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Los adultos mayores se emborrachan más rápido con el alcohol que los jóvenes

Pero la mayoría informa no sentirse afectada, apuntan investigadores

JUEVES, 5 de marzo (HealthDay News/Dr. Tango) -- Si usted es mayor de 50 años y sus amigos han notado que una tercera copa de vino no le cae tan bien como antes, un estudio reciente confirma que no se trata de imaginaciones.

Los adultos mayores que beben socialmente pueden resultar afectados por el alcohol después de apenas una o dos bebidas y no darse cuenta, según informan investigadores de la Universidad de Kentucky.

La mayoría de los estudios sobre el alcohol se realizan con estudiantes universitarios y tienen que ver con atracones de bebida, pero se ha prestado poca atención a los efectos del consumo social entre adultos mayores. A medida que la población envejece, hay más bebedores mayores. Pero se sabe poco sobre las diferencias en los efectos del alcohol relacionadas con la edad, señalaron los investigadores.

"Incluso aunque los adultos más jóvenes y los mayores parecen tener un metabolismo similar, las implicaciones conductuales son distintas", apuntó la investigadora principal, Sara Jo Nixon, actualmente profesora del departamento de psiquiatría de la división de medicina de la adicción y directora del Laboratorio Neurocognitivo de la Universidad de Florida en Gainesville.

Nixon advirtió que las cantidades pequeñas de alcohol afectan a los adultos mayores más que a los más jóvenes. "Los adultos mayores pensaban que estaban bien cuando no era así", dijo. "En realidad no se puede confiar en simplemente preguntarle a alguien si está bien para conducir, incluso con cantidades ligeras de alcohol. Esto podría ser particularmente cierto con los adultos mayores".

El informe aparece en la edición de marzo de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

Para el estudio, el grupo de Nixon reclutó a 42 hombres y mujeres entre los 50 y los 74 años, y a otras 26 personas que tenían entre 25 y 35. A los participantes se les dio a beber alcohol o un placebo. Los que recibieron alcohol bebieron lo suficiente para alcanzar el mismo nivel de alcohol en sangre.

Entonces, los investigadores pidieron a cada persona llevar a cabo una prueba llamada test del trazo. En este ejercicio, se pide a la gente que conecte puntos con letras y números tan rápidamente como les sea posible. La prueba evalúa la coordinación visomotriz, la planificación, y la capacidad de ir de un pensamiento a otro.

Cada persona tomó la prueba dos veces, primero 25 minutos tras beber y luego 75 minutos después.

Los investigadores encontraron que los adultos mayores rindieron menos en la primera prueba que los más jóvenes. "Hubo una diferencia de cinco segundos que parece deberse sobre todo al alcohol", dijo Nixon. "Eso es importante cuando se está conduciendo un automóvil".

Pero cuando se les preguntó si se sentían borrachos, los bebedores mayores afirmaron estar bien, señaló Nixon. Curiosamente, durante la segunda prueba no hubo diferencias entre los bebedores mayores y los más jóvenes, pero los mayores dijeron estar afectados cuando no lo estaban, anotó.

"Incluso beber moderadamente puede causar diferencias cognitivas que son sutiles pero significativas, y necesitamos tenerlas en cuenta", dijo Nixon.

El Dr. James Garbutt, director médico del Programa de Abuso de Alcohol y Sustancias de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, dijo que este estudio resalta la diferencia entre los adultos mayores y los más jóvenes que beben de manera social.

"Para mí, la moraleja más importante es que los adultos mayores se veían afectados en esta medida de atención y rendimiento con una cantidad relativamente pequeña de alcohol (entre dos y tres bebidas), en comparación con los sujetos más jóvenes", apuntó Garbutt. "Esto resalta la posibilidad de una mayor alteración neurocognitiva con el alcohol en la población de más edad".

El estudio también señaló que los adultos mayores eran menos capaces de percibir los déficits que los más jóvenes, enfatizó Garbutt.

"Esto plantea la posibilidad de que los individuos mayores sean menos conscientes de su alteración tras beber y lleven a cabo tareas potencialmente peligrosas, como conducir", advirtió.

"Sin embargo, los individuos más jóvenes podrían tener otros problemas, como impulsividad o falta de experiencia, que los lleve a hacer cosas peligrosas luego de beber. Me parece que también es importante tener en cuenta que la moraleja no es que los más jóvenes pueden beber y no tener problemas psicomotrices", apuntó. "Las pruebas de conducción simulada han mostrado que la gente joven, por supuesto, se ve afectada tras beber incluso aunque piensen que no es así".

Más información

Para más información sobre la bebida, visite el Instituto Nacional de Abuso del Alcohol y Alcoholismo de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Sara Jo Nixon, Ph.D., professor, department of psychiatry, division of addiction medicine, and director, Neurocognitive Laboratory, University of Florida, Gainesville; James Garbutt, M.D., professor, psychiatry, and medical director, Alcohol & Substance Abuse Program, University of North Carolina at Chapel Hill; March 2009, Journal of Studies on Alcohol and Drugs
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