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Entrenamiento cerebral mantiene a raya el declive mental relacionado con el envejecimiento

Un estudio sugiere que la 'intervención cognitiva' ayuda a los mayores saludables a seguir avispados

MARTES 19 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Las personas mayores saludables que se sometieron a un "entrenamiento mental" para mejorar la memoria, el razonamiento y el procesamiento mental seguían percibiendo ventajas cinco años más tarde.

De hecho, estas mejoras en el funcionamiento cognitivo más o menos compensaban la cantidad de declive cognitivo relacionado con el envejecimiento normal, según los investigadores. También ayudó a preservar la independencia de los participantes.

"Realmente muestra que los adultos mayores, con estas técnicas de entrenamiento cognitivo fácilmente disponibles, en realidad mejoran su percepción de las actividades de la vida cotidiana y mejoraron también en una medida objetiva", aseguró el Dr. Gary J. Kennedy, director de psiquiatría geriátrica del Centro médico Montefiore de la ciudad de Nueva York. "Realmente parece que ayuda a los adultos mayores a mantener la independencia".

Los resultados se vieron en adultos saludables, así que hay que ver si tales intervenciones tendrán algún efecto en personas que ya tienen algún tipo de discapacidad cognitiva o incluso demencia.

"Las investigaciones anteriores han apuntado a que algunas de nuestras intervenciones no funcionan si una persona ya está comenzando a tener demencia", aseveró Michael Marsiske, coautor del estudio, profesor asociado y presidente asociado de psicología clínica y de la salud de la Universidad de Florida, en Gainesville. "Pero tal vez esto puede servir como un impulso para el diseño de una próxima generación de intervenciones que podrían funcionar en personas que tienen discapacidad cognitiva. La rehabilitación para los pacientes de demencia avanzará un poco más despacio, pero hay una gran intención de que esa sea la próxima cuestión", añadió.

Tales intervenciones serán sumamente necesarias, pues unos 24 millones de individuos sufren de demencia en el mundo, para no mencionar las pérdidas cognitivas relacionadas con el envejecimiento normal.

El declive en capacidades cognitivas que con frecuencia acompaña al envejecimiento puede llevar a más dificultad en realizar actividades esenciales para la vida diaria, como cocinar, tomar medicamentos y administrar las finanzas. Aún no está claro si hay una manera de mejorar esto.

Las intervenciones anteriores han evaluado principalmente a las personas que ya tenían déficits cognitivos o limitaciones funcionales, es decir, se concentraban más en el remedio que en la prevención.

El actual es el primer ensayo aleatorio controlado de centros múltiples en evaluar los resultados a largo plazo de las intervenciones cognitivas sobre el funcionamiento diario de los adultos mayores que aún viven independientemente.

En el estudio, que aparece en la edición del 20 de diciembre del Journal of the American Medical Association, participaron más de 2,800 adultos entre los 65 y los 96 años de edad que vivían por su cuenta en seis ciudades de los EE.UU. Más de una cuarta parte de los participantes eran estadounidenses de origen africano. Los datos de seguimiento de cinco años estaban disponibles para dos terceras partes de la muestra original.

Los participantes se dividieron en cuatro grupos: Un grupo recibió 10 sesiones de entrenamiento para la memoria, uno una cantidad igual de entrenamiento para el razonamiento y el tercero para la velocidad de procesamiento. También recibieron cuatro sesiones de refuerzo de entrenamiento a los 11 y a los 35 meses.

Un cuarto grupo no recibió entrenamiento y sirvió como el grupo de control.

Cuando se les evaluó después del entrenamiento, el 87 por ciento de los individuos que hicieron el entrenamiento de velocidad, el 74 por ciento del grupo de razonamiento y el 26 por ciento del grupo de memoria mostraban mejoras.

Después de cinco años, los individuos de los tres grupos de intervención reportaron más facilidad para realizar las actividades esenciales de la vida diaria frente al grupo de control, aunque el efecto sólo fue significativo para el grupo de razonamiento.

El entrenamiento de refuerzo afectó al grupo de velocidad de procesamiento, pero no a los otros dos grupos.

La potencia y la durabilidad de los resultados fueron sorprendentes para los autores. "Prácticamente nada en la literatura nos daba una base para esperar esto, excepto nuestro propio optimismo", afirmó Marsiske. "La durabilidad de los efectos realmente no tiene precedentes. También se trataba de una muestra mucho más diversa que la usada en ninguna otra investigación cognitiva. Mostramos que el entrenamiento funcionaba bien para un amplio segmento cruzado de personas".

Añadió que uno de los mensajes importantes es que el nuevo aprendizaje es "muy posible" a edades avanzadas.

"¿Qué sucedería si pudiéramos incorporar esto a las vidas de la gente de manera más general, de forma que lo pudieran hacer como el ejercicio físico, por periodos de tiempo más largos?", planteó Marsiske.

Ya se están desarrollando las intervenciones usadas en este estudio para que sean más accesibles y la intervención de la velocidad de procesamiento está siendo desarrollada por una empresa privada.

Más información

Para más información sobre un envejecimiento saludable, visite el U.S. National Institute on Aging.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Michael Marsiske, Ph.D., associate professor and associate chair, department of clinical and health psychology, University of Florida, Gainesville; Gary J. Kennedy, M.D., director, geriatric psychiatry, Montefiore Medical Center, New York City; Dec. 20, 2006, Journal of the American Medical Association
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