Las primeras señales de demencia podrían ser físicas

Estudio sugiere que problemas con el equilibrio y la resistencia podrían pronosticar el Alzheimer

LUNES 22 de mayo (HealthDay News/HispaniCare) -- Un estudio reciente sugiere que una pobre función física podría ser una señal de advertencia de un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

"Lo que estamos tratando de decir es que no se puede separar la mente del resto del cuerpo", dijo el el Dr. Eric Larson, coautor del estudio y director del Group Health Center for Health Studies de Seattle. "Ambos están relacionados de forma inextricable en las personas mayores", agregó.

"Aún el grado más leve de discapacidad física pronostica un mayor riesgo de Alzheimer", agregó el Dr. Gary Kennedy, psiquiatra geriátrico y director de la Geriatric Mental Health Foundation del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York. "Esto añade poco a la precisión diagnóstica cuando determinamos quién está en riesgo o no, de forma que podamos ofrecer intervenciones de prevención", dijo.

Aunque algunos estudios anteriores han encontrado una relación entre la función física y la capacidad cognitiva, no han explorado cómo se relaciona el desempeño físico con el desarrollo de la demencia o la alteración cognitiva, que a menudo antecede a la demencia.

Para el nuevo estudio, que aparece en la edición del 22 de mayo de Archives of Internal Medicine, los investigadores analizaron a 2,288 hombres y mujeres de 65 años o más que no tenían demencia cuando comenzó el estudio.

Las capacidades cognitivas fueron evaluadas y calificadas al comienzo del estudio. La función física fue evaluada, de acuerdo con varias pruebas establecidas, una caminata cronometrada de 10 pies (3 metros), una prueba para "levantarse de una silla" que mide el tiempo en que los participantes se levantan y se sientan cinco veces, una evaluación del equilibrio para mantenerse de pie y una medida de la fuerza de agarre en la mano dominante.

Dichas evaluaciones fueron actualizadas cada dos años por un promedio de seis años.

Al comienzo del estudio, los individuos con menor puntaje de desempeño físico también tenían menor puntaje cognitivo.

A medida que el estudio progresaba, las personas que tenían mayores puntajes de desempeño físico eran tres veces más propensas a desarrollar demencia que los que tenían menores puntajes.

Los primeros indicadores de un riesgo de demencia en personas sin alteración cognitiva parecían ser problemas para caminar y con el equilibrio. Y entre las personas con alteración cognitiva aparente leve, un agarre manual débil sugería que progresarían a la demencia, halló el estudio.

En otras palabras, los problemas para caminar y con el equilibrio podrían ocurrir durante una fase inicial mientras que un agarre débil podría aparecer en una etapa posterior.

La buena noticia es que incrementar los niveles de actividad física podría tener el efecto de frenar la demencia.

El mismo equipo de investigación había encontrado anteriormente que las personas de la tercera edad que hacían ejercicio mínimo al menos tres días a la semana podían reducir su riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia en hasta el 30 ó el 40 por ciento. El mensaje de ese estudio, señaló Larson, era utilizar su capacidad física aún cuando se ha empezado a perderla".

Y ese mensaje podría ser igualmente aplicable aquí.

"Si nota un declive en la función física, es una buena idea, indiscutiblemente, que empiece a rehabilitarse o que se someta a un programa de ejercicios físicos de fuerza lo más pronto posible", recomendó Larson. "Estoy muy entusiasmado con este hallazgo", señaló. "Algo tan simple como caminar con regularidad podría aminorar la tasa de demencia".

Kennedy agregó que "si usted cree que la persona tiene reducciones muy sutiles en el desempeño motor, podría merecer la pena que la anime a ser más activa físicamente. Nunca es demasiado tarde para empezar a hacer ejercicio".

Más información

Para más información sobre el Alzheimer, visite el National Institute on Aging.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Gary J. Kennedy, M.D., chairman, Geriatric Mental Health Foundation, Montefiore Medical Center, New York City; Eric Larson, M.D., director, Group Health Center for Health Studies, Seattle; May 22, 2006, Archives of Internal Medicine
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