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Muévanse a un lado, tomates

Bayas del olivo otoñal tienen más del antioxidante llamado licopeno

Miércoles 26 de septiembre (HealthDayNews) A un lado, tomates; llegó la competencia.

Las personas que no soportan el sabor de esa fruta roja y pulposa pronto podrán utilizar una fruta diferente para un nutriente básico encontrado típicamente en los tomates, demostró una nueva investigación.

Científicos en del Servicio de Investigación Agrícola (ARS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por las siglas en inglés) han descubierto que un resistente arbusto que crece al borde del camino llamado olivo otoñal (autumn olive) produce bayas en el otoño que tiene grandes cantidades de un antioxidante conocido como licopeno, cuya investigación ha demostrado que puede impedir la cardiopatía y algunos tipos de cáncer.

Mejor aún las bayas del olivo otoñal tienen más de 17 veces más licopeno que un tomate crudo, añadieron los investigadores. Hasta ahora, los tomates han dado cuenta de 80 a 90 por ciento del consumo de estadounidenses de este nutriente.

Este hallazgo aparecerá en la edición de octubre de "HortScience", la revista de la Sociedad Americana para la Ciencia Hortícola.

"No a todos les gusta el tomate. Esto puede ser una alternativa", indicó Beverly A. Clevidence, directora de investigación en el Phytonutrients Laboratory de ARS. "No está establecido que el licopeno es una poción mágica. No obstante, luce prometedor".

El licopeno es un carotinoide, como el beta caroteno y la luteína, y da a los tomates su color rojo. El licopeno también se encuentra en el melón, la uva rosada y la guayaba. Algunos estudios han demostrado que los hombres quienes comen muchos productos de tomates procesados pueden disminuir su riesgo de cáncer prostático. Y reciente evidencia también sugiere que también puede prevenir cáncer cervical y cáncer gastrointestinal. Los científicos creen que funciona atacando los radicales libre en nuestros cuerpos, por consiguiente protege ciertas membranas celulares.

El descubrimiento acerca de las frutas del olivo otoñal fue accidental dijo la horticultora quien decidió primero transformar las bayas en mermelada luego de hablar con algunas personas quienes ya habían comido la fruta.

"Cuando las convertí en un jugo, hice un buen jugo, pero tenía una gruesa capa pigmentosa al final", dijo Ingrid M. Fordham, una horticultora que labora con Fruit Laboratory del ARS.

Esto la hizo preguntarse si habían carotenoides en las bayas, debido que no se pueden disolver en agua y generalmente son de colores brillantes. Decidió pedir a sus colegas en el Phytonutrients Laboratory analizar las bayas.

Lo que encontraron los científicos fue grandes cantidades de licopeno, de 15 a 54 miligramos por 100 gramos, en comparación con un promedio de 3 miligramos para los tomates frescos, 10 miligramos para tomates enlatados y 30 miligramos para pasta de tomate. Los tomates cocinados en aceite liberan la mayor cantidad de licopeno, ya que el nutriente necesita adherirse a las moléculas grasas para que el cuerpo lo absorba, explicó Clevidence.

"Estábamos un tanto sorprendidos", añadió Clevidence. "Pensamos que era interesante y que podría ser de utilidad".

Una experta en nutrición estaba intrigada por el hallazgo, pero añadió que le gustaría ver más investigación.

"Creo que la USDA está realizando una excelente labor al tratar de identificar los componentes en las diferentes clases de plantas que puedan proveer beneficios a la salud", indicó Maureen Storey, directora del Centro para la Política de Alimentos y Nutrición. Pero añadió que le gustaría ver estudios animales y más información en posibles niveles de toxicidad del nutriente. "Un poco de cualquier clase de nutriente es bueno, mientras que demasiado podría ser perjudicial", explicó, añadiendo que algunos nutrientes tienen un amplio rango de consumo aceptable, pero otros no.

Clevidence señaló que cualquier problema de toxicidad que han aflorado en estudios se han relacionados con el uso de suplementos nutricionales particularmente beta caroteno. "Justo comenzamos a descubrir cosas sobre el licopeno", indicó.

Fordham y Clevidence concuerdan que se necesitan realizar más estudios.

"Necesitamos hacer más investigación con estudios en humanos para ver cómo los humanos lo absorbemos", argumentó Fordham, aunque añadió que el ARS no ha entregado dinero para tales estudios todavía.

Clevidence cree que una vez se hagan más estudios, alguna manufacturera de jugos podría mezclar las bayas del olivo otoñal con algo dulce como jugo de manzana y tener como resultado un producto más nutricioso. A parte de esto, las posibilidades son infinitas, añadió.

"Me parece que esto es algo evolutivo. Tal vez algún día esté en la tablilla al lado de la jalea de uva de Welch", dijo.

Qué hacer

Si deseas más detalles sobre las bayas del olivo otoñal, da un vistazo aquí. E incluso puedes hacer vino de las bayas.

Lee más acerca del trabajo en el Phytonutrients Lab.

Para saber más acerca del arbusto de olivo otoñal, que con frecuencia se utiliza para controlar la erosión en las carreteras ya que prospera en terreno pobre. Puedes ir aquí para una lámina del olivo otoñal.

¿Quieres plantar uno? El servicio de Extensión de la Universidad de West Virginia te dice cómo. Y, sí, los tomates son frutas.

FUENTES: entrevistas con Ingrid M. Fordham, horticultora, Fruit Lab del ARS, Beltville, Md.; Beverly A. Clevidence, directora de investigación, Phytonutrients Laboratory del ARS, Beltville, Md.; Maureen Storey, directora, Centro para la Política de Alimentos y Nutrición, Washington, D.C.; HortScience, octubre de 2001
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