine, online
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