MIÉRCOLES 23 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- El devastador duelo que los padres sufren cuando pierden a un hijo aumenta sus probabilidades de ser hospitalizados por un trastorno psiquiátrico, según informan investigadores daneses.

Las madres en duelo son particularmente vulnerables, según el estudio. Su riesgo de hospitalización es dos veces mayor que el de los padres. Y si bien el riesgo de las madres es mayor durante el primer año luego de la muerte de su hijo, permanece significativamente elevado aún después de cinco años o más después de la pérdida.

"Fue sorpresivo que el aumento en la hospitalización por trastornos psiquiátricos durara por tantos años luego de la tragedia", afirmó el coautor, el Dr. Jorn Olsen, profesor de epidemiología de la Universidad de Aarhus en Dinamarca y presidente de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de California en Los Ángeles.

Los hallazgos aparecen en la edición del 24 de marzo del New England Journal of Medicine.

La terapeuta familiar Gloria Horsley, quien presta servicios como consejera profesional en The Compassionate Friends (TCF), un grupo de autoayuda nacional, teme que el estudio podría crear una impresión inexacta sobre el destino de los padres afligidos.

"No queremos que los profesionales piensen que la muerte de un hijo causa enfermedad mental", apuntó Horsley, cuyo hijo de 17 años, Scott, murió en un terrible accidente automovilístico en 1983.

J. Shep Jeffreys, profesor asistente de psiquiatría y ciencia conductual de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, hizo eco de esta preocupación.

"Hay tantos factores que afectan la naturaleza de la reacción de duelo cuando alguien muere, pero especialmente cuando muere un niño", apuntó Jeffreys, autor de Helping Grieving People When Tears Are Not Enough: A Handbook for Care Providers (Para ayudar a las personas en duelo cuando las lágrimas no son suficientes: Un manual para proveedores de atención).

Por ejemplo, el estudio no compara la muerte súbita, inesperada o violenta de un hijo con la muerte de un hijo luego de una larga enfermedad. Tampoco está claro cómo podrían aplicarse los hallazgos daneses a los padres en los Estados Unidos, donde la expresión de los sentimientos, la aceptación de las recomendaciones de visitar al psiquiatra y otras diferencias culturales podrían hacer las cosas diferentes, agregó.

Sin embargo, a pesar de estos y otros huecos, el estudio es interesante, afirmó Jeffreys, porque existe muy poca investigación concentrada en la hospitalización de los padres afligidos.

"Pienso que su valor es que da la voz de alerta de que el duelo de las personas que han perdido a sus hijos tiene un impacto serio", añadió Jeffreys, quien perdió a su niño de 8 años, Steven, en 1975, tras una batalla de tres años contra el cáncer.

El nuevo estudio está basado en un grupo de más de 1 millón de personas que nacieron entre 1952 y 1999 y tenían por lo menos un hijo de menos de 18 años de edad, durante un periodo de seguimiento de casi 30 años, de 1970 a 1999. Los padres fueron clasificados como "afligidos" a partir de la fecha de la muerte de su hijo.

En total, los padres que perdieron a un hijo tenían un aumento del 67 por ciento en el riesgo de una primera hospitalización psiquiátrica en comparación con los padres que no habían perdido a un hijo, según encontró el estudio.

El riesgo de hospitalización de las madres y los padres aumentó para cada diagnóstico psiquiátrico incluido en el estudio, en comparación con los padres que no habían perdido un hijo.

Pero eran las madres afligidas quienes tenían el riesgo más alto. Su probabilidad de ser hospitalizadas fue dos veces mayor que la de los padres afligidos, 78 por ciento versus 38 por ciento, encontró el estudio.

Eso no es sorprendente, si se considera que las madres tienden a ser las proveedoras primarias de atención, señaló Horsley. "Son las que tenían la conexión constante con el niño", dijo. Entonces, cuando el niño se muere, "es como si se quedaran sin trabajo".

Los autores del estudio admitieron una debilidad potencial, que no pudieron ajustar los hallazgos para tomar en cuenta una historia familiar de enfermedad psiquiátrica. Esa falta de historia anterior hace que sea imposible saber si los padres eran vulnerables aún antes de la muerte del niño.

Perder a un hijo puede hacer que las personas se comporten de una manera que parezca extraña, pero no tiene que llevar a un colapso, afirmaron los expertos en salud mental.

"Es un momento en que uno se siente como si estuviera perdiendo el control, o como si lo hubiera perdido", dijo Horsley, quien coordina un seminario diseñado para enseñar a profesionales de todos los campos cómo reconocer el duelo y ayudar a las familias afligidas. El evento del 30 de junio será llevado a cabo en conjunto con la conferencia anual de The Compassionate Friends en Boston.

Si bien el duelo que los padres experimentan dura toda la vida, que los demás validen esos sentimientos es reconfortante, apuntó. "Aprende a alcanzar una nueva normalidad".

Más información

The Compassionate Friends le puede dar más información sobre lo que sucede a las familias en duelo cuando muere un niño.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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