Suplementos antioxidantes no protegen al corazón

Ni la vitamina E ni el beta caroteno combaten condiciones cardiovasculares

(HealthDay es el nuevo nombre de HealthScoutNews)

Jueves, 12 de junio (HealthDayNews) -- Si has estado comprando suplementos antioxidantes para proteger tu corazón, puedes pasar de largo y ahorrarte dinero.

Un nuevo estudio en la edición del 14 de junio de The Lancet ofrece la mejor evidencia presentada hasta ahora de que los suplementos que contiene vitamina E o beta-caroteno una forma de la vitamina A -- no protege al corazón, como antes se creía.

La nueva investigación analizó 15 estudios destacados realizados a casi 220,000 personas antes de llegar a estas conclusiones acerca de la seguridad y la eficacia del suplemento.

"Desde altas dosis hasta dosis bajas, en hombres y mujeres de todas las edades, encontramos que estos suplementos no ofrecen ningún beneficio en relación con todas las causas de mortandad, ni incluso disminuyó el riesgo de muerte por derrames o enfermedades cardiacas", expuso el autor del estudios doctor Marc, Penn, un cardiólogo de la Cleveland Clinic Foundation.

En el caso del beta-caroteno, Penn indica que el riesgo de muerte fue levemente más alto para quienes utilizaron los suplementos.

Los hallazgos no sorprenden al cardiólogo de New York Univesity, doctor Dan Fisher.

"Lo que yo consideraba cierto en los 1980 con respecto a los efectos protectores de los suplementos antioxidantes simplemente no se sostenía en el escrutinio científico. Y es bueno tener esta validación científica sólida de la conclusión a la cual tanto yo como muchos otros científicos habíamos llegado", manifestó Fisher.

Aunque Fisher no considera que el capítulo de la protección antioxidante esté totalmente cerrado, añadió: "Ciertamente, los suplementos de vitamina E y los beta-carotenos no son la solución".

Penn concuerda al decir: "Creo que los antioxidantes desempeñarán un rol futuro en la protección de enfermedades cardiovasculares, pero no creo que sepamos todavía cuál es ese rol. Y lo que es más importante, no sabemos qué clase de suplementos, si alguno, va a proveer esa protección".

El estudio produjo la crítica inmediata del Concilio para la Nutrición Responsable, una asociación comercial con base en Washington, D.C., que representa los suplidores y los fabricantes de suplementos dietéticos. El grupo llamó a las conclusiones del estudio "irresponsables, mal interpretadas y noticias viejas disfrazadas como novedosas para propósitos publicitarios".

John Hathcock, vicepresidente para asuntos internacionales y científicos para dicha organización, dijo en una declaración que los investigadores eran culpables de "hacer declaraciones superficiales a base de estudios que sólo han revisado".

"Por ejemplo, rechazan el potencial beneficios de la vitamina E para condiciones cardiacas basados principalmente en su revisión de estudios de intervención secundarios sobre sujetos con condiciones cardiacas establecidas", expuso Hathcock. "Pero lo que muchos investigadores se refieren como la hipótesis antioxidantes' es la creencia de que los antioxidantes pudieran ser eficaces en la disminución del riesgo de enfermedades cardiacas si se consumen antes de desarrollar aterosclerosis".

¿Cómo recayó toda la atención en el poder de los suplementos antioxidantes en primer lugar? Penn cree que se pueden destacar varios desarrollos claves.

El primero, señaló, ocurrió en los 1970, cuando los científicos descubrieron el poder de la oxidación, un proceso psicológico que funciona en conjunto con las grasas en la sangre como el colesterol que causan daño al corazón.

Luego los investigadores se propusieron determinar que tomar antioxidantes y vitaminas tales como los beta carotenos, podrían detener o incluso revertir el daño. El concepto se probó; pero sólo en estudios animales. Y eso, según Penn, fue cuando las cosas comenzaron a ir en la dirección incorrecta.

"Al traducir estos hallazgos [de los estudios en animales] a la práctica clínica humana, no tomamos en consideración que los animales no tenían condiciones. Y los hallazgos no podrían ser iguales si se suministra vitamina E a personas quienes ya hubieran experimentado 20, 30, 40 ó más años de daño oxidativo en sus cuerpos", indicó Penn.

El tercer problema, sostuvo, que no se realizaron al azar los estudios clínicos que demuestran que las vitaminas funcionan en personas.

"Lo que los cuestionarios de esos pacientes nos indicaron realmente fue que la vitamina E fue un indicador para personas quienes cuidaban mejor de sus cuerpos. En general, se ejercitaban más, comían mejor, reducían su estrés. Y esas eran las verdadera razones por las cuales su riesgo de enfermedades cardiovasculares, no por el uso de suplementos", afirmó Penn.

La nueva investigación analizó siete estudios destacados, realizados al azar, sobre la vitamina E y ocho sobre beta caroteno. Cada estudio incluyó al menos 1,000 personas, con un total de 220,000 pacientes. La cantidad de la dosis para la vitamina E fue entre 50 y 800 unidades internacionales (UI) diariamente, y la dosis para beta caroteno fluctuaba de 15 a 50 miligramos diariamente. El periodo de seguimiento de cada estudio fue de 1.4 años a 12 años.

El resultado: el índice general de muerte para quienes tomaban vitamina E no fue estadísticamente mejor que para quienes no usaron los suplementos 11.1 por ciento versus 11.3 por ciento. La tasa de mortandad se relacionó específicamente con enfermedades cardiovasculares fue igual en ambos grupos: 6 por ciento. Y la tasa de mortandad debido a derrames fue también casi idéntica: 3.6 por ciento para los usuarios de suplementos versus 3.5 por ciento para los no usuarios.

Para quienes tomaban beta caroteno, los resultados eran levemente peores. Hubo un pequeño pero significativo aumento en muertes de todas la causas en el grupo que tomaba el suplemento: 7.4 versus 7 por ciento. También hubo un pequeño aumento en el número de muertes de las enfermedades cardiovasculares en comparación con el grupo control: 3.4 versus 3.1 por ciento.

Basados en los hallazgos, Penn sugiere fuertemente que todos los estudios se detengan inmediatamente. Además, sugiere que el uso de vitamina E para la protección cardiovascular se debe descontinuar y que los pacientes en alto riesgo para la enfermedad cardiovascular o muerte no se deben incluir en estudios futuros que involucren vitamina E. Fisher indicó que concuerda con estas recomendaciones.

Más información

Para conocer más acerca de cómo puedes proteger tu corazón, visita la Asociación Americana del Corazón, o el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre.

Fuentes: Marc Penn, M.D., Ph.D., director, Laboratorio Animal Experimental, y director asociado, Cardiovascular Medicine Fellowship, Departamentos de Medicina Cardiovascular y Biología Celular, Cleveland Clinic Foundation, Cleveland; Dan Fisher, M.D., cardiólogo y profesor auxiliar, medicina, Centro Médico de New York University, ciudad de Nueva York; 14 de junio de 2003, The Lancet; comunicado de prensa del 12 de junio de 2003 del Concilio para la Nutrición Responsable, Washington, D.C.
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