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La donación de órganos es una ciencia que avanza pero se ve dificultada por la escasez en el suministro

7,200 estadounidenses mueren cada año en espera de un órgano de reemplazo que nunca llega

DOMINGO, 29 de junio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Más de 98,000 estadounidenses se aferran a la vida en este instante y su única oportunidad de sobrevivir es la generosidad de una persona muerta.

La ciencia del trasplante de órganos ha avanzado inmensamente. Pero a pesar de los avances, casi 7,200 estadounidenses murieron en 2005 en espera de un órgano de reemplazo que nunca llegó, según la U.S. Health Resources and Services Administration.

"El éxito del aspecto clínico es fenomenal", afirmó David Fleming, director ejecutivo de Donate Life America, una alianza sin fines de lucro de organizaciones nacionales y locales dedicada a promover la donación de órganos. "Desafortunadamente, no buscamos solucionar un problema médico. Realmente es sólo un problema de no tener las existencias que necesitamos".

La lista de espera para los riñones donados es la más larga. Casi 75,000 pacientes esperan un riñón, es decir, alrededor de tres de cada cuatro personas que esperan un órgano.

Fleming señaló que eso se debe a que generalmente una persona puede vivir más tiempo sin un riñón. La diálisis puede ayudarlos, mientras que los pacientes que necesitan órganos vitales como corazones o pulmones mueren pronto.

Sin embargo, se espera que la epidemia de diabetes del país haga que la insuficiencia renal tenga una prevalencia mucho mayor en el futuro y conduzca a una demanda aún mayor de riñones donados, añadió Fleming.

La siguiente lista de espera en longitud es la de hígados, con más de 16,000 pacientes que esperan ayuda. Más de 2,600 personas esperan un corazón, mientras que se estima de 2,100 necesitan un pulmón y alrededor de 1,600 pacientes esperan un páncreas.

El principal problema del suministro es que los donantes deben morir de manera muy específica para que sus órganos sean útiles para otros.

"Para donar un órgano sólido, hay que padecer muerte cerebral", señaló Fleming. "Sólo un porcentaje muy pequeño de la población muere de manera que los deje con muerte cerebral", apuntó, alrededor del uno por ciento de las muertes anuales, o sea entre 20,000 y 30,000 personas.

De los que mueren en condiciones óptimas, solo alrededor del 60 por ciento ha aceptado donar sus órganos, apuntó.

"En realidad, incluso si el cien por ciento de la gente aceptara donar sus órganos, no tendríamos suficientes para salvar a todo el mundo", advirtió Fleming. "La necesidad sigue superando la oferta. Pero si logramos que todo el mundo acepte los trasplantes, podríamos salvar casi del doble de personas".

De todos modos, la oferta no es el único obstáculo que enfrentan los receptores de trasplantes. Para evitar que sus cuerpos rechacen los órganos donados, los pacientes deben tomar una variedad de fármacos que suprimen el sistema inmunitario. Desafortunadamente, esos fármacos con frecuencia conllevan una serie de efectos secundarios graves. Al suprimir el sistema inmunitario, también dejan al paciente susceptible a las infecciones.

En la última ola de innovaciones, los investigadores han descubierto terapias que permiten a los receptores de trasplantes dejar de tomar los potentes medicamentos que impiden que sus cuerpos rechacen el nuevo órgano.

"Esperamos que esto mejore la calidad de vida de alguien que ha recibido un trasplante de otro ser humano", dijo el Dr. David Sachs, director del Centro de investigación de la biología de los trasplantes del Hospital general de Massachusetts en Boston, quien publicó sus hallazgos en una edición reciente de la revista New England Journal of Medicine. "Creemos que esta tolerancia también ayudará a reducir la cantidad de rechazo crónico de órganos".

"Esa es la principal desventaja de la supresión inmunitaria, que aumenta el riesgo de una amplia variedad de infecciones e incluso de cáncer", añadió.

Y por eso la nueva investigación, en que los pacientes pueden abandonar los fármacos contra el rechazo, es importante, apuntó Sachs, que dirige uno de los equipos de investigación que tuvieron éxito.

El método conlleva un procedimiento que destruye parcialmente la médula ósea de un receptor de trasplante. Esto se hace para reducir el nivel de células T, la parte del sistema inmunitario con mayor responsabilidad por el rechazo de órganos.

Cuando la médula ósea se regenera, las nuevas células T que produce tienden a aceptar al nuevo órgano como parte del cuerpo.

"Reiniciamos el sistema inmunitario, por decirlo así, de manera que las nuevas células T que se forman se eliminen si reaccionan demasiado al propio cuerpo o al nuevo órgano", explicó Sachs.

La promesa de la investigación no termina ahí. Llevándola más allá, Sachs cree que estos métodos podrían terminar con la desesperada demanda de órganos al crear un nuevo suministro.

"Creemos que este mismo tipo de tolerancia puede inducirse en un xenoinjerto", u órgano injertado donado por un animal en lugar de un ser humano, aseguró Sachs. "También hemos estado trabajando muy duro al respecto y estamos evaluando al cerdo como un potencial donante".

"La tolerancia puede ser aún más importante aquí, porque la cantidad de supresión inmunitaria necesaria es aún mayor cuando el donante no es de la misma especie", añadió.

Tal avance podría terminar con la frustración que los expertos en donación de órganos experimentan a diario, y se podrían salvar más vidas en lugar de perderlas.

Hasta ese momento, seguirán las llamadas para que se donen órganos.

"Tenemos muchas crisis nacionales de atención de salud en este país para las que no tenemos soluciones", advirtió Fleming. "Conocemos la solución para esta o por lo menos para gran parte de ella. Es muy frustrante cuando se conoce la cura para algo, pero no se puede lograr que la gente lo haga".

Más información

Para más información sobre la donación de órganos, visite Donate Life America.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: David Sachs, M.D., director of the Transplantation Biology Research Center, Massachusetts General Hospital, Boston; David Fleming, executive director of Donate Life America, Richmond, Va.; U.S. Health Resources and Services Administration
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