Diferentes estudios refuerzan la eficacia de la dieta de Atkins

Pero los críticos siguen cuestionándose su seguridad a largo plazo

LUNES 17 de mayo (HealthDayNews/HispaniCare) -- Dos nuevos estudios ofrecen más pruebas de que un régimen bajo en hidratos de carbono es al menos tan efectivo como una dieta baja en grasas a la hora de ayudar a la gente a perder peso sin perjudicar sus niveles de colesterol.

Los estudios descritos en la edición del 18 de mayo de Annals of Internal Medicine apoyan las tesis del fallecido Dr. Robert Atkins, el controversial cardiólogo de Nueva York que popularizó una dieta alta en proteínas y en grasas que restringe de forma severa el consumo de hidratos de carbono.

En ambos estudios, las personas sometidas a este tipo de dieta habían perdido más peso al final de un periodo de seis meses de prueba que las personas sometidas a una dieta baja en grasas. También tenían niveles más bajos de triglicéridos (grasas sanguíneas que pueden aumentar el riesgo de ataque cardiaco o apoplejía) y niveles más altos de lipoproteína de alta densidad (HDL) también conocida como colesterol "bueno".

Después de un año, las personas que realizaban la dieta baja en hidratos de carbono tenían mejores niveles de triglicéridos y HDL que los que estaban sometidos a una dieta baja en calorías, aunque la pérdida de peso fue similar entre los dos grupos.

"En realidad, todos estos estudios demuestran que una dieta baja en hidratos de carbono es una buena opción", afirmó el Dr. William S. Yancy, investigador asociado del Veterans Affairs Medical Center de Durham, N.C. y principal autor de uno de estos estudios.

Sin embargo, los críticos siguen sin estar convencidos. Estos estudios a corto plazo no miden el potencial riesgo a largo plazo de enfermedad cardiaca, la primera causa de muerte en los EE.UU. Sin una prueba sólida, nadie sabe con seguridad si la dieta de Atkins puede producir una pérdida de peso duradera sin perjudicar la salud cardiaca, afirman.

"La gente ya ha sido lo suficientemente confundida al respecto", señaló el Dr. Robert H. Eckel, portavoz de nutrición de la American Heart Association y profesor de medicina y fisiología del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado en Denver.

Los escépticos también apuntan a un potencial conflicto de intereses. Uno de los estudios fue llevado a cabo gracias a una donación de la Robert C. Atkins Foundation.

Atkins murió en abril de 2003 después de una lesión cerebral aguda que le dejó en estado de coma, pero su poco convencional método para perder peso se ha mantenido en el tiempo. La dieta Atkins se ganó aún más respeto el pasado mes de mayo tras la publicación de dos estudios en el New England Journal of Medicine que sugerían que este método es más eficaz que una dieta baja en grasas a la hora de ayudar a la gente a perder peso sin que aumentaran sus niveles de colesterol.

Estos nuevos estudios parece afianzar dichos resultados.

Se considera que uno de estos estudios es el más largo y extenso hasta la fecha de entre los estudios destinados a contrastar una dieta baja en hidratos de carbono frente a una dieta baja en grasas.

La principal autora del estudio, la Dra. Linda Stern, especialista en medicina interna en el Veterans Affairs Medical Center de Filadelfia y sus colegas hicieron un seguimiento a 132 adultos que presentaban obesidad durante un periodo de 12 meses. El 83 por ciento de ellos sufría diabetes o síndrome metabólico, una combinación de desórdenes que puede provocar un gran riesgo de sufrir diabetes, enfermedades cardiacas o apoplejías.

A los participantes se les asignó aleatoriamente una dieta baja en hidratos de carbono (menos de 30 gramos de hidratos de carbono al día) o una dieta convencional con una ingesta calórica reducida de 500 calorías al día, menos del 30 por ciento de ellas provenientes de grasa.

Después de seis meses, el grupo que se estaba sometiendo a una dieta baja en hidratos de carbono había perdido más peso que el otro grupo. Sin embargo, a los 12 meses su pérdida de peso era similar (entre 11 y 19 libras [entre 5 y 8.5 kg.] en el grupo con la dieta baja en hidratos de carbono y de entre siete y 19 libras [entre 3 y 8,5 kg.] en el grupo con la dieta baja en grasas.

La diferencia es que el grupo que seguía la dieta baja en hidratos de carbono mantenía la mayor parte de su pérdida de peso en 6 meses a final de año, mientras que el grupo sometido a la dieta baja en grasas seguía perdiendo peso seis meses después. Otra diferencia clave es que la disminución en los niveles de grasa en la sangre entre el grupo de la dieta baja en hidratos de carbono fue mayor y su colesterol bueno descendió menos que los que siguieron la dieta baja en grasa.

Estos datos pueden ser limitados debido a la alta cifra de participantes que abandonaron la dieta, afirmaron los autores. En total, el 34 por ciento abandonó la dieta antes de que el estudio finalizase. Veinte estaban siguiendo la dieta baja en hidratos de carbono y 25, la dieta convencional.

El segundo estudio presentó en el mismo número de la publicación un seguimiento a 120 personas con sobrepeso durante seis meses. Los que se sometieron a una dieta baja en hidratos de carbono perdieron una media de 26 libras (11.8 kg.), frente a las 14 libras (6.3 kg.) que perdieron los que se sometieron a una dieta baja en calorías. El grupo sometido a la dieta baja en hidratos de carbono también presentó un mayor descenso de los niveles de grasa en la sangre y un mayor aumento en colesterol bueno que el grupo con la dieta baja en calorías.

Más Información

Calcule sus propios hidratos de carbono con la ayuda del U.S. Department of Agriculture. La Facultad de Salud Pública de Harvard explica en qué consisten.

FUENTES: William S. Yancy, M.D., research associate, Veterans Affairs Medical Center, and assistant professor of medicine, Duke University Medical Center, Durham, N.C.; Linda Stern, M.D., internal medicine physician, Philadelphia Veterans Affairs Medical Center; Robert H. Eckel, M.D., professor of medicine and physiology, University of Colorado Health Sciences Center, Denver, and nutrition spokesman, American Heart Association; Katherine Tallmadge, M.A., R.D., spokeswoman, American Dietetic Association; May 18, 2004, Annals of Internal Medicine
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