Los veteranos más jóvenes están en mayor riesgo de suicidio

Un estudio también encontró que el trastorno por estrés postraumático tiene un efecto 'protector'

MARTES 30 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio de veteranos de los EE.UU. que sufren de depresión encuentra que sus factores de riesgo para el suicidio difieren en varias maneras sorprendentes de los de otros estadounidenses deprimidos.

Específicamente, el riesgo de suicidio parece mayor entre los veteranos más jóvenes, lo contrario de lo que se observa en la población general.

Y aunque el trastorno por estrés postraumático (TEPT) puede causar una gran angustia mental, los veteranos que sufren de éste eran en realidad menos propensos al suicidio que los que no estaban afligidos con la afección.

Los autores del estudio señalaron que el motivo de esto no está claro.

"Tal vez las personas que tienen TEPT estén recibiendo servicios adicionales y tengan una mayor conexión con el sistema de salud de la Administración de veteranos, por ejemplo, más consultas de psicoterapia", dijo la investigadora principal Kara Zivin, investigadora de la Administración de veteranos y profesora asistente de psiquiatría en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

Su equipo publicó los hallazgos el martes en la edición en línea del American Journal of Public Health.

El servicio militar presenta desafíos particulares y el Estudio de salud de veteranos de 1999 encontró que casi un tercio (el 31 por ciento) de los veteranos sufría síntomas depresivos, un índice que es entre dos y cinco veces más alto que el observado en la población general.

Ahora, a medida que una nueva generación de soldados regresa de Irak y Afganistán, el equipo de Zivin buscaba comprender mejor los riesgos de suicidio a los que se enfrentan los veteranos deprimidos. Para hacerlo, evaluaron datos del Registro nacional de depresión de la VA de 1999 a 2004.

En general, los investigadores observaron información sobre casi 808,000 veteranos a los que se les habían diagnosticado síntomas depresivos. De esos, 1,683 (el 0.21 por ciento) se suicidaron.

Los investigadores compararon las características de los veteranos deprimidos que se suicidaron con las características de aquellos que no lo hicieron.

Al dividir a los veteranos en tres grupos por edad (de 18 a 44, de 45 a 64 y de 65 en adelante), el equipo de Zivin encontró que el grupo más joven estaba en mayor riesgo de suicidio. Los veteranos entre los 18 y 44 se suicidaron a una tasa de alrededor de 95 suicidios por cada 100,000 personas año, frente a 78 por 100,000 personas año en el grupo de 45 a 64, y de 90 por 100,000 entre los mayores de 65 años.

Esos hallazgos contradicen las tendencias de suicidio de la población general, en la que las personas deprimidas más jóvenes normalmente tienen un riesgo menor que los individuos de mayor edad, apuntaron los investigadores.

Zivin dijo que el hallazgo de los veteranos "no era lo esperado y nuestros datos no nos permiten averiguar por qué sucedió". También señaló que el hallazgo debería servir como una advertencia para los médicos de que la juventud de un veterano no lo coloca en menos riesgo de suicidio y podría incluso añadir al riesgo.

La Dra. Marcia Valenstein, autora principal del estudio y profesora asistente del departamento de psiquiatría de la Universidad de Michigan, añadió que "los profesionales clínicos tienen que ser conscientes de que no pueden simplemente confiar en los pronosticadores de suicidio para la población general. En esta población de tratamiento de suicidio, son los individuos más jóvenes los que tienen el mayor riesgo, en lugar de los de más edad".

Otro hallazgo sorprendente fue que un diagnóstico de TEPT en realidad ayudaba a proteger a los veteranos contra el suicidio. Los veteranos deprimidos con TEPT tenían una tasa de suicidio de alrededor de 68 por 100,000 personas año, encontró el estudio, mientras que la tasa fue mucho mayor entre los veteranos sin el trastorno, de casi 91 suicidios por 100,000 personas año.

