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La pérdida de sueño puede causar aumento de peso

Estudio halla que la falta de sueño altera los niveles de la hormona del hambre e incrementa el apetito

MARTES 7 de diciembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Si está buscando una mejor manera de controlar su peso, un reciente estudio sugiere que pasar una buena noche podría ayudar a evitar los kilos de más.

La falta de sueño cambia los niveles circulantes de las hormonas que regulan el hambre, lo que incrementa el apetito y la preferencia de la persona por alimentos ricos en carbohidratos y calorías, según informan investigadores de la Universidad de Chicago en la edición del 7 de diciembre de los Annals of Internal Medicine.

Haciendo eco de otra investigación reciente que ha hallado una relación entre la falta de sueño y el riesgo de aumentar de peso, se cree que el nuevo estudio es el primero en mostrar que el sueño es un importante regulador de las hormonas leptina, que le indica al cerebro cuándo no necesita más alimentos, y grelina, que desencadena la sensación de hambre.

"Ese es el principal hallazgo, que identificamos el mecanismo mediante el cual la falta de sueño afecta el apetito. Los cambios en el hambre son proporcionales a los cambios en las hormonas", aseguró la autora del estudio, Eve Van Cauter, profesora de medicina de la Universidad de Chicago.

Para el estudio, Van Cauter y sus colegas midieron los niveles circulantes de ambas hormonas en 12 hombres saludables entre 20 y 30 años de edad. Luego midieron los niveles después de pasar dos noches de cuatro horas en la cama, con un tiempo promedio de sueño de 3 horas y 53 minutos. Luego, lo hicieron después de dos noches de 10 horas en la cama, con un tiempo promedio de sueño de 9 horas y 8 minutos.

Luego, los investigadores le pidieron a los hombres que llenaran cuestionarios acerca del hambre y las ganas de comer distintos tipo de alimentos.

Cuando los sujetos durmieron apenas cuatro horas cada noche, los niveles de leptina se redujeron en 18 por ciento y los de grelina aumentaron en 28 por ciento. Es más, la cantidad de hambre que decían sentir aumentó en 24 por ciento y entonces tuvieron antojo de comidas cargadas de calorías con alto contenido de carbohidratos, como dulces, galletas y tortas, según los investigadores.

La privación del sueño es la realidad de la vida para muchos estadounidenses. La duración del sueño entre los adultos estadounidenses se redujo en hasta dos horas por noche desde los años sesenta, según la National Sleep Foundation. En 2002, más del 37 por ciento de los adultos jóvenes aseguraron que duermen menos de siete horas por noche, comparados con el 16 por ciento en 1960.

Otro experto que ha estudiado los efectos de la pérdida de sueño sobre el peso aseguró que el nuevo estudio complementa el creciente conjunto de investigaciones sobre el tema.

"Éste, hasta donde sé, es el primer estudio experimental real sobre la privación del sueño sobre la ingesta de alimentos y las hormonas reguladoras", aseguró el Dr. Steven B. Heymsfield, profesor de cirugía de la Universidad de Columbia y del Centro Hospitalario San Lucas-Roosevelt de la ciudad de Nueva York.

Aunque el estudio contó con un reducido número de participantes y no fue muy largo, estuvo "muy bien diseñado y controlado", sostuvo Heymsfield.

En un reciente estudio, Heymsfield halló que las personas que duermen cuatro horas o menos cada noche tenían un 73 por ciento más posibilidades de ser obesas que aquellas que dormían entre siete y nueve horas cada noche.

Van Cauter aseguró que no se sabe por qué la falta de sueño afecta la hormona del hambre. Algunos estudios han sugerido que la pérdida de sueño se asocia con un incremento en la actividad del sistema nervioso comprensivo, lo que puede inhibir la emisión de leptina, esa hormona que le indica cuándo dejar de comer.

Para futuras investigaciones, Van Cauter aseguró que quiere investigar si la duración del sueño afecta lo bien que las personas siguen sus dietas y si el éxito de un programa para la pérdida de peso se basa en la cantidad de horas de sueño que tenga una persona. También dijo que quiere estudiar si algunas personas podrían ser inmunes a la pérdida de sueño y al incremento en el apetito.

Entre tanto, su consejo es "sepa cuánto sueño necesita, sepa cuándo le empieza a hacer falta y compense".

Heymsfield agregó que "si ya tiene problemas de peso, manténgase alerta a los periodos de privación del sueño. Será vulnerable al aumento de peso".

Más información

Para saber más sobre cómo pasar una buena noche, visite la National Sleep Foundation.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Eve Van Cauter, Ph.D, professor, medicine, University of Chicago; Steven B. Heymsfield, M.D., professor, surgery, St. Luke's-Roosevelt Hospital Center and Columbia University, New York City; Dec. 7, 2004, Annals of Internal Medicine
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