Written by Amanda Gardner

Updated on June 15, 2022

Jueves, 11 de julio (HealthDayNews) -- Indicaciones guía prevalecientes que están supuestas a ayudar a los padres de bebés nacidos muertos pueden en realidad hacer más daño que bien.

Hasta los 1970, los niños nacidos muertos usualmente eran alejados de sus padres rápidamente para evitar afligir a los progenitores. Al mismo tiempo, los padres a menudo se quejaban de que el personal era insensible a sus sentimientos.

Sin embargo, de acuerdo con un estudio en la edición de esta semana de "The Lancet", remover al bebé puede no haber sido tan mala idea.

La práctica de abrazar a un infante que ha nacido muerto, manifestaron los autores del estudio, comenzó con los escritos de un psiquiatra londinense quien había tratado varias mujeres luego de haber sufrido de partos de mortinatos. Dichas mujeres tenían problemas para recuperarse de su pérdida, e indicaron que lamentaban no haber visto a su hijo muerto.

El psiquiatra entonces escribió varios artículos aconsejando a los padres a ver y a abrazar al infante como una forma de aliviar la pena. "Hubo un enorme interés y los artículos originales condujeron a una explosión de unos similares que hablaban a favor del contacto prolongado", sostuvo la autora del estudio doctora Patricia Hughes, una psiquiatra clínica en la Escuela Médica del St. Georges Hospital en Londres.

El estudio examinó a 65 mujeres quienes estuvieron embarazadas por segunda vez luego del parto de un bebé que nació muerto. Este estudio encontró que 30 por ciento de las madres quienes vieron y sostuvieron a sus hijos mortinatos experimentaron depresión, en comparación con 21 por ciento de mujeres quienes sólo vieron al bebé y 6 por ciento de las mujeres quienes no vieron o abrazaron a sus bebés.

Las mujeres quienes habían visto su hijo muerto también tenían mayor ansiedad y más síntomas del trastorno de estrés postraumático. Lo que es más, 42 por ciento de sus hijos subsiguientes mostraron evidencia de comportamientos de apego desorganizado un año después. El fenómeno es un patrón de apego inseguro, explicó Hughes, que pueden aumentar el riesgo de problemas de comportamiento luego. Sólo 8 por ciento de los subsiguientes hijos de las madres quienes no habían visto los mortinatos mostraron señales de apego desorganizado.

Hughes enfatizó que hay poca o ninguna evidencia empírica para que se apoye tal práctica. No obstante, los practicantes de la salud comenzaron a recomendar que los padres de bebés mortinatos vieran y abrazaran a sus hijos, incluso los vistieran, llevaran a cabo un funeral y mantuvieran recuerdos. Muchos de estos métodos son recomendados por profesionales al presente.

Los hallazgos sorprendieron a Susan Weitkamp, directora de desarrollo de SHARE Pregnancy and Infant Loss Support, que provee apoyo a padres quienes han experimentado un parto de mortinato, un aborto o la muerte de un recién nacido.

"Hemos estado haciendo esto durante 25 años y los padres nos dirán cuán curativo fue para ellos abrazar a su bebé, crear recuerdos, tener a su hijo por el poco tiempo que los tengan", expuso. "Los padres quienes no ven a su bebé se preguntan siempre cómo lucía el bebé, qué características tendría".

SHARE motiva al personal y los padres a tomar tantas como 36 fotografías de cada infante nacido muerto (y de bebés abortados, si tienen características reconocibles), vestido o desnudo, junto a un osito de peluche y en cunas.

"La base para esto era que ver y abrazar al bebé muerto crearía recuerdos, y que ello permitiría que el luto se llevara a cabo de una forma más llevadera", comentó Hughes. "Creo, sin embargo, que para algunos padres, esto les deja imágenes que no podrían olvidar, y que, aunque la intención fuera fomentar la finalización, en realidad, mantuvo al bebé muerto vivo en sus mentes con mayor intensidad".

"Todo los que podemos decir con confianza de nuestros hallazgos es que hay una asociación entre no ver al niño y una mejor recuperación", indicó Hughes. "Mi explicación teórica es que creo que la imagen del niño puede quedar en la mente de la madre y puede interferir con su capacidad de aceptar la finalidad de la pérdida. La finalización es una buena palabra que podemos usar aquí. Resume el problema para algunas madres, quienes pienso que tienen dificultad en ejecutar la finalización de la tragedia y quienes pueden tener una dificultad real en aceptar que el bebé mortinato está realmente muerto, y que la relación está terminada".

Esto no implica que todos los padres o madres vayan a reaccionar de la misma manera frente a un bebé que nazca muerto.

"Espero que también recordemos otros asuntos importantes: si los padres eligen ver al bebé es sólo un aspecto de cuidado en este tiempo", señaló Hughes. "Hay una necesidad real de apoyo comprensivo para los padres cuando pierden un bebé. Hay una necesidad de buen adiestramiento para saber cómo ser sensible. Hay una necesidad de apoyo para los empleados mismos, quienes también se afligen intensamente cuando un embarazo termina en el parto de un bebé muerto".

Qué hacer

Para más información sobre mortinato, visita estos sitios del Wisconsin Stillbirth Service Program o el SHARE Pregnancy and Infant Loss Support.

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