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Nueva esperanza para los pacientes de Alzheimer

Los avances en el tratamiento podrían ralentizar la progresión a la demencia

DOMINGO 14 de noviembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Ver cómo sucumbe lentamente un ser querido a esa enfermedad que le arrebata la memoria, conocida como enfermedad de Alzheimer, puede ser devastador.

Aunque no hay una cura conocida para este tipo de demencia, los tratamientos terapéuticos recientes y las futuras innovaciones medicamentosas prometen mejorar la calidad de vida de aquellos que la sufren.

"A los estadounidenses les encanta lo que yo llamo el método de la bala de plata en cuanto a la medicina", afirmó el Dr. Richard Powers, profesor asociado de la Universidad de Alabama en Birmingham y director de psiquiatría geriátrica en el Departamento de Salud Mental de Alabama. "Con el Alzheimer no habrá balas de plata".

Sin embargo, la detección a tiempo y el tratamiento agresivo ayudarán a las personas con Alzheimer a retrasar el declive mental, añadió Powers. Incluso las mejorías pequeñas (un padre que puede reconocer a su hijo durante un año más o una madre que mantiene la continencia urinaria durante un tiempo más) pueden dar algo de comodidad. "Mantener a alguien fuera del asilo es muy importante para las familias", apuntó.

Mientras tanto, las nuevas investigaciones podrían incrementar la comprensión de los científicos sobre por qué ocurre el Alzheimer y quién tiene el mayor riesgo de desarrollarlo. Esto es motivo para estar animado este noviembre, que marca el Mes Nacional de Conciencia del Alzheimer.

Se calcula que unos 4.5 millones de estadounidenses sufren de la enfermedad de Alzheimer, según el National Institute on Aging. Para 2050, el total de casos habrá alcanzado los 13.2 millones, a menos que se descubran nuevas maneras para prevenir o tratar la enfermedad.

Si bien no se comprenden las causas exactas del Alzheimer, los cerebros de las personas que han tenido la enfermedad generalmente exhiben "placas" constituidas por depósitos de proteína amiloidea y "nudos" formados por otra proteína llamada tau. Esas placas y proteínas, características del Alzheimer, constituyen objetivos clave para la intervención con medicamentos.

También existe una teoría de que las interrupciones en el flujo sanguíneo del cerebro podrían contribuir al Alzheimer.

"La idea de que hay una sola causa para la demencia en la inmensa mayoría de individuos no está siendo sustanciada por los patólogos, ahora que tenemos mejores herramientas para identificar el daño", apuntó Powers.

Hoy en día, hay dos tipos de medicamentos para tratar el Alzheimer. Un tipo son los inhibidores de la colinesterasa, los que previenen la descomposición de un importante mensajero químico del cerebro llamado acetilcolina. Este tipo de medicamento incluye a Aricept (donepezil), Exelon (rivastigmina) y Reminyl (galantamina).

Namenda (memantina), aprobado en octubre pasado, es el primer medicamento en una nueva clase de medicamento que parece funcionar protegiendo contra la producción excesiva de glutamato, un importante mensajero químico en el cerebro que se puede hacer tóxico en grandes cantidades.

Hoy en día, los medicamentos de cada clase se prescriben con frecuencia en combinación para disminuir los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad.

La investigación en vacunas de segunda generación también es promisoria, aunque las pruebas en humanos de vacunas para reducir la placa debieron ser detenidas debido a que algunos individuos experimentaron inflamación del cerebro. "Pienso que con el tiempo lograremos hacer que las vacunas funcionen", predijo Powers.

Medicamentos que ya están aprobados para otras enfermedades también podrían ser útiles. Por ejemplo, existen pruebas que relacionan el uso de las estatinas, medicamentos contra el colesterol, con una disminución en el declive mental. Los medicamentos comunes para la presión sanguínea también parecen útiles para ralentizar el declive mental que se da en estos pacientes, según un informe publicado en la edición de octubre de Neurology.

"La noticia más promisoria es la posibilidad de usar compuestos múltiples que se dirijan a diferentes elementos de la cadena de eventos que resulta en el desarrollo [del Alzheimer]", afirmó el Dr. Jacobo E. Mintzer. Él es profesor de psiquiatría, neurología, fisiología y neurociencia en la Universidad Médica de Carolina del Sur y codirector de los Programas de Investigación y Clínicos del Alzheimer.

Los científicos también están aprendiendo más acerca de qué podría ser efectivo para prevenir la enfermedad.

"La nueva información disponible sugiere que mantener un horario saludable de actividad mental, tal como hacer juegos de palabras o estar involucrado en actividades creativas, junto con un estilo de vida saludable, pueden reducir las probabilidades de que se desarrolle la demencia", apuntó Mintzer.

"Le aconsejo a todos mis pacientes ancianos que aprendan a utilizar una computadora", añadió Powers.

Y debido a que los estudios sugieren que los factores de estilo de vida pueden influenciar el riesgo de Alzheimer, la Alzheimer's Association recomienda que las personas adopten hábitos saludables para el corazón, como hacer ejercicio regularmente, vigilar su ingesta de grasa y colesterol, y asegurar que su peso y presión sanguínea estén bajo control.

En cuanto al gingko biloba, una sustancia natural que se publicita como un potencial tratamiento contra el Alzheimer, el National Instititute on Aging afirma que no hay evidencia de que cure o prevenga la enfermedad. Pero algunos estudios de caso recientes sugiere que podría causar desagradables efectos secundarios, tales como sangrado excesivo, especialmente entre las personas que se someten a una terapia diaria con aspirina.

Por ahora, el mejor consejo para prevenir el Alzheimer, según Powers, es mantenerse física y mentalmente vital, controlar la depresión y la hipertensión, y limitar el uso del alcohol.

"Si hacemos eso", apuntó, "pienso que probablemente avanzaríamos en reducir el riesgo de la demencia".

Más información

Para más información sobre el Alzheimer, visite el National Institute on Aging.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Richard Powers, M.D., associate professor, University of Alabama at Birmingham, and director, geriatric psychiatry, Alabama Department of Mental Health; Jacobo E. Mintzer, M.D., professor, psychiatry, neurology, physiology and neuroscience, Medical University of South Carolina, Charleston, and co-director, Alzheimer's Research & Clinical Programs
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