See What HealthDay Can Do For You
Contact Us

Muchos estadounidenses mayores tienen vidas sexuales activas

Un 'histórico' estudio encuentra sólo reducciones modestos hasta bien entrada la octava década

MIÉRCOLES 22 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Muchos estadounidenses mayores no están permitiendo que la edad apague sus vidas sexuales, según muestra un estudio reciente.

La primera encuesta nacional completa de actitudes, conductas y problemas sexuales de los adultos estadounidenses mayores de 57 años encuentra que muchos tienen relaciones sexuales con frecuencia. De hecho, la frecuencia de la actividad sexual disminuyó sólo ligeramente entre el final de la cincuentena y el comienzo de la setentena.

Y más de la mitad de las personas del grupo de mayor edad, entre los 75 y los 85, que se encontraban sexualmente activos informó tener relaciones sexuales al menos dos o tres veces al mes, mientras que el 23 por ciento informó tener relaciones sexuales al menos una vez a la semana.

"Esto nos da, por primera vez, los datos más completos y nacionalmente representativos de la sexualidad de los hombres y las mujeres, y realiza una contribución particular en cuanto al conocimiento de la sexualidad de las mujeres mayores", afirmó en una teleconferencia el lunes la Dra. Stacy Tesser Lindau, autora principal del estudio y profesora asistente de ginecoobstetricia y de geriatría de la Universidad de Chicago.

Lindau es la principal investigadora del estudio, que aparece en la edición del 23 de agosto del New England Journal of Medicine.

"Esto es de suma importancia y esperamos que este estudio histórico haga que la comunicad médica y la sociedad se enfoquen en ello con menos tabú. Es un gran comienzo", afirmó la Dra. Barbara Paris, directora de geriatría del Centro médico Maimonides de la ciudad de Nueva York. "Para la mayoría de las personas, escuchar que la gente tiene relaciones sexuales después de los 70 es algo sorprendente", señaló.

"Es un estudio importantísimo", añadió Marcia G. Ory, profesora de salud social y conductual, y directora del Programa de promoción del envejecimiento y la salud de la Escuela de salud pública rural del Centro de ciencias de la salud Texas A&M. "Desbanca algunos mitos de que el sexo y la edad avanzada no se mezclan, y lo pone en el contexto de la salud y los problemas relacionados".

Según los autores del estudio, se sabe poco sobre la sexualidad de los adultos mayores de los Estados Unidos, a pesar de que este grupo es el segmento de la población de más rápido crecimiento.

"Soy ginecóloga y me parece que falta una cantidad enorme de información para poder brindar información necesaria para tomar decisiones de atención de salud y estar preparados para los cambios", señaló Lindau. "Con la información correcta, a la gente le puede ir mejor".

Para este estudio, investigadores del Proyecto nacional de vida social, salud y envejecimiento (NSHAP) de la Universidad de Chicago entrevistaron en sus hogares a 3,005 adultos estadounidenses (1,550 mujeres y 1,455 hombres) entre los 57 y los 85.

Las tres cuartas partes de aquéllos a quienes se les solicitó aceptaron participar y fueron sorprendentemente francos sobre sus vidas sexuales.

Los investigadores encontraron que la prevalencia de la actividad sexual sí disminuye con la edad, pues el 73 por ciento de los encuestados entre los 57 y los 64 informó sobre actividad sexual, el 53 por ciento de los que tenían entre 65 y 74, y el 26 por ciento de los que tenían entre 75 y 85.

Era menos probable que las mujeres fueran sexualmente activas a que lo sufran los hombres en los grupos de edad. Más de las tres cuartas partes (el 78 por ciento) de los hombres entre los 75 y 85 tenían cónyuge u otra relación íntima, mientras que sólo 40 por ciento de las mujeres de ese grupo de edad tenía pareja.

También era más probable que Las mujeres calificaran el sexo como "algo sin importancia" (el 35 por ciento de las mujeres frente al 13 por ciento de los hombres).

"Parecen existir algunas disparidades entre los sexos", apuntó Lindau. "Los hombres en general son más propensos a tener parejas a una edad avanzada y son más propensos a ser sexualmente activos con sus parejas".