Zivin apuntó que ese hallazgo también fue un poco sorprendente. Especuló que el TEPT podría fomentar que los veteranos afectados estén más dispuestos a buscar atención psiquiátrica.

Otro experto estuvo de acuerdo.

"El sistema de la VA acepta mucho más prestar atención a, y escuchar sobre, el TEPT... está en la punta de la lengua de todo el mundo", señaló el Dr. Charles Goodstein, psiquiatra del Centro médico de la Universidad de Nueva York y profesor de medicina en la Facultad de medicina de la NYU.

En comparación con la depresión, el TEPT "se ha convertido en un conjunto de síntomas más aceptables con que una persona puede presentarse", dijo Goodstein, quien es también cofundador de un programa de alcance de salud mental gratuito y sin fines de lucro dirigido a los veteranos, llamado The Soldiers Project (www.thesoldiersproject.org).

"Así que las antenas de los médicos son receptivas [al TEPT], y es más probable que el veterano lo mencione al médico, porque no tiene un estigma tan grande como el que podría haber para la depresión", apuntó. Y a medida que el paciente de TEPT recibe la atención necesaria, su riesgo de suicidio debe declinar, expresó Goodstein.

De manera similar, el estudio encontró que los veteranos deprimidos con cualquier discapacidad física también tenían un menor riesgo de suicidio, posiblemente porque también consultaron médicos con mayor frecuencia.

Otros factores de riesgo para el suicidio reflejaron los observados en la población general. Los veteranos que batallaban con la depresión eran mucho más propensos a suicidarse si también se enfrentaban al abuso de sustancias, encontró el estudio. Los veteranos deprimidos de sexo masculino eran alrededor de tres veces más propensos a suicidarse en comparación con las del sexo femenino, y los blancos estaban en mayor riesgo que los negros o hispanos.

Debido a la falta de datos, el estudio no pudo evaluar el impacto de las actividades militares específicas, tal como el combate activo, sobre los riesgos de depresión y suicidio.

Los expertos concurrieron en que el verdadero desafío es asegurar que todos los veteranos que se enfrentan a la depresión obtengan la atención que necesitan.

Ciertos centros de la VA "están comenzando a crear lo que se conoce como Registros de intentos de suicidio para poder dar seguimiento a los veteranos que están en mayor riesgo", apuntó Gregory K. Brown, especialista en esos temas.

"Creo que tener registros que dan seguimiento a los veteranos en alto riesgo es la medida correcta", afirmó Brown, profesor asociado de investigación del departamento de psiquiatría de la Universidad de Pensilvania.

La VA también ha creado una línea telefónica de ayuda de suicidio específicamente dirigida a veteranos, a la que se puede acceder sin cargo en el 1-800-273-TALK.

Pero todavía se pueden hacer algunas mejoras, añadió Brown.

"Aunque la VA tiene tanto programas de salud mental como programas de abuso de sustancias, necesitan tener maneras de empalmar los dos programas para que los veteranos que tengan ambos trastornos reciban tratamiento [coordinado]", declaró.

La familia y amistades del veterano también pueden ayudar.

"Las familias deben tomar en serio cualquier comentario sobre el suicido o sobre que no vale la pena estar vivo", aconsejó Brown. "No deberían descartarlo como una expresión de contratiempo".

Zivin se mostró de acuerdo.

"La clave es hablar con la gente", dijo. "Sin una conversación es difícil saber qué piensa alguien".

Más información

Para más información sobre el suicidio y la depresión, visite la American Association of Suicidology.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Kara Zivin, Ph.D., Veterans Administration investigator, and assistant professor, department of psychiatry, University of Michigan, Ann Arbor; Marcia Valenstein, M.D., assistant professor in the department of psychiatry, University of Michigan, Ann Arbor; Charles Goodstein, M.D., psychiatrist, New York University Medical Center, and professor, medicine, NYU School of Medicine, New York City; Gregory Brown, Ph.D., research associate professor, department of Psychiatry, University of Pennsylvania, Philadelphia; Oct. 30, 2007, American Journal of Public Health, online
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