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Muchas personas no hacen todo lo necesario para evitar enfermedades cardiacas

Un informe desvela que las mujeres son menos propensas que los hombres a tomar aspirinas como medida de prevención

MIÉRCOLES 2 de junio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Tomar una aspirina, realizar ejercicio o llevar una dieta sana son algunas de las medidas que muchos estadounidenses todavía no toman y que les ayudarían a evitar enfermedades cardiacas o prevenir segundos ataques cardiacos o apoplejías, según refleja un nuevo estudio.

En lo que se puede considerar un giro sorprendente, los investigadores también descubrieron que las mujeres toman menos aspirinas que los hombres para evitar enfermedades cardiacas, a pesar de que tratarse de la primera causa de muerte entre mujeres.

Los datos recogidos entre 97,000 hombres y mujeres de 20 estados revelan que sólo el 26 por ciento de las mujeres y el 35 por ciento de los hombres toman aspirinas como medida de prevención contra ataques cardiacos o apoplejías. Sólo alrededor de dos tercios de este grupo de hombres y mujeres afirmaron realizar ejercicio de forma habitual, y entre dos tercios y tres cuartos habían cambiado de dieta.

Esta muestra se realizó entre un espectro cruzado de individuos con diferentes niveles de riesgo de enfermedad cardiaca, que participaron en el programa de prevención de factores de riesgo conductuales Behavioral Risk Factor Surveillance System de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention , según un informe publicado en la edición de junio del American Journal of Preventive Medicine.

Estos datos son especialmente preocupantes entre el 14 por ciento de hombres y el 12 por ciento de mujeres que se encuentran en un grupo de alto riesgo porque son diabéticos o porque tengan un historial de ataque cardiaco, apoplejía o enfermedad cardiaca.

"Los hombres y las mujeres que tienen un riesgo muy alto de padecer una enfermedad cardiaca no consumen aspirinas tanto como debieran", afirmó la Dra. Catherine Kim, autora del estudio y profesora asistente de los departamentos de medicina interna, obstetricia y ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan.

Se suele recomendar que las personas que hayan sufrido un ataque cardiaco o una apoplejía, o que padezcan diabetes, deben tomar una aspirina diaria para evitar nuevos episodios, añadió.

"Sólo alrededor de la mitad de las personas que han padecido uno de estos problemas tomó realmente la aspirina en las dosis recomendadas", apuntó Kim.

Observamos una diferencia significativa entre hombres y mujeres, señaló. Entre las mujeres con alto riesgo, sólo el 46 por ciento consumió una aspirina diaria, mientras que entre los hombres este porcentaje fue de un 59 por ciento.

Kim afirmó que no está segura de por qué existe esta diferencia. Sin embargo, a las mujeres se les recetó la aspirina menos frecuentemente que a los hombres, apuntó.

Kim y su colega, la Dra. Gloria Beckles, de la Division of Diabetes Translation de los CDC, también reveló que los doctores no cumplían su deber de hacer el suficiente hincapié sobre la importancia del ejercicio físico y el cambio de dieta.

"Los informes de las personas que seguían una dieta sana y realizaban ejercicio físico no eran tan buenos como se esperaba", apuntó Kim.

El equipo de investigación reveló que las mujeres eran un poco menos propensas que los hombres a realizar ejercicio y llevar una dieta sana, excepto las pacientes de alto riesgo, mientras que los hombres ofrecían los mismos resultados que las mujeres en cuanto al ejercicio físico.

Los investigadores apuntaron que los médicos tienen que hablar con sus pacientes sobre el uso de la aspirina.

Aunque los consejos del doctor en cuanto a cambio de dieta y realización de ejercicio físico nunca han demostrado afectar al comportamiento, "es un consejo barato, probablemente inofensivo y debería darse dentro del contexto de un chequeo general", afirmó Kim.

Por parte del paciente, Kim cree que la gente no sabe de la importancia de la aspirina. "La manera de que el doctor preste atención a la aspirina es que usted mismo lo mencione", afirmó.

En cuanto a la dieta y el ejercicio físico, la gente no está siguiendo estos consejos. "Es un dato que todo el mundo conoce a la hora de reducir el riesgo de contraer una enfermedad. La gente tiene que realizar importantes cambios de estilo de vida", señaló Kim.

"Si no cree que sea posible realizar estos cambios, debe pedir ayuda a su doctor o nutricionista o seguir un programa de pérdida de peso", añadió.

El Dr. David L. Katz, profesor clínico asociado y director del Centro de Investigación de la Prevención de la facultad de Medicina de la Universidad de Yale, afirmó que "es realmente difícil convencer a las mujeres que de que las enfermedades cardiacas también pueden afectarlas a ellas".

Aunque la enfermedad cardiaca es una causa de muerte 10 veces mayor que el cáncer de mama entre las mujeres, "el cáncer de mama sigue siendo mucho más temido y un tema al que las mujeres le dan mucha más importancia que a las enfermedades cardiacas", apuntó.

"Hasta hace poco, la única razón real para tomar una aspirina era la prevención contra la enfermedad cardiaca. Por tanto, no es ninguna sorpresa que las mujeres mayormente hayan descuidado el uso de la aspirina. Los hombres aceptan el riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, y la aspirina es un método fácil de reducir ese riesgo", afirmó Katz.

El hecho de que las mujeres hagan un esfuerzo mayor en el cambio de estilo de vida (sobre todo, en la dieta), tampoco es un dato que nos sorprende, apuntó Katz. "La dieta ofrece muchos beneficios potenciales, incluyendo un control del peso, y, por esta razón, este esfuerzo puede estar relacionado con preocupaciones bastante diferentes a las de prevenir una enfermedad cardiaca".

"El reto es conseguir que la gente adecuada aplique las estrategias de prevención adecuadas en el momento adecuado y por la razón adecuada", añadió Katz.

Más Información

El National Heart, Lung, and Blood Institute tiene más información sobre cómo reducir el riesgo de ataque cardiaco.

FUENTES: Catherine Kim, M.D., M.P.H., assistant professor, departments of internal medicine and obstetrics and gynecology, University of Michigan Medical School, Ann Arbor; David L. Katz, M.D., M.P.H., associate clinical professor, director, Prevention Research Center, Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; June 1, 2004, American Journal of Preventive Medicine
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