"La edad avanzada es realmente diferente para hombres y mujeres", añadió Linda Waite, autora principal del artículo y Profesora Lucy Flower de sociología urbana de la Universidad de Chicago. "Los hombres tienden a estar casados hasta la muerte y las mujeres tienden a pasar sus últimos años como viudas". Además, los hombres tienden a tener parejas más jóvenes y las mujeres parejas más viejas, lo que se traduce en menos oportunidades de intimidad sexual para las mujeres.

Alrededor de la mitad de los hombres y las mujeres que eran sexualmente activos informó sobre problemas sexuales. El más prevalente entre las mujeres era poco deseo (experimentado por el 43 por ciento de las encuestadas ), resequedad vaginal (el 39 por ciento) e incapacidad para llegar al orgasmo (el 34 por ciento). El problema más comúnmente reportado por los hombres fue la disfunción eréctil (el 37 por ciento).

El 14 por ciento de los hombres informó que usaba medicamentos o complementos para ayudar a mejorar su función sexual. "Fue una cifra alta", dijo Lindau.

La salud, más que la edad, tendió a afectar las vidas sexuales de las personas. Los hombres y las mujeres que afirmaban que su salud era mala eran menos propensos a ser sexualmente activos.

"La relación con la salud sexual es más cercana a otros asuntos de salud y no está tan relacionada con el envejecimiento en sí", afirmó Edward Laumann, coautor del estudio y Profesor de servicio distinguido George Herbert Mead de sociología de la Universidad de Chicago. "La salud sexual, cuando comienza a deteriorarse, podría ser una señal de advertencia importante, porque podría ser una señal de advertencia precoz de problemas de salud más profundos". Lindau fue codirector de la Encuesta nacional de salud y vida social de 1992, que encuestó a personas entre los 18 y 59 años de edad.

A pesar de las dificultades, sólo el 38 por ciento de los hombres y el 22 por ciento de las mujeres informó haber hablado sobre la salud sexual con un médico desde los 50 años.

Muchas personas encontraron maneras de permanecer sexualmente activas, incluso si su salud general declinaba. Esto incluía el sexo oral (la prevalencia fue de alrededor del 50 por ciento entre los menores de 75) y la masturbación (más de la mitad de los hombres y el 25 por ciento de las mujeres afirmaron que se masturbaban, independientemente de si tenían una pareja).

Aparte de eso, el coito vaginal con frecuencia predominaba.

"La gran mayoría afirmó que el coito vaginal siempre es parte de la conducta sexual, lo que disminuye ligeramente a medida que las personas envejecen, con más caricias y besos como la actividad primaria", explicó Waite.

Los investigadores también recolectaron especímenes fisiológicos como saliva y muestras vaginales, los resultados de los cuales aparecerán en estudios de seguimiento. Las muestras proveerán información sobre los niveles hormonales, la prevalencia de enfermedades crónicas como la diabetes y la frecuencia del virus del papiloma humano (VPH), que se transmite sexualmente.

Aunque esta investigación abrirá el camino para más información en el futuro, en cuanto al presente, podría ayudar a abrir las puertas de la comunicación.

"Para los médicos, realmente constituye una llamada de alerta de que se debe preguntar sobre la disfunción sexual", afirmó la Dra. Laurie Jacobs, jefa de medicina geriátrica del Centro médico Montefiore de la ciudad de Nueva York.

Más información

Para más información sobre el envejecimiento y el sexo, visite la Universidad de Cornell.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Aug. 20, 2007, teleconference with Stacy Tesser Lindau, M.D., assistant professor of obstetrics and gynecology and of medicine-geriatrics, University of Chicago; Linda Waite, Ph.D., the Lucy Flower Professor in Urban Sociology, University of Chicago, and Director of the Center for Aging at NORC (National Opinion Research Center), Chicago; Edward Laumann, Ph.D., the George Herbert Mead Distinguished Service Professor in Sociology, University of Chicago; Laurie Jacobs, M.D., chief of geriatric medicine, Montefiore Medical Center, New York City; Marcia G. Ory, Ph.D., professor of social and behavioral health and director, Aging and Health Promotion Program, Texas A&M Health Science Center School of Rural Public Health, College Station, Texas; Barbara Paris, M.D., director of geriatrics, Maimonides Medical Center, New York City; Aug. 23, 2007, New England Journal of Medicine
Consumer News in Spanish
undefined
undefinedundefined