Un estudio revela que la insuficiencia cardiaca aguda es poco tratada

Según los expertos, los médicos necesitan dedicar más tiempo y esfuerzo a la gestión de los casos

MARTES 13 de septiembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Un estudio canadiense halla que los pacientes de insuficiencia cardiaca que más necesitan terapia de medicamentos tras abandonar el hospital son los menos propensos a obtenerla.

Y una explicación probable es que los médicos tal vez no estén prestando el tiempo necesario a la atención de estos pacientes de alto riesgo, dijo el investigador principal, el Dr. Douglas S. Lee, becario de investigación en la Universidad de Toronto.

"Los pacientes de mayor riesgo son más complicados de tratar y posiblemente requieren mucho más tiempo y esfuerzo. Ésta podría ser uno de las principales razones", dijo Lee, cuyo equipo publicó sus hallazgos en la edición del 14 de septiembre del Journal of the American Medical Association.

En la medicina como en los negocios, el tiempo es dinero, y de acuerdo con Lee, "a los médicos se les paga la misma suma por tratar a los pacientes de alto y bajo riesgo". Lee y otro experto estuvieron de acuerdo en que este patrón ocurre igualmente en los Estados Unidos.

Dado que no existen otras opciones de tratamiento, la terapia adecuada de medicamentos es vital para las personas con insuficiencia cardiaca, en la que el corazón pierde progresivamente su habilidad para bombear la sangre. Otros problemas cardiacos pueden ser tratados de muchas otras maneras, incluidas la cirugía de derivación o bypass y la angioplastia para abrir las arterias obstruidas, apuntó Lee.

Aún así, en el estudio de más de 1,400 residentes de Ontario hospitalizados por insuficiencia cardiaca, aquéllos que fueron calificados en mayor riesgo de morir al año tras el alta fueron significativamente menos propensos a recibir recetas de medicamentos de primera línea para la dolencia, según halló el estudio.

La evaluación del riesgo estuvo basada en un número de factores como la edad (las personas mayores están en mayor riesgo), la función renal y la presencia de otros problemas cardiacos. Las personas en la categoría de riesgo más elevado tuvieron 50 por ciento de probabilidad de morir dentro de un año, destacó Lee.

Sin embargo, sólo al 60 por ciento de ellos se les recetaron medicamentos inhibidores de la ECA para tratar su dolencia, en comparación con el 73 por ciento de las personas en el grupo de mediano riesgo y el 81 por ciento del grupo de menor riesgo. De forma similar, al 24 por ciento de los pacientes en alto riesgo le recetaron medicamentos bloqueadores beta, en comparación con el 33 por ciento de aquéllos clasificados como de mediano riesgo y el 40 por ciento en el grupo de menor riesgo.

La negligencia continuó fuera del hospital. A los 90 días del alta hospitalaria, al 61 por ciento de los pacientes de alto riesgo le recetaron inhibidores de la ECA, mientras el 76 por ciento del grupo de mediano riesgo y el 83 por ciento del grupo de menor riesgo recibieron la prescripción. Asimismo, el estudio halló que las cifras posthospitalarias eran similares para los otros medicamentos de la insuficiencia cardiaca.

Los hallazgos canadienses "podrían formar parte de la realidad estadounidense", señaló Lee, quien también es investigador asociado del Framingham Heart Study, basado en Massachusetts.

Un estudio realizado el año pasado encontró una subutilización consistente de medicamentos en los pacientes de insuficiencia cardiaca. El nuevo informe añade otra dimensión a ese hallazgo, dijo el Dr. Frederick Masoudi, profesor asociado de medicina del Centro Médico para la Salud de Denver, uno de los líderes del estudio anterior.

"Muestra no sólo que los medicamentos son subutilizados sino que también existe una falla sistemática por parte de los médicos al calibrar su tratamiento ante el riesgo subyacente de los pacientes", sostuvo Masoudi. "La complejidad de algunos de estos pacientes sí crea desafíos adicionales para los médicos, pero resalta la necesidad de entender el riesgo de los pacientes individualmente y calibrar el tratamiento que más les beneficiará".

Otro informe en la misma edición del boletín confirmó el valor de usar dilatadores recubiertos de fármacos, en vez de tubos de metal vacíos, para mantener las arterias abiertas tras el procedimiento de apertura de las arterias conocido como angioplastia.

Nueve meses tras la implantación, sólo el 13.7 por ciento de las arterias implantadas con estos dilatadores recubiertos de fármacos se volvieron a cerrar de nuevo, en comparación con el 31.9 por ciento de los que recibieron dilatadores de metal vacíos, concluyó un estudio de más de 1,100 pacientes realizado por médicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

Más información

Para saber más acerca de la insuficiencia cardiaca, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Douglas S. Lee, M.D., Ph.D., research fellow, University of Toronto; Frederick Masoudi, M.D., associate professor of medicine, Denver Health Medical Center; Sept. 14, 2005, Journal of the American Medical Association
Consumer News in Spanish