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Para reducir las calorías en el almuerzo, desayuna mejor

Alimentos ricos en fibra podrían ayudar al control de peso infantil

Jueves, 6 de noviembre (HealthDayNews) -- Los niños quienes comienzan con un plato de cereal de salvado, cereal con nueces y semillas, o copos de avena se sienten más llenos y comen menos en la hora del almuerzo que los niños quienes desayunan hojuelas de maíz o pan blanco en el desayuno.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio británico que aparece en la edición de noviembre de Pediatrics.

Aunque se necesitan estudios adicionales, los investigadores indicaron que los resultados se añaden a la prueba acumulada de los tan llamados alimentos de índice glucémico bajo (GI, por sus siglas en inglés) puede desempeñar un rol importante en controlar el peso.

GI es una medida de cuán rápido un carbohidrato aumenta el nivel de azúcar en la sangre de una persona. Alimentos de GI alto, tales como croissant y hojuelas de maíz, son los tipos de desayunos que pueden causar un aumento en el azúcar en la sangre. Típicamente, estos alimentos son altamente procesados. Alimentos de GI bajo, por el contrario, se descomponen más lentamente en el cuerpo y tienden a ser más altos en fibra, tales como cereales de grano integral y panes de nueces.

En el reciente estudio, los niños quienes ingirieron una comida de GI bajo en la mañana consumieron significativamente menos calorías en el almuerzo que niños con desayunos de GI alto. El estudio es el primero en observar un efecto de esta índole en un grupo de niños normales o con sobrepeso, expusieron los investigadores.

"Claramente la inclusión de alimentos de GI bajo es algo bueno", indicó Janet M. Warren, una dietista en Oxford Brookes University y una de los autores del estudio.

La investigación fue financiada en parte por la universidad y por medio de una subvención económica incondicional de la Organización del Azúcar de Gran Bretaña.

En los Estados Unidos, se pidió a las escuelas participantes en el Programa de Desayuno Escolar cumplir con los requisitos nutricionales federales. Dichos requerimientos se basan en las indicaciones dietéticas actualizadas cada cinco años, y la próxima publicación será para el 2005.

Erik Peterson, portavoz de la Asociación Americana de Servicios de Alimentos Escolares, sostuvo que el panel consultor general intervino para recomendar que el próximo conjunto de revisiones sea probable de considerarse en la más reciente investigación sobre las dietas de GI bajo.

"Creemos que realmente se debe tomar en consideración, como se hace con toda la investigación nutricional actual", expresó.

Treinta y ocho niños, entre las edades de 9 a 13 años, participaron en el estudio del desayuno. Comidas matutinas se sirvieron en escuelas intermedias, que ya llevaban a cabo el programa.

Los investigadores diseñaron tres desayunos de prueba de varios niveles de GI para ver qué efecto tendría en el apetito de los niños y el consumo de comida. Los desayunos se crearon para corresponder con el número de calorías y el contenido nutricional que cada niño consumiría.

Los niños se dividieron en cinco grupos. Cada grupo recibió al azar uno de los tres desayunos por un periodo de tres días, con al menos una brecha de cinco días entre los desayunos de prueba.

Antes el almuerzo, sólo se permitió a los niños agua y una pequeña porción de fruta provista para la merienda. En el almuerzo, eran libres de elegir de una gama de alimentos en el menú escolar. No se informó a los participantes que se observaría cuidadosamente el consumo del almuerzo.

Los niños quienes comieron desayuno de GI bajo no sólo comieron menos en el almuerzo sino que reportaron menos hambre antes del almuerzo que quienes consumieron el desayuno de GI alto. Esto se mantuvo incluso cuando una pequeña cantidad de azúcar se añadió al desayuno de GI bajo para hacerlo más gustoso.

Warren y sus colegas ahora están conduciendo investigación adicional para entender los efectos de un desayuno de GI bajo luego de la hora el almuerzo. "No sabemos qué pasa durante el resto del día", expresó.

Sería prematuro recomendar eliminar los alimentos de GI alto del desayuno, comentó. Pero el estudio subraya el potencial de una dieta de GI baja en medio de una creciente epidemia de obesidad infantil.

"Los alimentos de GI bajo se mantienen y potencialmente implicaría que los niños no van a sentir hambre y comer un bocadillo", indicó Warren.

Más información

Para conocer más acerca del valor de un desayuno nutritivo para los niños. Visita el Centro de Acción e Investigación de Alimentos. Para más sobre los niños y la nutrición, visita Baylor University.

Fuentes: Janet M. Warren, Ph.D., dietista de investigación, Oxford Brookes University, Oxford , Inglaterra; Erik Peterson, portavoz, Asociación Americana de Asociación Americana de Servicios de Alimentos Escolares, Alexandria, Va.; noviembre de 2003, Pediatrics
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