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Exceso de peso en la NFL

Estudio halla que cada vez más jugadores de fútbol americano profesionales son obesos

MARTES 1 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- Hace dos décadas, los fanáticos de los Chicago Bears apodaron al lineman defensivo William Perry "el refrigerador", después de haber alcanzado las 350 libras de peso.

Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que "el refrigerador" se vería como un freezer en comparación con algunos gigantes de la liga nacional de fútbol americano de hoy.

Al analizar los datos de la temporada 2003-2004, las investigadoras señalan que "más de un cuarto de los jugadores de la NFL tenía un índice de masa corporal que los calificaba con obesidad de clase 2", equivalente a un hombre de 6 pies que pesa entre 260 y 300 libras.

Incluso esos jugadores no eran los más grandes: el estudio contó a más de 60 jugadores (el 3 por ciento) con índices de masa corporal que los ubicaba dentro de la categoría obesidad de clase 3, con pesos individuales que rondaban las 400 libras.

"No entiendo qué pasa por las mentes de los entrenadores, entrenadores o las otras personas a cargo de lo que sucede en la NFL, pero claramente algo se cocina dentro de esta organización cuando permiten que estos chicos adquieran tanto peso", afirmó la Dra. Joyce Harp, investigadora principal y profesora asistente de nutrición y medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Harp advierte que todos estos linemen obesos pagarán un alto precio en articulaciones dañadas y corazones enfermos a medida que envejecen.

Los hallazgos aparecen en una carta de investigación en la edición del 2 de marzo del Journal of the American Medical Association.

Harp indicó que aunque por lo general no sigue el fútbol, no pudo evitar fijarse en que algunos jugadores estaban continuamente ganando peso.

"Estaba en casa esperando a que empezara el programa 60 Minutes, mientras tenía lugar el juego, y pensaba 'Caramba, mira a esos tipos... son gordos'", anotó.

Curiosas, Harp y la estudiante graduada Lindsay Hecht visitaron el sitio Web oficial de la NFL y recolectaron estadísticas de altura y peso para los 2,168 jugadores que estuvieron activos durante la temporada 2003-2004.

Casi todos los jugadores, el 97 por ciento de ellos, tenía estadísticamente sobrepeso, con un IMC de al menos 25, reportaron las investigadoras.

Más de la mitad, el 56 por ciento, caía dentro de la categoría "obesidad clase 1", equivalente a un hombre de 6 pies con peso de entre 220 y 260 libras. Ese es casi el doble de porcentaje de la obesidad clase 1 observada entre jóvenes estadounidenses hombres en general, señalaron las investigadoras.

También está el 29 por ciento de los jugadores de fútbol americano cuyo aumento de peso necesita definitivamente ser interceptado, a medida que entran en la obesidad clase 2 o incluso clase 3, apuntaron las investigadoras.

Ya en ese punto, destacó Harp, " definitivamente no se trata solamente de músculos. Es imposible que no sea obesidad".

No es sorprendente, que los jugadores como los wide receivers y los defensive backs, que dependen más de la velocidad y la agilidad, tiendan a ser más delgados, alegó Harp.

"Los chicos más corpulentos son los que tienen que enfrentar a los del otro equipo", declaró. Los más pesados tienen a ser guardianes, cuyo IMC promedio está por encima de 38, agregó.

Curiosamente, este peso añadido no parece ayudar a los equipos en el puntaje, dijeron las investigadoras.

"El IMC no tiene nada que ver con las clasificaciones", explicó Harp, apuntando que el equipo con mayor peso para la temporada 2003-2004 fue el Arizona Cardinals, que terminó en el último puesto de la conferencia nacional de fútbol de ese año.

Varias llamadas a la NFL para comentarios al respecto no fueron retornadas.

Las temporadas de fútbol vienen y van, por supuesto, y es la salud a largo plazo de los jugadores lo que preocupa más a Harp. Como médico, señaló que ha observado de primera mano los resultados de la obesidad en combinación con años de dura actividad.

"He tratado a varios ex-jugadores de fútbol universitario, y ahora están teniendo muchas complicaciones relacionadas con la obesidad, tales como rodillas defectuosas y diabetes", indicó. "Debido a estos problemas, a menudo no pueden ejercitarse, así que se trata de un círculo vicioso".

El Dr. Shawn Bonsell, cirujano ortopédico que es médico del equipo Dallas Desperados de la Arena Football League, dijo que ha visto lo mismo en sus pacientes en el Centro Médico de la Universidad Baylor en Dallas.

"Los hombres de 20 y 30 pueden manejarlo, pero en los últimos años de su treintena o a principios de sus 40, padecen de una gran cantidad de dolor en la articulación y artritis", anotó. "Y desde el punto de vista médico, es mucho más serio que eso: diabetes y riesgo elevado de enfermedad cardiaca y ataque cardiaco".

Harp además cuestiona el impacto literal de una mole de 400 libras cuando colisiona con un jugador más delgado. "Qué están haciendo a los jugadores más pequeños? Esa es otra cuestión, en términos de lesiones", señaló.

De acuerdo con Bonsell, cuando dos jugadores gigantes colisionan, sus masas combinadas posiblemente se anulan mutuamente. "Pero si el running back pesa alrededor de 220 libras, y es interceptado por un chico de 400 libras, eso puede ser un problema", advirtió. Aún así, enfatizó que las lesiones de fútbol muy a menudo ocurren durante jugadas de alta velocidad en vez de bloqueos más lentos y maniobras de tackling.

Ni Bonsell ni Harp sugieren que el tamaño de algunos de los jugadores de la actualidad representa una amenaza inmediata para su salud. Sin embargo, un estudio de 2003 halló índices crecientes de apnea del sueño y alta presión arterial entre los jugadores de fútbol americano, especialmente entre los linemen más grandes. Ambas condiciones son factores de riesgo para la enfermedad cardiaca y los ataques del corazón, señaló Harp.

De acuerdo con Harp, "existe muy poca literatura científica al respecto. El problema es que esos equipos no están dispuestos a tener una discusión abierta", sobre el tema.

Más información

Si necesita más información sobre la obesidad y sus efectos a largo plazo en la salud, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Joyce B. Harp, M.D., associate professor, nutrition and medicine, University of North Carolina at Chapel Hill; Shawn Bonsell, M.D., arthroscopy and sports medicine fellow, Baylor University Medical Center, Dallas, and team physician, Dallas Desperados; March 2, 2005, Journal of the American Medical Association
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