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Un 'coctel' para el alzhéimer se muestra promisorio

Investigadores afirman que, en pruebas de laboratorio, una combinación de enzimas superó a los ingredientes individuales

MIÉRCOLES, 6 de enero (HealthDay News/DrTango) -- Dirigirse a dos enzimas distintas de manera simultánea podría resultar promisorio para tratar a los pacientes de enfermedad de Alzheimer, informan investigadores.

Esta estrategia de "coctel", descrita en la edición del 6 de enero de la revista Science Translational Medicine, superó al tratamiento con una enzima a la vez y también evitó los problemáticos efectos secundarios observados en esa estrategia, afirman científicos de Johns Hopkins.

"Esto da una idea de que una reducción moderada de ambas [enzimas] en combinación podría tener una respuesta eficaz y deshacerse de todos los efectos secundarios", aseguró Ian Murray, profesor asistente de neurociencia y terapias experimentales del Colegio de medicina del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M de College Station.

Hasta ahora, solo se han visto resultados en ratones, aunque tal vez no se esté lejos de los ensayos clínicos.

La mayoría de los expertos considera que el alzhéimer es provocado por una sobreproducción de proteína beta amiloidea o placa amiloidea en el cerebro.

Dos enzimas, la beta-secretasa y la gamma-secretasa, producen placa amiloidea al romper o descomponer a la proteína matriz, conocida como proteína precursora de la amiloidea (PPA).

"Trabajan en conjunto, una tras otra, y funcionan como tijeras, recortando esta proteína [PPA] en trozos cada vez más pequeños llamados péptidos amiloideos, que pensamos es la causa de la enfermedad de Alzheimer cuando se acumula en el cerebro de forma anormal", explicó el autor principal del estudio Philip C. Wong, profesor de patología y de neurociencia en la Facultad de medicina de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore.

"Ambas son necesarias para la generación del péptido beta amiloideo", añadió.

Los investigadores y las compañías farmacéuticas esperan averiguar cómo inhibir estas enzimas como forma de tratar el alzhéimer.

Pero la beta secretasa y la gamma secretasa también tienen otras funciones, que probablemente se verían afectadas por cualquier intento de reducir su actividad.

"Inicialmente, desactivamos cada una de forma individual y mostramos que si se reduce la actividad se obtiene una buena eficacia en cuanto a la reducción de la carga de amiloidea. Pero también conllevó otros problemas", señaló Wong.

En este ensayo, los investigadores probaron un nuevo método: reducir los niveles de ambas enzimas al mismo tiempo en ratones genéticamente alterados. Eso funcionó.

"La combinación de reducir ambas enzimas a la vez da mejores resultados en cuanto a la reducción de la amiloidea y atenuar la conducta de aprendizaje y memoria observada en esos modelos animales", señaló Wong. "Además, no vimos ninguna evidencia de efectos secundarios".

Los compuestos para inhibir estos genes se acercan a un posible uso en ensayos clínicos, afirmaron los autores.

"Se muestra promisorio para estudios futuros en sujetos humanos", aseguró Murray. Pero en el estudio no se usaron medicamentos reales, sólo alteraciones genéticas para imitar el efecto deseado en un fármaco futuro, añadió.

Otro obstáculo potencial es el papel recién descubierto de la beta amiloidea en la función sináptica, o sea las conexiones y comunicación entre neuronas.

"La carencia o exceso de beta amiloidea son dañinas, pero parece que hay que tener un equilibrio", apuntó Murray.

Y "también se ha sugerido que una reducción de la beta amiloidea en las etapas finales de la enfermedad tal vez no tenga beneficios, ya que el daño neurológico ya ha ocurrido", agregó. "Sin embargo, ensayos clínicos con una vacuna contra la beta amiloidea sugiere que la reducción de esa sustancia detiene el declive cognitivo, por lo que esa terapia es promisoria".

Más información

Para más información sobre esta afección, visite la Alzheimer's Association.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: Philip C. Wong, Ph.D., professor, pathology and neuroscience, Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore; Ian Murray, Ph.D., assistant professor, neuroscience and experimental therapeutics, Texas A&M Health Science Center College of Medicine, College Station; Jan. 6, 2010, Science Translational Medicine
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