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La dieta y el ejercicio podrían modificar los riesgos de cáncer de mama

Un estudio señala que en combinación producen un efecto más potente contra la enfermedad en las mujeres posmenopáusicas

MARTES, 18 de noviembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los científicos consideran que han averiguado por qué la dieta y el ejercicio afectan las probabilidades de una mujer de contraer cáncer de mama una vez ha pasado la menopausia, afirma un estudio reciente.

Investigadores de la Universidad de Texas en Austin encontraron que reducir las calorías y hacer ejercicio afectan las vías que conducen a mTOR, una molécula que integra el equilibrio energético con el crecimiento celular y puede contribuir a varias enfermedades humanas cuando no funciona de manera apropiada.

El equipo de investigación, que espera presentar sus hallazgos el 18 de noviembre en la conferencia anual sobre la investigación en prevención del cáncer de la American Association for Cancer Research, en National Harbor, Maryland, afirmó que, sin embargo, estas vías son distintas. La restricción calórica afecta a vías más superiores, lo que podría explicar por qué reducir calorías retrasa el crecimiento tumoral mejor que el ejercicio cuando se ha evaluado en animales.

"Uno de los pocos factores de riesgo modificables del cáncer de mama es la obesidad", apuntó en un comunicado de prensa emitido por los organizadores de la conferencia la autora principal del estudio Leticia M. Nogueira, asistente de investigación de postgrado de la Universidad de Texas. "Nuestro estudio podría proveer una buena base científica para recomendaciones médicas. Si usted es obesa, y tiene un alto riesgo de cáncer de mama, la dieta y el ejercicio podrían ayudar a prevenir el crecimiento tumoral".

Investigaciones anteriores han sugerido que consumir menos calorías o aumentar los niveles de ejercicio crea un "equilibrio negativo de energía" en que se ingiere menos energía de la que se gasta, y esto reduce el riesgo de cáncer de mama posmenopáusico asociado a la obesidad. Aunque los científicos han pensado que tal vez las hormonas tengan algo que ver con esto, nunca se ha probado.

Para el nuevo estudio, los investigadores estudiaron a 45 ratonas obesas a las que se extirpó los ovarios quirúrgicamente para modelar el estado posmenopáusico. Tras ocho semanas, las ratonas a las que se alimentó con dietas de restricción calóricas tenían niveles de leptina en sangre significativamente más bajos que las ratonas a las que sólo se asignó a un programa de ejercicio o a las que se permitió comer a voluntad sin ejercicio forzoso. La leptina es una hormona que tiene que ver con el metabolismo graso. Las ratonas con restricción calórica también tenían mayores niveles de adiponectina, una hormona producida por el tejido graso que regula algunos procesos metabólicos, informaron los investigadores.

Algunas de las vías de señalización celular gestionadas por estas hormonas convergen en la mTOR, y los investigadores encontraron que las proteínas clave encontradas más abajo de la mTOR eran menos activas tanto en las ratonas con restricción calórica como en las que hacían ejercicio, frente a las de control.

"Estos datos sugieren que aunque el ejercicio puede actuar sobre vías similares que la restricción calórica, ésta última posee un efecto más global sobre la señalización celular y, por tanto, podría producir un efecto anticancerígeno más potente", señaló Nogueira.

Más información

La American Cancer Society tiene más información sobre el cáncer de mama.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTE: American Association for Cancer Research, news release, Nov. 18, 2008
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