LUNES 1 de noviembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Un reciente estudio señala que aquellos pocos pacientes que requieren repetidamente de cuidado intensivo de sus padecimientos son los responsables de una considerable cantidad del dinero que se destina a este propósito.

Además, a medida que la gente envejece, tienen menos posibilidades de beneficiarse del cuidado crítico, incluso si están gravemente enfermos, según añaden los investigadores.

Los datos de 1.1 millones de pacientes de Medicare revelaron que al menos el 55 por ciento de los pacientes hicieron uso del cuidado crítico en algún momento después de su diagnóstico. Los pacientes de 90 tenían un tercio de posibilidades de utilizar cuidado crítico, en comparación con aquellos entre 68 y 70 años de edad.

Además, sólo 31,348 pacientes, el tres por ciento, eran usuarios repetitivos de las unidades de cuidados intensivos. Fueron responsables por el 23 por ciento de las hospitalizaciones, $3.6 mil millones en costos hospitalarios y $1.4 mil millones en reembolsos de Medicare, según el informe, que aparece en la edición de noviembre del American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.

"El uso del cuidado crítico es muy común entre los estadounidenses de mayor edad", afirmó el Dr. Theodore J. Iwashyna, del Departamento de Medicina del Hospital de la Universidad de Pensilvania, autor del estudio.

Según Iwashyna, su estudio incluyó a casi todos aquellos estadounidenses mayores de 68 que fueron diagnosticados con una de 13 afecciones comunes en un año en particular. Entre aquellas trece afecciones se encontraban cánceres, apoplejía, insuficiencia cardiaca congestiva, fractura de cadera y ataque al corazón.

"Más de la mitad de esos pacientes hizo uso del cuidado crítico en algún momento antes de morir", aseguró. "Me parece que la gente piensa que el cuidado crítico es fuera de lo común, pero la información que tenemos sugiere que la mayoría de las personas se enfrentará a éste en algún momento".

Aunque el cuidado crítico es común, una ínfima minoría de sus usuarios es responsable de la mayor parte de sus costos. Se trata de pacientes que usan repetidamente el cuidado crítico. "Debido a que el cuidado crítico es tan costoso, gastamos casi un punto porcentual completo del producto interno bruto en él. Si pudiéramos encontrar maneras de redirigir a estos pacientes a cuidado seguro y menos intensivo, se ahorraría mucho dinero", aseguró Iwashyna.

"La gente tiene que pensar muy bien qué tipo de cuidado desea si se enferma", recomendó. Para algunos, el cuidado crítico es un ejemplo de lo mejor de la medicina estadounidense. Pero para otros, puede resultar más invasivo y arriesgado de lo que quisieran, agregó Iwashyna.

Iwashyna cree que los investigadores deberían explorar si existen ahorros significativos en los costos si se encuentran tratamientos menos intensivos, pero igualmente seguros, para aquellos pacientes que terminan en cuidados intensivos.

A medida que la población estadounidense envejece, habrá mayor demanda para el cuidado crítico. "Si la gente no es abierta y honesta con sus seres queridos sobre lo que desea en cuanto a la agresividad de su cuidado, no todo el mundo recibiría todo el cuidado intensivo que desearía", explicó Iwashyna.

"La gente necesita hablar con sus médicos y familia de manera realista sobre cómo quisieran abordar algunas de las decisiones difíciles en cuanto al uso, o no uso, de los cuidados intensivos", agregó.

Los hallazgos de este estudio son cosas que los expertos ya sospechaban fuertemente, aseguró el Dr. Gordon D. Rubenfeld, especialista en medicina de cuidado crítico y pulmonar del Centró Médico Harborview de Seattle y profesor de medicina de la Universidad de Washington.

"Las personas de mayor edad tienden a recibir cuidado menos agresivo", aseguró Rubenfeld. Pero mucha gente continúa recibiendo cuidados intensivos incluso cuando tienen enfermedades graves de pronóstico poco prometedor, agregó.

La razón por la cual muchos pacientes de mayor edad no son admitidos en cuidados intensivos quizá sean los deseos de los pacientes, opinó Rubenfeld. Para los ciudadanos mayores, quizá sea una combinación de los médicos ofreciendo menos cuidado y los pacientes pidiendo menos cuidado.

Rubenfeld agregó que los altos costos del cuidado médico generalmente se asocian con una minoría de pacientes. La cantidad que se gasta en un pequeño porcentaje de pacientes que son admitidos repetidamente en cuidados intensivos es una gota en el mar cuando se observa el total del presupuesto de Medicare, explicó.

"La mayoría de los supervivientes de cuidados intensivos están satisfechos con su calidad de vida", sostuvo Rubenfeld. "La mayoría se sometería de nuevo a cuidados intensivos para mejorar su calidad de vida, lo mismo que los miembros de sus familias".

Sin embargo, como el número de pacientes de Medicare aumenta, así como la necesidad de cuidados intensivos, parece que sólo hay dos soluciones al problema del acceso a este tipo de cuidado, aclaró Rubenfeld. "Vamos a tener que ponerle freno a la cantidad de cuidados intensivos que ofrecemos o bien, vamos a tener que determinar cómo aumentar nuestros recursos para este tipo de cuidado", puntualizó.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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